PUERTO RICO A LOS 100 AÑOS DE
INVASIÓN YANQUI
Debate Abierto
El
presidente Clinton expuso hace poco su tácito apoyo a la conversión de
Puerto Rico en el estado número 51 de EE.UU, un supuesto favor concedido
al pueblo boricua al cumplirse este año un siglo de la ocupación
norteamericana de la isla caribeña.
Aunque los independentistas
quedaron en minoría en las elecciones de los últimos años, la mayoría de
los puertorriqueños se pronunció por mantener su nacionalidad, léase
bandera e idioma español, entre otros atributos.
Es difícil imaginar a la isla
borícua sin las condiciones económicas que le propicia el apadrinamiento
de Washington, dirigido en realidad a mantener bajo control a ese pequeño
territorio, una gigantesca base militar en el Caribe.
Ahora Clinton se decidió a
respaldar la iniciativa del representante republicano por Alaska Don Young,
quien presentó un proyecto de ley para realizar un referéndum en Puerto
Rico que favorecería desde el principio al voto anexionista.
Pero en Puerto Rico la mayoría de
sus habitantes prefieren el actual estatuto del Estado libre asociado
(ELA), pues los propios representantes del partido gobernante
(anexionista) fracasaron en sus internos de convencer a los legisladores
estadounidenses de la necesidad de que la isla boricua sea un Estado.
Los congresistas estiman que
después de casi cien años de concluir el proceso de ocupación de otros
territorios y la consecuente americanización de su población, será muy
difícil aplicar la misma política en la isla boricua, de tradición
hispana. El principal pro¬blema lo representa la lengua española, que es
el idioma más hablado por los boricuas pese a la centuria de control
estadounidense.
El intento de Young de realizar un
plebiscito en Puerto Rico fracasó el pasado año, pero Clinton decidió dar
su espaldarazo al proyecto, lo que está lejos de significar que tenga
éxito, pues la resistencia es fuerte. Un grupo de la derecha llamado
Impacto 200 lanza campañas para advertir sobre las "devastadoras
consecuencias de la entrada de la isla caribeña a la unión americana y
compara el futuro del estatuto boricua con el espinoso tema de la
provincia canadiense de Quebec.
Algunos congresistas opuestos al
proyecto de la ley Young, señalan que es mejor dejar en las espaldas de
las autoridades puertorriqueñas la responsabilidad de la mayoría de los
gastos públicos, que de convertirse la isla en Estado serían mucho
mayores.
Algunos observadores indican que
la consulta popular está dirigida a lograr la anexión de Puerto Rico, pues
el pretendido objetivo de que sus habitantes se pronuncien o no por su
independencia esconde la negativa a poner en prácticas resoluciones de la
ONU referidas a la descolonización de esa isla.
Según el diario The Washington
Post, el proyecto de ley precisará los detalles financieros, políticos y
lingüísticos. Tras la definición del destino entre la alternativa
anexionista o independentista, Estados Unidos tendrá una década para
aplicar un proceso de transición. La iniciativa de Young fue aprobada por
44 votos a favor y uno en contra en el comité de recursos de la Cámara de
Representantes. Sin embargo, se pronostica un largo debate cuándo el texto
se presente ante el pleno de la Cámara baja, en especial en tomo a los dos
senadores y seis representantes que por ley le correspondería al futuro
Estado.
En opinión del citado periódico,
algunos congresistas harán del tema boricua una tribuna para lanzar su
estrategia a favor de convertir al inglés en el idioma oficial de Puerto
Rico.
La mayor oposición se encuentra en
el Senado.
Para este mes la batalla se
recrudecerá en la Cámara baja, pues la frase "independencia para Puerto
Rico" se pronunciará poco en los debates, a juzgar por la forma en que se
refirió el presidente a los boricuas en un reciente discurso ante la
Asociación Nacional de Gobernadores Demócratas (ANGD).
"Es hora de que respondamos a las
aspiraciones de casi cuatro millones de ciudadanos estadounidenses que
viven allí (en Puerto Rico) y les permitamos determinar su estatuto
político definitivo", estimó Clinton. Pero el ELA por ahora da
posibilidades a Estados Unidos de controlar asuntos puertorriqueños, como
ciudadanía, defensa, moneda, relaciones internacionales y comercio, entre
otros. El actual estatuto fue implantado en 1952 y sometido a referéndum
en 1967, cuando recibió el 60,41 % de los votos. En otro sondeo en 1993,
el ELA obtuvo un respaldo de 48,4%, contra el 46,2% del anexionismo.
Los anexionistas como el gobernante de Puerto
Rico, Pedro Roselló, quien preside la ANGD, realizan un intenso cabildeo
en Washington a favor de convertir a la isla en el 51 estado
norteamericano.
En esa ciudad Roselló se enfrenta a las gestiones
de Aníbal Acevedo Gil, líder del Partido popular Democrático, defensor del
ELA.
Sin embargo, la verdadera opción, el proceso de
descolonización a través de los mecanismos de Naciones Unidas, está lejos
de ser uno de los favores que concederá Clinton a los boricuas. |