CHÁVEZ UN COMANDANTE Y UN MITO
Jesús Sanoja Hernández*
Cuando
apareció .en la televisión y dejó para la posteridad expectante sus
latiguillos "por ahora" y ''vendrán nuevas situaciones", casi nadie sabía
quién era Hugo Chávez, ese comandante de voz firme y rostro sereno, no
despojado de su uniforme militar. Dos días después lo sabía media
Venezuela y dos meses más tarde todo el país. Era "el nuevo mito".
Maisanta, el bisabuelo
Algo parecido sucedía con Pedro
Pérez Delgado (a) "Maisanta", su bisabuelo. De golpe algunos recordamos
que el médico barinés José León Tapia, un maestro de "la historia oral",
había escrito un libro, Maisanta, el último hombre a caballo, y que Andrés
Eloy Blanco, en calabozo del Castillo libertador, había dedicado un
corrido al valiente guerrillero antigomecista, muerto en la misma
fortaleza de Puerto Cabello.
Del fenómeno al mito
Ambos mitos o "fenómenos"
empezaron a recorrer Venezuela el de "Maisanta", creyente en la Virgen del
Socorro, y el del militar que se atrevió a romper con el tabú de que en
Venezuela nunca más se producirían golpes militares. En El Globo salieron
entrevistas al comandante, recluido en el Cuartel San Carlos, y El Nuevo
País dio versiones acerca de su origen, su mundo familiar y sus
inquietudes juveniles. El caballo de "Maisanta" volvió así a cruzar la
geografía venezolana. Más que un caballo, un fantasma.
"Lo llevo en la sangre"
"A Maisanta lo llevo en la sangre,
para mí es una referencia histórica, un hombre al que respeto, como a
otros: Simón Bolívar y Ezequiel Zamora", dijo a Judith Martorelli, en
insólita entrevista en el San Carlos, poco después convertido en foco
informativo y de "agitación" por los jefes del movimiento 4-F, auto
designados Movimiento Bolivariano MBR-200. Ese indica que si por el lado
de los guerrilleros de amplia fama, como Bolívar y Zamora, Chávez acudía a
la tradición patriótica por el lado de su genealogía apelaba al jefe
guerrillero victimado por el gomecismo.
La acción heroica
El fenómeno Chávez que, como todo
fenómeno sería pasajero, aunque, como se ve aún perdura, fue explicado en
1992 por José Luis Vethencourt en el programa "José Vicente Hoy". El
acometió lo que se llama una "acción heroica", entendiendo como tal un
acto riesgoso, de suma peligrosidad, en momentos en que el pueblo se
siente en máximo estado de sufrimiento, tenso y dispuesto a identificarse
con el protagonista de esa aventura o ese sacrificio. Adicionalmente, esa
acción heroica implica que el "héroe logre identificación instantánea con
las masas a través de un lenguaje transparente, inteligible, y una actitud
diáfana y auténtica. A juicio del conocido siquiatra, todos estos
elementos se dieron en Chávez, aumentados en su virtualidad por un medio
tan imantador como la televisión.
Una historia juvenil
De Chávez dijo El Nuevo País que
antes de ingresar a la Escuela Militar había sido de la Juventud Comunista
y que junto con José León Tapia había fundado, en 1971, el grupo "Maisanta"
en Barinas. Lo primero nunca ha sido confirmado y lo segundo parecía ser
una historia montada en la autoría del libro de Tapia sobre "Maisanta" y
de su influencia regional, más que una mitología guerrera, el espíritu
heroico, la pasión nacionalista, estaban, eso sí no tiene discusión,
sembradas en el camino de este comandante del 4- F.
El caudillo y el teórico
Desde un principio se dijo que
Chávez representaba el hombre de acción, la figura del caudillo, y que el
teniente coronel Arias Cárdenas "el teórico", el hombre programático, y
que uno y otro encarnaban una unidad viviente. Pasadas algunas semanas un
diario comenzó a publicar extrañas informaciones provenientes del San
Carlos, muy distintas a las que en su mayoría divulgaban los medios de
comunicación social. Finalmente, aquel diario dio cuenta de una violenta
pelea entre los jefes militares y un enfrentamiento entre los liderazgos
de Chávez y Arias.
De la imagen al PHD
El diario tituló en primera:
"Chávez: Yo soy la imagen. Arias: Yo tengo un PHD". El jefe del cuartel
que antaño sirvió de reducto al terrible Romero García y a su División
Táchira, confirmó lo de la riña, pero los encarcelados la negaron y
advirtieron que se trataba de una campaña donde estaba de por medio el
maestro de la guerra sucia, David Garth. Así se mantuvo todo durante tres
o cuatro días.
La procesión del silencio
Pero los jefes de la rebelión
volvieron a la carga, mostrándose unidos y con declaraciones a coro, y su
prisión tomó a ser motivo de inquietud, mientras crecía, en la calle, un
cierto sentimiento de simpatía y un movimiento de solidaridad promovido
por los familiares y el Comité de Defensa de los Derechos Humanos, que
encabeza masista Enrique Ochoa Antich, hermano del Ministro de la Defensa.
La "procesión del silencio", a comienzos de abril de 1992, desafió la
suspensión de garantías y el llamado de Piñerúa Ordaz, quien insistía en
su ilegalidad.
Traslado a Yare
Esa "marcha del silencio", también
denominada "procesión", fue contenida por las fuerzas policiales, como lo
había sido la que antes se intentó efectuar desde Petare, escenario de
incidentes como la agresión a tres periodistas y la reacción inesperada
del diputado Medina, de La Causa R, de la cual hizo amplio aprovechamiento
el canal 8. Nin¬guna de las dos, como tampoco las labores de los comités
de solidaridad a favor de los golpistas, lograron evitar el traslado de
éstos a la cárcel de Yare (Centro Penitenciario Metropolitano de San
Francisco de Yare).
"Nos engañaron"
Tanto Chávez como Arias, en
declaraciones informales dadas en el nuevo centro de reclusión, dijeron
que habían sido engañados: "Para empezar, esta no es una prisión militar.
Nos mintieron para que aceptáramos el traslado en vista de que habíamos
decidido que del San Carlos nos sacaban muertos o libres". Para remate, el
fin de semana (3-5 de abril) se vio estremecido por otros acontecimientos.
Persistencia de inquietudes
Uno de ellos, el cierre por ocho
días de Yvke Mundial debido a la transmisión de mensajes calificados por
el Gobierno como agitadores, subversivos y violatorios del decreto de
suspensión de garantías. El otro, la protesta de oficiales del Fuerte
Murachí (Táchira), lo que revela que dentro de las Fuerzas Armadas
persiste, así sean casos aislados, un clima de inquietud y hasta de
descontento.
Las primeras impresiones Mientras
tanto, hay quienes se preguntan por la ideología y los proyectos de14-F.
Inicialmente la opinión pública se impresionó muchísimo con el
calificativo de "ayatolas" que el ex comandante del Ejército, Carlos Julio
Peñaloza, le dio a los integrantes del antiguo Comacate (comandantes,
mayores, capitanes, tenientes), reaparecidos con e1 4F como Movimiento
Bolivariano y en 1997 revelados como Movimiento V República (MVR). Meses
después, esa gente oyó decir al Presidente de la República que su
movimiento era fascista y que entre sus planes estaba el de asesinarlo.
La ideología en cierne
A medida que se fueron conociendo
ciertos lineamientos "nacionalistas y patrióticos" del MBR-200, fueron
también surgiendo las dudas en tomo al fundamentalismo gadafiano (Ramos
Allup), el nasserismo y el "Carapintadismo" de los rebeldes. Ellos
buscaron ubicar su ideología (calificada por el entonces ministro de la
Defensa, Ochoa Antich, de "neblinosa") en la historia venezolana, y de
vincular su irrupción a una ruptura en las Fuerzas Armadas, identificando
su acción con las causas populares (la lucha contra el paquete) y con la
defensa de la soberanía (p.e. el Golfo de Venezuela). Desde el periodismo
y el ensayo saltaron los cuestionadores del Chávez salvacionista y
patriotero, Manuel Caballero a la cabeza.
Pues bien, desde aquel febrero
hasta hoy han pasado seis años, cuyo balance muy escueto arrojaría estos
resultados: 1) Elección de Caldera en el proceso de 1993 gracias al
impulso tomado por su discurso en el Congreso, inmediatamente después del
4F; 2) Creación, por parte de Chávez, de un movimiento electoral (votos en
vez de balas) con el nombre de MVR (Movimiento V República); 3)
Lanzamiento de su candidatura presidencial, en ascenso en las encuestas y
con amenaza de polarizar los votos de las clases D y E frente a los de
Irene Sáez, más numerosos en las clases A, B, C, "por ahora"; 4)
Desprestigio de los partidos tradicionales y auge del "antipartidismo" en
su modalidad "antipolítico"; y 5) Acusaciones por parte de algunos
intelectuales (por ejemplo Manuel Caballero) contra Chávez, calificándolo
de fascista o pro fascista, al tiempo de que Escovar Salom, en toque
caraqueño que CAP considera clara maniobra en su contra, advierte que oye
sonar en Venezuela el eco de "música fascista"
Opiniones encontradas
Pero, tomando a los días
golpistas, a las frases históricas del general Peñaloza y al entonces
presidente Pérez (uno: "planeaban colgar a los generales en el estadio";
otro: "Me iban a asesinar") habría que recordar la de Petkoff, en
respuesta a Aníbal Romero (et alter) quienes habían hablado de nasserismo:
"Se trata -dijo-, más que de los propósitos, del origen o del formato del
movimiento , constituido por oficiales de graduación intermedia y con
largo período de gestación (ocho o diez años)".
En cuanto a la relación con el
carapintadismo, sucedería más o menos lo mismo. No se trataba, en ninguno
de los dos casos, de generales sino de oficiales de menor jerarquía, y
habría que tomar en cuenta, entonces, que mientras en Argentina los
alzados a finales del gobierno de Alfonsín y a comienzos del de Menem,
eran "hijos de la dictadura", los de aquí lo eran de la democracia. El
rencor y las venganzas militares, el recuerdo del mando ejercido y la
frustración de la guerra de las Malvinas fueron los engendradores de los
"carapintadas". En Venezuela, algo similar había sucedido entre 1958 y
1960, pero en 1992 el asunto fue diferente. Ninguno de los alzados se
formó en la era de Pérez Jiménez; todos en los días de Caldera, CAP, LHC y
'Lusinchi.
Árbol de tres raíces
Insistieron los del MBR-200 en "el
árbol de las tres raíces: la bolivariana, la robinsoniana y la zamorana".
La primera se refiere a Bolívar, símbolo máximo de la nacionalidad,
guerrero y pensador; la segunda a "Samuel Robinsón", el Maestro, es decir,
a Simón Rodríguez; y la tercera a Ezequiel Zamora, "el revolucionario
agrario" que expresó su odio a muerte a la oligarquía. Tanto el presidente
Pérez como muchos articulistas señalaron que esto es mezcla indigerida de
tres vertientes bastantes distintas, y no pocos se burlaron y siguen
burlándose de una doctrina "tan primaria" que sólo se basa en pensamientos
sueltos y hasta contradictorios. Pero los del MBR-200 consideraban que
esta argamasa nacional y patriótica le hacía falta al pueblo para
inspirarse en el pasado y enfrentar la "desnacionalización" impuesta desde
afuera.
Las FAN de entonces
En los trabajos de los generales
Peñaloza y Müller Rojas se vio con claridad un trío de verdades: las
consecuencias de la rotación militar (el carrusel), la pérdida de
liderazgo en las Fuerzas Armadas y la fractura interna en las F AN. Todo
esto estuvo presente e1 4-F y no se puede tapar con un dedo, y es una
evidencia de la ruptura sufrida en lo que pasaba por ser más sólida y
homogénea de las instituciones venezolanas. De manera que eso fue 10 que
hizo posible que oficiales desconocidos por el país irrumpieran en la
noche golpista (de milagro, no fue un triunfo traumático) y que sus
nombres, Chávez a la cabeza, empezaran a aureolarse y alcanzar la altura
de la heroificación.
De la Constituyente al 27 F
Como se sabe, 1992 militar no
terminó el 4F, así como la tesis de la Constituyente salvacionista, antes
esgrimida por el Frente Patriótico, con valores intelectuales como Liscano
y Manuel Alfredo Rodríguez, y entonces recogida ardorosamente por la hoy
dividida LCR. Entre febrero y noviembre, en medio de bizantinas reuniones
del Congreso para discutir "la reforma constitucional" Y- de fórmulas y
proposiciones de variada índole para contener la crisis político-militar,
se fue gestando otra conspiración que a la postre resultó más espectacular
que la del 4F y cuyo fracaso fue más rotundo, tras un lamentable show
televisivo que impidió la transmisión en video de las palabras del
contralmirante Hernán Grüber Odremán. Sólo tiempos después fue posible
verlo, aliado de los otros cabecillas del alzamiento, con uniforme y
rostro sereno. Nunca un mensaje fue tan esperado como aquel de la mañana
del 27N, cuando los aviones de combate cruzaban el cielo de la capital.
Consecuencias a la vista
Un año más tarde Grüber publicó en
la editorial Centauro un libro donde explicaba los antecedentes históricos
de aquella insurrección militar (por el honor de las armas") que amenazó
con frustrar las elecciones regionales y municipales en las cuales, por
vez primera, empezó a modificarse la correlación de fuerzas, aunque no con
igual impacto que en las nacionales de diciembre de 1993. Las piezas
político-electorales armadas casi férreamente a lo largo del imperio
bipartidista se desordenaron en 1992 y hasta ahora no ha sido posible
contener el fenómeno. En primer lugar, los entendimientos entre Copei y el
MAS para elecciones regionales se consolidaron, en busca de la ruptura de
la hegemonía adeca; en segundo lugar, LCR conquistó la plaza caraqueña,
derrotando al hasta entonces alcalde Fermín; y en tercer lugar, la
perspectiva de Caldera se delineó con mayor nitidez.
Relaciones peligrosas
Chávez estaba en prisión en Yare,
luego de pasar por el San Carlos. Grüber también iría a la cárcel, y ambos
saldrían una vez electo Caldera. La luna de miel duró poco entre
mandatario e insurrectos, y mientras Arias Cárdenas, en 1995, logró la
gobernación de Zulia, separándose bastante del proyecto de Chávez, Grüber
comenzó a acercarse a éste. "El Maisanta en caballo de hierro""procuró,
una vez en la calle, establecer contacto con "su pueblo", en repetidas
giras, y con movimientos políticos (algunos penetrados de militarismo) de
otros países, similares al suyo o en todo caso inscritos en la renovación
frente a lo que consideraban anquilosada democracia.
Movimientos en el intermedio
Las acusaciones en su contra, y
las de él en contra de los factores del gobierno y el status, retomaron
fuerza. En los tiempos de Carabobo se le señaló como "traidor a la Patria"
por sus presuntos contactos con la guerrilla colombiana, un poco más allá
de la frontera. Su viaje a Cuba, donde fue recibido por Fidel Castro,
causó escozor. ¿Hacia dónde iba el plan del bolivariano? Por un lado hacia
los cuarteles, y de allí su ofensiva contra el general Rojas Pérez, yerno
de Caldera; y por el otro lado hacia "la masa". Lentamente preparaba su
opción candidatural y, para airearla civilmente, decidió convertir al MBR-200
en MVR y en su seno anidar el proyecto para tomar Miraflores con apoyos
que ya en este primer trimestre de 1998 ha conseguido en partidos
inconformes, el PPT principalmente y, además, el de mayor presencia
parlamentaria y de calle.
¿Mesías, O enviado del diablo?
En el que ya nos parece lejano
1992, Francisco Prada, ex guerrillero comunista y luego "douglista",
afirmó que Chávez era ''un fenómeno político, pero también religioso",
mientras Edgardo Mondolfi escribía lo siguiente, para referirse al
legendario Maisanta de los versos de Andrés Eloy y, más directamente, al
Maisante montado sobre un tanque de guerra: "Los ejemplos históricos
abundan, y confieso el recelo que me despertó el grito beligerante de
Maisanta (….) Me pregunto si una figura como ésta valiente, sin duda, en
la lucha contra el gomecismo podía convertirse en salida a un contexto de
tan agudos problemas, sin que deje de evocar la imagen de un pasado
semifeudal, históricamente cancelado".
Ejemplos que asustan
Como podrá deducirse, dos visiones
opuestas, la primera cercana al mesianismo y la segunda limítrofe con la
negación. El mesianismo encierra el peligro, advertido por los defensores
de la democracia moderna, de transferir a un hombre y a su voluntad la
misión de transformar la sociedad o de crear la utópica "nueva sociedad".
Alegan estos analistas que por allí se va camino al dictador, llámese
Stalin, Mussolini, Hitler, "o Perón y Castro". Y por eso mismo, si antes
condenaron el alzamiento bolivariano o lo vieron con ojos críticos, hoy se
aterrorizan ante la posibilidad de que Chávez se encarame en el poder por
la vía de los votos.
¡Acabar con esta "esta
democracia”!
Pero los mesiánicos, aquellos que
ven en Chávez el fenómeno esperado desde los años sesenta, argumentan lo
contrario. El país necesita, según ellos, extirpar la corrupción, acabar
con el clientelismo y la partidocracia podrida, devolver al pueblo (¿a
través de la Constituyente?) el poder de decisión que le ha sido
arrebatado. Bueno es traer a colación una tercera opinión, emitida en
aquel 1992 de perturbaciones, y nada menos que por un psiquiatra que venía
de apabullante derrota como candidato presidencial en 1988. Aseveraba
Chirinos: "El Chávez que aparece en TV es un tipo sereno, que en lenguaje
sencillo, coherente, directo, sin inmutarse, no da por terminada su acción
y ofrece al pueblo esperanzas".
Ya veremos si Chávez ha entrado en
"los días que vendrán" y dejado atrás la rendición del "por ahora.
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* Escritor y periodista |