ASPECTOS DE LA ACTUAL CRISIS
ECONÓMICA INTERNACIONAL
Jorge Altamira *
La
crisis económica internacional que se está viviendo en la actualidad tiene
una importancia muy grande, y va a tener con seguridad consecuencias muy
profundas en el plano económico mundial, y en el plano ideológico y
político. Estudiarla con cierto detenimiento nos va a ayudar a reconstruir
el carácter del período histórico que estamos viviendo.
En primer lugar, hagamos una breve
descripción del escenario de la crisis. Si la tomamos desde un período
mayor, podemos decir que, desde aproximadamente fines del 80, hay una
serie de estallidos económicos muy significativos que, en la estructura
económica capitalista, tienen la importancia suficiente como para estar
marcando una tendencia a una crisis general. No hace falta que les
mencione, por ejemplo, la caída de una serie de casas bancarias muy
importantes como la centenaria Baring, que desapareció como consecuencia
de un aparente fraude financiero, en menos de 24 horas. O la crisis de las
sociedades de ahorro y préstamo de los Estados Unidos, en la época del
gobierno de Reagan, cuyo rescate le consumió al Estado norteamericano una
cifra aproximada a los 500.000 millones de dólares, que tuvieron que pagar
los contribuyentes norteamericanos. Y digo que no hace falta referirse a
ésta y otras manifestaciones más, porque hay una que es la más importante
de todas, que es el comienzo de la crisis en el Japón, en 1989, un
fenómeno de una envergadura pocas veces vista en la economía mundial. La
Bolsa japonesa, con 48 mil puntos en su índice de cotización en 1989,
desciende a 15 mil puntos en 1997. Es decir que pierde el 70% de su valor
de capitalización en menos de 10 años. Se esfuman exactamente 3 billones
200 mil millones de dólares de la circulación económica mundial.
Es decir que cuando decimos 1989,
o fines de los 80, nos estamos quedando cortos, porque a principios del 80
se produce en los Estados Unidos una crisis de gran envergadura, porque la
potencia económica más importante del mundo está a punto de caer en la
hiperinflación, con la subida colosal de precios de finales del gobierno
de Carter y principios del gobierno de Reagan, cuando la tasa de interés
de los EE.UU. sube al 22% anual. Ustedes se dan cuenta que hay enormes
síntomas, todos significativos, todos de conjunto, de una crisis que, más
que “localizada”, es de sistema. Finalmente, tenemos la crisis de la deuda
externa de América Latina, que le consume toda la década del 80, sin que
aún se encuentre resuelta. Este es el escenario amplio en el cual se
íntegra la crisis que comienza a principios de este año que tiene su
primera manifestación con la crisis tailandesa y va a arrastrar al
conjunto de los países del Sudeste asiático.
Previsiones
Quiero destacar, porque ustedes
verán la importancia que tiene para algunas conclusiones finales, que es
absolutamente falso que alguna organización internacional, sea el Banco
Mundial, el Fondo Monetario Internacional, o los grandes institutos de la
banca internacional, haya previsto la crisis asiática. Y les voy a dar dos
pruebas. Una que me consta personalmente, pero que se puede verificar
objetivamente, y otra más objetiva todavía. La que me consta a mí es que
cuando se produjo la devaluación en Tailandia me llegaron las
publicaciones del FMI a las cuales estoy suscripto y una de ellas se
refiere a Tailandia. El estudio demostraba, esto en abril, que Tailandia
estaba irreversiblemente lanzada a convertirse en una “gran potencia” a
finales del siglo XX y principios del XXI. Mientras leía el informe por un
lado, y el Clarín por el otro, para decirlo en forma muy prosaica, el
contraste no podía ser mayor, porque Clarín decía que nadie daba dos
mangos por Tailandia.
Pero la prueba más interesante
está en el hecho de que cuando los organismos internacionales abordan la
crisis tailandesa, declaran que la crisis está confirmada a Tailandia. El
FMI organiza un préstamo internacional de 14 mil millones de dólares a
condición de que el gobierno tailandés deje caer o declare formalmente en
bancarrota a la mitad de su sistema financiero. Pero a caballo de estas
medidas, la crisis se expandió a Filipinas, Malasia, Singapur e Indonesia.
Para Indonesia no fueron ya necesarios 14 mil millones de dólares, sino 40
mil millones de dólares, y el reclamo de que se llevara a la quiebra al
conjunto de las industrias indonesias ligadas al Estado y a la familia del
presidente Suharto. Pero la crisis es hoy más profunda todavía. Ustedes
pueden ver en este desarrollo la fenomenal imprevisión política y
económica de los grandes institutos encargados de la regulación de la
economía mundial. Y más allá de esto, cuando la crisis desborda a estos
países y se traduce en un derrumbe en la bolsa de Hong Kong, en 24 horas
la bolsa de Nueva York cae de una manera desconocida desde la crisis de
1987, ocasión en la que perdió medio billón de dólares en una sola
jornada. Este es el escenario de la crisis mundial que estamos discutiendo
ahora.
Caracterización oficial
¿Cuál es la interpretación oficial
de este escenario? ¿Cuál es la interpretación de Roque Fernández, del FMI,
del presidente de la banca central norteamericana, la Reserva Federal? La
interpretación oficial de la crisis es que se trata de la crisis del
llamado “modelo asiático” de capitalismo, por lo cual no tiene un alcance
internacional, o como se dice ahora, no tiene un alcance sistémico. No
solamente esto, sino que al atribuirle al capitalismo asiático
características antagónicas al capitalismo central dominante, más que una
crisis sistémica sería el equivalente a un derrumbe de la URSS en Asia, o
sea, el último “modelo” que resistía al “modelo” norteamericano de
acumulación capitalista.
No sería una derrota para el
capitalismo, y aunque es una crisis, es más bien una oportunidad. ¿Cuál es
este 'modelo asiático'? ¿Qué es lo que simbolizaría? El entrelazamiento
intenso entre la industria y la banca, la ausencia de separación entre el
sistema bancario y financiero de un lado, y la industria, del otro. Y por
otro lado, el entrelazamiento también profundo del Estado nacional con la
banca y con la industria. La consecuencia de este entrelazamiento es que a
través de los mecanismos del presupuesto, de los mecanismos de coacción
económica del Estado, y de la canalización del ahorro por los bancos, el
desarrollo industrial adquirió un ritmo vertiginoso y se transformó en una
sobre inversión económica en gran escala. En una palabra, este 'modelo'
llevó a un nivel tal de sobre inversión, que el mercado no podía absorber
la producción sin producir un derrumbe general de los precios y un
derrumbe general de los beneficios y, por lo tanto, un derrumbe general
del capital sobre invertido.
Los capitalistas y los gobiernos
de Inglaterra y los Estados Unidos dicen no, nosotros no operamos de esta
manera. Tenemos por ahora separada a la banca comercial de la banca de
inversión; tenemos separada por ahora a la industria de la banca y de las
finanzas; se trata de una separación institucional, no económica, porque a
través de la bolsa, por ejemplo, el sistema financiero invierte en el
sistema industrial comprando acciones, y este último coloca sus excedentes
de dinero en la especulación cambiaria.
Pero esta interpretación no sirve.
Primera objeción sobre la interpretación oficial. Durante 30 años esta
misma interpretación explicaba porqué las naciones pobres y raquíticas del
Sudeste asiático, violentadas por la Segunda Guerra, se habían
transformado en 'tigres' económicos. Adjudicaban ese crecimiento,
precisamente, a la unidad entre la banca, la industria y el Estado.
Destinan la plata a invertir, decían; no especulan, no andan “timbrando”
en la bolsa, compran máquinas, luego exportan, es decir, es un capitalismo
dinámico, mucho más dinámico que el norteamericano. Pruebas al canto,
Japón crecía a una tasa anual del 9% y los EE.UU. lo hacían al 2%. Sur
Corea crecía por momentos a una tasa anual del 11 % e Inglaterra crecía a
una tasa vegetativa del 1 ó 2%. El mundo occidental estaba en decadencia,
el mundo asiático estaba en ascenso. El capitalismo asiático había
encontrado la llave de la valorización ininterrumpida.
Sin que se les mueva una pestaña,
lo que era la llave del progreso económico la han transformado ahora en la
causa fundamental del derrumbe económico. Lo cual no sería criticable,
dialécticamente hablando, es decir, a condición de que se rescate la
unidad. A ver si me explico. Si yo acepto esta explicación del 'modelo
asiático', como unidad, tanto del ascenso como del derrumbe, estoy
explicando sistémicamente que el ascenso conduce al derrumbe. Así sí. Pero
esta explicación destruye el mito del capitalismo asiático y lo asimila al
capitalismo en general. Pero si separo esta contradicción y destaco las
virtudes del “capitalismo asiático” cuando va para arriba, y sus defectos
cuando se derrumba, no estoy sacando ninguna conclusión de orden global,
sino haciendo una manipulación ideológica.
Crisis internacional
La segunda reflexión es la
sorprendente interpretación oficial de dar una explicación regional cuando
se ha hecho una campaña feroz acerca de la “globalización”. Después de
explicar durante diez años que estamos tan atados económicamente que nadie
puede tomar una decisión sin mirar el movimiento de los mercados
internacionales, cuando hay que explicar un derrumbe financiero industrial
de esta magnitud, dan una explicación particular, peculiar, regional o
nacional, e incluso cultural, porque ustedes saben, se le atribuye al
capitalismo asiático peculiaridades que tienen que ver con la historia y
la cultura de Asia, y hasta con la religión y el modo de ser familiar ...
Como ustedes pueden imaginar, ésta es una interpretación interesada,
dirigida a velar el alcance de la crisis, y ya en función de intereses
económicos en disputa, dirigida a hacer prevalecer una determinada salida.
Es que aun si este “modelo asiático” está sobreinvertido, lo está como
consecuencia de un gran endeudamiento en el mercado internacional. Si
ellos están sobreinvertidos es porque alguien puso la plata para que
sobreinvirtieran. Y con excepción de Japón, que es un país acreedor, las
demás naciones del Sudeste asiático tienen colectivamente 890 mil millones
de dólares de deuda externa. Es decir que la sobreinversión ha sido
financiada en los mercados internacionales de capitales no asiáticos, y si
esta sobreinversión financiada con deuda quiebra, naturalmente tiene que
quebrar también el que ha financiado esta inversión. Donde quiebra un
deudor quiebra un acreedor.
La prueba más rotunda de que no se
trata de una crisis del 'modelo asiático' es que la nación más
sobreinvertida de todas, no sólo respecto a Asia, sino respecto a
cualquier otro país, la que está más cerca del colapso característico de
la sobreinversión, es los Estados Unidos. ¿Por qué? Porque mientras Japón
tenía una bolsa que valía 48 y hoy vale 16, es decir que sumó un proceso
de volatilización del capital, la bolsa de Nueva York hizo el movimiento
contrario, pasó, para mantener la analogía, de 16 a 48. En la actualidad,
la bolsa de Nueva York está extremadamente sobrevaluada, lo que quiere
decir que el rendimiento en la bolsa de Nueva York es una fracción
ridícula del beneficio, el 2% anual, con tendencia decreciente.
No quiere decir que el rendimiento
de las empresas norteamericanas no sea todavía alto, o que no crezca. Por
ejemplo, una empresa norteamericana puede estar ganando, digamos, 20
dólares al año y no 2. Si el capital que tiene invertido en maquinarias,
materias primas, recursos tecnológicos, trabajadores, le costó al momento
de su instalación o al momento de su reposición, digamos 1 00 dólares, si
gana 20, tiene un 20% de beneficio. Pero en la bolsa de Nueva York esa
fábrica cuyo costo de reposición es de 100 dólares, está cotizando a 1.000
dólares. Por lo tanto, el que compra una acción en la bolsa y paga mil
dólares, cuando le dan los 20 de beneficio al finalizar el año le están
dando el 2% del capital y no el 20%. Es decir, el país que se encuentra
más afectado por esta crisis de sobreinversión es los Estados Unidos. Esto
explica que el dia 27 de octubre, pocas horas después de la caída de la
bolsa de Hong Kong, se produjeraun derrumbe generalizado en la bolsa de
Nueva York. En realidad, en Nueva York está el epicentro de la crisis,
porque ahí se encuentra, además, la mayor parte de los accionistas y
especuladores que le han prestado dinero a Asia, no solamente
norteamericanos, sino también europeos y japoneses.
Por ejemplo, el Chase Maniatan
Bank, uno de los que más mueve en la bolsa de Nueva York, le prestó dinero
a r Brasil, a la Argentina, al Sudeste asiático. En el balance de octubre
de este año, el Chase registra una pérdida de 200 millones de dólares en
un solo mes. Es decir, que como consecuencia de la crisis mundial, el
Chase no les va a dar a sus accionistas ni el 2% de beneficios.
Probablemente, los accionistas, en lugar de recibir un beneficio, vean una
caída de las acciones del Chase Manhattan Bank, y por lo tanto una pérdida
del capital invertido. Es decir, el epicentro de la crisis son los Estados
Unidos. Eso es lo que le da a la presente crisis un carácter
extremadamente “ágil”. Que haya una crisis de sobreproducción y de
sobreinversión, cuando los niveles de miseria y pauperización, anteriores
a la crisis, se han extendido en el mundo (también en los EE. UU. y en
Inglaterra), demuestra que estamos ante una gran crisis de sociedad, es
decir, universal. En un período histórico en que se acrecientan las
necesidades sociales, el capital mundial ingresa a una fase de aguda
bancarrota. Mientras las masas del mundo viven la sequía, el capital
mundial vive la inundación. Esta irracionalidad del sistema en su conjunto
es naturalmente percibido por las distintas clases sociales.
Ideología Otra conclusión
importante de esta crisis
Con el derrumbe asiático y la
crisis de Nueva York se produce una crisis, también, en la apología o el
fetichismo con que se ha presentado la cuestión del mercado en los últimos
20 años.
Porque, ¿qué es el mercado en la
teoría económica vigente? La forma más racional de asignar los recursos. Y
la crisis es la demostración de lo contrario. El que invirtió en acero se
equivocó, porque hay demasiado acero; el que lo hizo en automóviles se
equivocó, la oferta o la capacidad de producción de automóviles
internacional excede en 30 millones de automóviles a la demanda mundial.
La Renault acaba de cerrar, en Bélgica, en la ciudad de Vilvoorde, una de
sus fábricas más modernas, que tenía dos años de vida. Nadie puede decir
que la cerró por obsoleta, la cerró porque aunque es la más moderna, la
más computarizada y la más robotizada, hay demasiados automóviles. Por lo
tanto, el mercado no se ha revelado como un asignador racional sino
irracional de recursos. Pero al mercado lo mueven capitalistas en búsqueda
de la mayor tasa de lucro, es decir, que es el capitalismo el que asigna
irracionalmente los recursos disponibles y el que obliga a destruir la
riqueza que se ha creado, aun en forma capitalista.
La crisis monetaria
Pero esta crisis que se presenta
como una sobreinversión ha sido detonada por otra circunstancia de la
mayor importancia. Me refiero a la crisis de todo el régimen monetario
internacional de los últimos 10 ó 15 años. Este régimen se caracterizó por
la subordinación de todas las monedas nacionales al dólar en una escala
nunca vista antes, es decir, por el sometimiento de los regímenes
monetarios de cada país a la política de la Reserva Federal de Estados
Unidos. Este régimen fomentó el gran período de especulación
internacional, permitiendo, desde el punto de vista de la política
monetaria, las subas de las bolsas, las deudas externas, la gigantesca ola
de inversiones financiadas con créditos. La subordinación al dólar dio una
relativa garantía internacional a la especulación en las diferentes
monedas nacionales. Pero para que esto funcione adecuadamente, esta moneda
que obra como garantía de valor de la circulación internacional tiene que
ser una moneda realmente internacional. Y aquí sí, si ella fuera una
moneda auténticamente internacional, la teoría de la globalización sería
correcta. Pero el dólar es antes que nada la moneda de los EE. DU. de
América, que es un arma de la burguesía norteamericana en la lucha y la
concurrencia con los capitales de los demás países. No es una moneda
universal.
Como consecuencia de esto, las
monedas de los mercados donde la especulación se hizo más intensa
empezaron a sobrevaluarse, a tener un valor que no les permitía realizar
las exportaciones en el mercado mundial. La polarización entre Estados
Unidos y Japón se acentuó al extremo: el dólar sobrevaluado y el yen
subvaluado; la bolsa de Nueva York en ascenso, la de Tokio en picada con
Europa partida por el medio: Francia, Alemania y los Países Bajos del lado
de la moneda fuerte, el resto del otro lado. Esta contradicción quebró el
proceso asiático, pues las monedas de estos países estaban atadas
financieramente al dólar, pero su comercio está atado al Japón. Las
devaluaciones asiáticas son la primera manifestación de una ruptura
internacional de las monedas nacionales con el dólar, de una amenaza al
recule del dólar como moneda que actúa ante la financiación internacional,
por la competencia de los países que devalúan sus monedas. La
especulación, en vez de valorizar los capitales, derriba las bolsas,
derriba los capitales, produce un repliegue del capital especulativo,
repliegue del dinero de la circulación mundial, y como consecuencia de
esto, desarrolla una crisis industrial.
El capitalismo no puede darse a sí
mismo esa universalidad a la cual pretende ficticiamente. El capital sigue
siendo una forma de apropiación de la riqueza nacional y particular. No es
ni colectiva, ni es internacional.
Quiere decir que las consecuencias
más serias de este fenómeno se van a manifestar en los EE.UU., que se ha
valido del hecho que el dólar es una moneda internacional, para subsidiar
a todas sus industrias y pagar el déficit de cuenta corriente con emisión
de dinero y la creación de una gigantesca deuda internacional en dólares.
Asistimos a una crisis de consecuencias internacionales muy importantes,
porque no ha sido fabricada en Asia el otro día, sino que es la
consecuencia de un largo desarrollo que data desde la segunda guerra
mundial.
La salida
¿Cuál es la línea de salida del
capitalismo mundial a esta crisis? ¿Qué es lo que ellos piensan como
salida? La línea que se han dado está en el acuerdo que han firmado con
Corea. A Corea le han prometido 55 mil millones de dólares, pero se exige
que separe a los bancos de la industria y que permita el derrumbe de la
mitad del sistema bancario coreano y no sólo que la industria vaya a
financiarse al mercado mundial (y no que sea financiada o subsidiada en el
país), sino además exigir un corte drástico tanto de las inversiones
coreanas en el país como en el exterior. Significa que el FMI, controlado
por los EE.UU., plantea como una línea de salida eliminar a otro
competidor en el mercado mundial, copar el mercado coreano, copar el
mercado asiático. Por eso, otra medida del acuerdo es que en Corea se
autorice el ingreso de capitales extranjeros en la Bolsa y en todas las
áreas, para que ese capital extranjero se compre a los capitales que están
en quiebra y se colonice a Corea en beneficio del capital norteamericano.
Esta es la línea de salida de la crisis.
¿Cuál es la objeción a esta línea
de salida de la crisis? Para Roque Fernández y el viceministro Carlos
Rodríguez, esta salida sería una maravilla, porque “sanea” la situación
coreana, “sanea” Singapur, Indonesia, y da al capitalismo un nuevo
aliento, una nueva perspectiva. Es decir que, en el mismo momento que el
capitalismo proclama sus límites, es decir, que no puede seguir acumulando
sin hacer pasar a la humanidad por la experiencia de una gigantesca
destrucción de riqueza, busca sobrepasar ese límite precisamente mediante
esa destrucción.
Pero la otra cara de este problema
es que llevar a la quiebra a los monopolios asiáticos significaría admitir
la quiebra, parcial al menos, de sus acreedores internacionales. La
consecuencia de semejante política, va a ser trasladar las quiebras a los
EE.UU. Es decir, están jugando con fuego. Pero el capitalismo no puede
actuar sino de esta manera; el capitalismo no puede, ante una crisis de la
concurrencia, actuar de otra manera que; procurar acelerar esa crisis y
copar el mercado dejado por el concurrente. y al actuar de esa manera, sin
embargo, está poniendo en peligro el conjunto del sistema económico.
Porque ese concurrente es un deudor de acreedores a los cuales, si deja de
pagar, los va a llevar, a su vez, a la quiebra, y a una retracción del
mercado mundial.
Del destino que tenga esta salida,
que se dé parcial o totalmente la expectativa del FMI o que se dé éste u
otro desarrollo, depende que sigamos en un período de inestabilidades
crecientes o que entremos en una fase de deflación a largo plazo, como la
de 1930, en donde las quiebras desencadenaban nuevas quiebras y ninguna
medida económica que tomara el Estado lograba revertir la situación. Y una
experiencia de crisis como la de 1930, con posterioridad a 1930, la
constituye Japón. Desde 1990 se inició una crisis que se mantiene hasta
hoy, habiendo fracasado todas las medidas de intervención económica
drásticas que se tomaron para levantar la producción, en ocho años. Como
consecuencia de esto, la deuda pública pasó de cero a 1 billón de dólares,
a fuerza de inyectar dinero en la economía. Y el producto bruto interno
japonés cayó, en el segundo trimestre de este año, en un 11,2%. Después de
la caída de los EE.UU., en 1930, de un 25%, ésta es la caída más grande
que haya conocido una nación capitalista industrializada. Como ven, un
escenario fenomenal.
Conclusiones
Dos conclusiones para terminar.
Primera conclusión, cuando uno mira todos los países que están en crisis,
descubre que desde el punto de vista de lo que el FMI reclama como país
estable, todos son diferentes. Y sin embargo, se cayeron igual. Brasil
tiene un déficit fiscal descomunal. ¿Cuál es la causa por la cual Brasil
va a devaluar y se va a ir a una crisis tremenda? El déficit fiscal. Eso
dice el FMI. ¿Y Corea? Corea tiene superávit fiscal, y se fue a la crisis
igual.
¿Cómo es esto? Ah, pero Corea
tenía déficit comercial. Y Japón tiene superávit comercial. Entonces, hay
que tener superávit fiscal y superávit comercial. ¿Y Chile? Porque una de
las grandes mentiras que se dicen acá, es que Chile está ajeno a la crisis
mundial. Es una mentira total, la moneda chilena, en los últimos10 días,
se ha devaluado un 15%. Tiene superávit fiscal y superávit comercial.
Marx tenía razón y el FMI está
equivocado... La sobreinversión es una tendencia económica del capital, no
una medición contable de las cuentas nacionales. Puede ser financiada
desde el exterior y crear una deuda externa o puede ser financiada
internamente y crear un endeudamiento interno. Por ejemplo, un país que
tiene un elevado ahorro nacional, ¿no va a tener crisis? Sí, la puede
tener. Tendrá una sobre inversión, superior o no al ahorro nacional, si
después no puede colocar esa producción en el mercado mundial o interno.
Por ejemplo, Chile tiene superávit comercial y fiscal, pero desde el
momento que se cayeron todos los países de Asia, el precio del cobre bajó
desde 1.100 a 700 dólares la tonelada, y Chile enfrenta ahora una crisis
de sobreproducción aun antes de conocer un déficit del comercio exterior.
Esto es muy significativo. Ustedes van a leer que uno de los grandes
logros de esta Argentina menemista es que ahora Catamarca saca oro Y
cobre, y que la empresa de la mina de Bajo La Alumbrera va a batir todos
los récords en materia de producción de oro y cobre, justamente ahora que
está bajando el precio del cobre y del oro. Todo el mundo, ahora, quiere
vender oro y cobre, en el preciso momento que cae la demanda de oro y de
cobre.
Este desmentido completo del
análisis 'macroeconómico' oficial, del FMI, de la Cepal, va a producir una
crisis ideológica descomunal a nivel de los organismos financieros
internacionales, que deben pautar las regulaciones económicas. El FMI ha
salido a rescatar un montón de economías y ha comprometido en ese rescate
150 mil millones de dólares, la casi totalidad de sus recursos. Si cae
Brasil, el FMI no tiene más plata. Es decir que ahora hay que rescatar al
equipo de salvamento. El FMI no puede operar ahora como organismo de
rescate. La ficción de la “comunidad internacional” defendiendo la
estabilidad de algunas economías, queda al desnudo viendo a los
funcionarios de EE.UU. recorriendo todos los países en provecho de sus
capitales monopólicos, para decirles directamente cómo deben actuar. Es
decir que va a saltar toda esta ficción de 'democracia internacional' que
se pretendió montar luego del derrumbe del muro de Berlín.
Crisis políticas
Todas las naciones van a sufrir el
tipo de crisis política que caracterizó a la década de 1930. Esto ocurre
en Corea, o en Indonesia, donde se insinúan movimientos nacionalistas, al
ver que desde el exterior les dicen que hay que cerrar fábricas, que hay
que cerrar empresas y que hay que dejar a la gente en la calle, lo cual ya
está llevando a un movimiento de huelgas generales, de incendio de
fábricas, ocupaciones de características muy fuertes. Esta es una primera
conclusión.
Pero para que en las últimas dos
décadas pasadas se haya producido una expansión tan grande de la
circulación internacional, no sólo fueron necesarios ciertos mecanismos
económicos, sino que fue necesario, a su vez, que el capitalismo reforzara
la confianza política en sí mismo. Sin confianza política no se habría
podido asistir a tal expansión del capital especulativo internacional. Por
lo tanto, uno puede fácilmente decir que la solución que se le dio a la
crisis alemana, en 1990, cuando como consecuencia de la caída del muro de
Berlín, Alemania occidental absorbe a Alemania oriental y el capitalismo
mundial resuelve la crisis política más importante de la posguerra en
beneficio suyo; esa solución es la base económica de la expansión
especulativa de la última década. No es que considere negativa la caída
del muro de Berlín, lo considero un hecho maravilloso y auspicioso, rico
para el futuro; lo que digo es que la crisis que abrió la caída del muro
de Berlín, la aprovechó el capitalismo, no la clase obrera de Alemania ni
del mundo. Era una oportunidad también para la clase obrera, pero no la
aprovechó; lo. cierto es que el capitalismo resolvió eso, y resolvió
también el problema de los países del Este.
Entonces, al capitalismo se le
presentó lo que para los marxistas fue siempre la gran salida para el
capitalismo, la colonización de Rusia, de China y de Europa del Este,
países que habían escapado al control de la economía mundial capitalista
como consecuencia de los procesos revolucionarios que vivieron... El
mercado ruso, en principio, resuelve la crisis capitalista de
sobreinversión. Frente a la dimensión del mercado a abastecer, habría una
subinversión. Habría que reconstruir las fábricas en Rusia, meter plata,
hacer caminos, reconstruir la industria nuclear, hay un campo de inversión
en Rusia que le podría dar vida al capitalismo muchos años más. ¿Y China?
Otros muchos más. La liquidación de la Unión Soviética, de China, etc., se
plantea como una salida para el capitalismo.
Pero claro que no es una salida
indolora. Es una salida dramática, profunda. Requiere medios despóticos,
brutales. Pero el imperialismo no cuenta, todavía, con los medios
políticos para imponer esa salida. Y hoy, Rusia es de todos, el país más
golpeado por esta crisis mundial, que sufre un retroceso económico de
niveles espeluznantes. Después de una década en que se le abrió al
capitalismo su mejor perspectiva del siglo, tenemos, no una salida al
capitalismo, sino una situación de derrumbe económico de las plazas
financieras más importantes del mundo y la perspectiva de una crisis
mundial. Esta crisis mundial es uno de los elementos que marcan una
reversión de la tendencia económico política que se inició con la
unificación de Alemania en beneficio del capitalismo mundial. Porque esta
crisis demuestra la impasse de la restauración capitalista en Rusia, la
impasse de la restauración en China y pone en movimiento a gigantescas
masas humanas que en Asia y América Latina van a luchar contra las
consecuencias sociales del capitalismo. Esta es una de las pruebas
políticas más serias va a producir, como consecuencia, toda una revisión
de pautas culturales e ideológicas, de comportamientos, etc., porque los
problemas de la historia los resuelve la propia historia. Es decir, no los
resuelve el discurso.
La última conclusión tiene que ver
con nuestro entorno próximo. La tentativa de abrir un desarrollo en
nuestro país por medio del Mercosur ha fracasado. Porque el derrumbe de
Brasil es inminente, 20 mil obreros de la Volkswagen en estado de
asamblea, caída vertiginosa de la producción automotriz, crisis económica.
Los capitalistas han concebido una salida nacional en términos puramente
comerciales. Y lo que América Latina necesita para salir, es una
planificación democrática, ordenada, rica, de la totalidad de sus
recursos, y ésta es una tarea política. No es una tarea comercial, es
política. Eso no lo puede hacer la burguesía que tiene rivalidades entre
sí; la burguesía argentina y la burguesía brasileña no se animan siquiera
a defenderse en común. Entonces, se plantea una audaz tarea en América
Latina, porque como no se puede volver atrás de los mecanismos económicos
que se han armado, no se puede volver a la Argentina pre Mercosur, o al
Brasil pre-Mercosur, y para la burguesía adelante no hay nada, no hay
señalamiento alguno, esta crisis plantea el problema de la unidad política
de América Latina, y ésta es una tarea de los trabajadores.
Al tomar estas dos conclusiones,
les estoy señalando dos tiempos en el análisis de la crisis. El puramente
económico, que depende de factores que tienen que ver con la especulación
mundial, etc., pero que también tienen que ver con la política. Y otro más
amplio, porque las consecuencias de esta crisis económica se van a hacer
sentir a través de los años y, por lo tanto, tiene que ver con soluciones
de tipo estratégico.
Seriamente les digo que, en la
medida que puedan, hagan el esfuerzo de seguir la marcha de esta crisis
mundial, porque realmente es una experiencia única para esta generación
poder vivir tan al detalle, poder vivir como dicen ahora en 'tiempo real',
el derrumbe capitalista. Los pueblos ya no aguantan vivir en este sistema,
y aquí fueron señaladas una serie de cosas que limitan a esos pueblos para
encontrar una salida. Una verdadera crisis es cuando la crisis de los de
abajo se conjuga con la de los de arriba, cuando los modos de articulación
de los de arriba se quiebran y ello empuja a toda la sociedad a plantearse
una salida, sí o sí. La gran apuesta de esta generación es encontrar esa
salida.
______________________
* Intervención en una mesa redonda organizada por la
Cátedra de Economía para sociólogos de la facultad de Ciencias Sociales de
la Universidad de Buenos Aires (diciembre de 1997)
|