F. Brito
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Ensayos

de Historia Disidente

y Militante

 Federico Brito Figueroa*

El Aula en la Calle es un libro de ensayos de historia disidente y militante, construido cotidianamente, como síntesis del quehacer en la cátedra y en la investigación y, con igual fuerza, en el periodismo de opinión. Actividades que constituyen, en conjunto, la matriz de mi existir, especialmente en una etapa de la vida, en sentido individual, cuando se siente, en términos de movimiento acelerado, la proximidad del "adiós definitivo". Un texto de páginas libres (estoy utilizando el título de un libro del peruano Manuel González Prada) que en cierta manera es continuación de otro, publicado hace siete años. Es un libro disidente, en cuanto a método y temática, frente a la historia oficial, y de crítica militante frente a la sociedad venezolana, globalmente neocolonial: beligerante frente al Estado y los estratos poseyentes que han subastado a Venezuela, y de crítica a los valores foráneos (de carácter pitiyanqui) que día a día pervierten la mentalidad colectiva de la comunidad nacional venezolana. En la comprensión de este problema, coincido plenamente con Mario Briceño Iragorry cuando escribía hace ya medio siglo, clamando en el desierto, lo siguiente: 

Venezuela no puede ser privilegio de una casta ni de una clase. [...] La ley del dinero rige toda manifestación de conducta de las clases dirigentes. Influir para lucrar con buenos negocios, para tomar una buena participación, para ganar jugosas amistades, es la sola norma de conducta que rige a nuestro mundo presente. Se siente por todas partes la honda sacudida que sufren las raíces de la Nación y por todas partes aflora el elemento demoníaco que ha hecho prensa en las mejores voluntades".2 

Hace medio siglo, cuando Mario Briceño Iragorry, entre acongojado e indignado, escribía en los términos citados, la situación por él vivida, apenas presentaba sus primeras manifestaciones; pero él, "historiador militante", en la acepción exacta de la palabra, intuía con preocupación lo por venir. 

De ahí el valor de esta premonición, o más exactamente, de una comprensión que, teniendo como referencia lo que observaba en la realidad de la Venezuela de su tiempo, estuvo en condiciones intelectuales y espirituales para postular las líneas de evolución económicas, sociales y político-culturales de nuestra patria en un futuro inmediato. No hay la menor duda: Venezuela es en la actualidad privilegio de una clase: de un estrato, preferentemente de origen foráneo; una auténtica crápula financiera usuraria especulativa, carente del más mínimo espíritu de lo nacional venezolano. Este hecho-fenómeno proceso no se observaba como rasgo cualitativamente dominante en los años en que el notable pensador escribió: Mensaje sin Destino o Introducción y Defensa de Nuestra Historia o Diálogos de la Soledad. Ese acontecer es de configuración reciente, cronológicamente hablando: sus orígenes son inmediatamente posteriores a la prematura y lamentable desaparición física de Mario Briceño Iragorry. 

Hay otros aspectos inmersos y conectados íntimamente con ese hecho fenómeno proceso a los cuales estimo conveniente referirme. Ellos son los siguientes: a) degradación del Estado nacional y su transformación en un ente jurídico formalmente independiente, eco de la orientación política del Estado metropolitano norteamericano; b) renegación del Programa de nacionalizaciones, bien entendido para efectos del desarrollo, y subasta de la riqueza pública, prorrateada sumisamente entre los grupos financieros, amos del capital multi-transnacional, cada vez más reducidos cuantitativamente, pero, igualmente, cada vez más poderosos desde el punto de vista cualitativo, y c) formación de una "clase política", burocrática y crapulienta, espiritualmente soez y sin escrúpulos morales ni éticos, integrada por gente proveniente de todos los agrupamiento s políticos, cualquiera hubiera sido su fundamentación doctrinaria en el pasado inmediato. Es una clase con tendencia a estratificarse, y con espíritu de cuerpo. Considero que de este grupo forma parte, como asociada subalterna, lo que en su tiempo Honorato de Balzac llamaba "La pequeña canalla intelectual". 

En el flujo y reflujo de los cambios ocurridos se conforma la mentalidad colectiva de Venezuela sociedad global neocolonial.3 En este sentido se observan algunas variaciones nada favorables a la permanencia en el tiempo de la comunidad venezolana. Considero que las más significativas son las siguientes: a) reducción a mínima expresión de los valores definitorios del carácter social y de la personalidad básica del hombre venezolano, y b) transculturación con síntomas de aculturación, de la cultura nacional, hecho, el primero de los nombrados, visibles hasta en el castellano que se habla en la actualidad en Venezuela. Esas variaciones, expresión de un hecho-fenómeno proceso global, se sienten en todos los niveles sociales: de la cima a la sima en esta sociedad neo colonial, en la que domina, en un polo, la opulencia y, en el otro, el pauperismo y, en los estratos medíos, un evidente empobrecimiento. La pregunta a flor de labios es la siguiente: ¿En el rnilenio venidero existirá, todavía, la Nación Venezuela? Tengo fundadas dudas al respecto. 

El Estado Nacional, definitivamente transnacionalizado, profundiza y amplía de modo deliberado, fríamente calculado, el radio de acción del cuadro social antes descrito. Esto es evidente, porque en toda sociedad, el Estado a través del gobierno de turno ejerce una función rectora, en cierto sentido, educa con su ejemplo, para bien o para mal. En el caso de Venezuela para lo segundo. Mario Briceño Iragorry, en sus años de combate cívico, zahirió implacablemente, y con toda razón, a los sucesivos gobiernos que hasta ese momento habían controlado al Estado venezolano. Esa descripción aumentada, corregida y actualizada, podría aplicarse a lo que se observa en la Venezuela de hoy: 

"La conducta de los dirigentes sirve de molde para la conducta general. No pido para el futuro del país un gobierno de hombres angélicos. Los ángeles tienen misión distinta a la de administrar pueblos. Pero sí es deseable que el gobierno de los pueblos lo ejerzan hombres que sepan gobernar sus propios vicios y no se expongan a que a través de ellos otros hombres terminen por convertirse en caricaturas de sí mismos"4 

La educación formal e informal, desde las primeras letras hasta los niveles universitarios, que ese Estado implantó a partir de los años sesenta, está orientada, progresivamente, a introyectar en la conciencia colectiva la sumisión espiritual frente al carácter aparentemente inexorable de la dominación imperial en la modalidad imperio del dólar. El objetivo de esa educación es formar un venezolano con una personalidad básica permeable a lo más negativo, en sentido ético, de los valores sintetizados en la conocida expresión: American Way of Life. De allá, del Imperio, importamos a precio de dólar-petróleo, no sólo las mercancías y granos que antes se producían en el país, sino también los patrones de conducta que han pervertido, en todos sus estratos, a la comunidad nacional venezolana. Atrás quedaron, lanzados por la borda, como inservible chatarra, los planes de reformas y renovación construidos pacientemente por Humberto García Arocha, Rafael Vegas, Arturo Uslar Pietri, Mario Briceño Iragorry, Luis Beltrán Prieto Figueroa, Olinto Camacho, J.F. Reyes Baena y otros notables venezolanos de igual credibilidad intelectual. Planes, donde lo nacional-venezolano y lo humanístico universal se conjugaban armoniosamente. Substituidos por una verdadera zambumbia s de hueca palabrería carente de la más mínima fundamentación teórica, que para tener validez efectiva ha de tener como referencia la singular realidad sociocultural venezolana y sus especificidades. Al hecho fenómeno proceso de la evolución de Venezuela; de la colonia hispanoamericana a colonia del Imperio del dólar, lo completa la globalización implantada en todos los niveles por el "capitalismo salvaje", Los hechos están a la vista. 

Al reflexionar, frente a esas condiciones: ¿cómo no hacer y escribir historia disidente y militante en el aula, en la calle? Es decir, en el espacio espiritual integrado por la comunidad nacional venezolana. Esa es mi tarea intelectual más importante, hacer historia apologética, o escribir soslayando lo que está a la vista, es caer en la complicidad. Labor ésta que vienen desempeñando "intelectuales de otra especie":

premodernos, modernos y post modernos. Esto con significativo éxito institucional y fiduciario. Allá ellos con sus responsabilidades éticas. Sí, tenía razón Mario Briceño Iragorry cuando escribió Diálogos de la Soledad. 

Treintidós ensayos conforman el corpus del presente libro, escritos sobre la marcha, con método y metódica de historiador y espíritu de periodista de opinión, publicados en el Suplemento Cultural de Ultimas Noticias, durante el quinquenio de 1992 a 1997. Temas diversos, algunos aparentemente intrascendentes, pero en los que hay una unidad de comprensión y de método, e igualmente un estilo en el nada fácil arte de desarrollar el discurso histórico: claridad en la exposición, menos palabras y más ideas. En este sentido estimo conveniente repetir lo que he escrito varias veces: ¿Neutralidad en la historia? No, no la hay ni siquiera en la selección del tema a investigar y mucho menos en la reconstrucción del pasado y comprensión del presente. Además, en el oficio de escribir, me alumbra un pensamiento de José Carlos Mariátegui: otra vez repito que no soy un crítico imparcial y objetivo. Mis juicios se nutren de mis ideales, de mis sentimientos, de mis pasiones. En consecuencia este libro, dividido en siete partes, es de historia disidente y militante. 

La primera parte está formada por nueve ensayos, referidos a venezolanos que han desempeñado función protagónica a lo largo del tiempo en su específico quehacer: libertadores, pensadores, escritores, revolucionarios o periodistas. Los nombres seleccionados, al azar, son los siguientes: Francisco de Miranda, el Libertador Simón Bolívar, Ezequiel Zamora, Rufino Blanco Fombona, Rómulo Gallegos, Eduardo Machado, Miguel Acosta Saignes y Nelson Luis Martínez. He incluido en esta galería de verdaderos notables a José Carlos Mariátegui, porque como pensador y revolucionario pertenece a todas nuestras Patrias. El ensayo a él referido es el texto de una entrevista imaginaria escrita  en 1992, cuyo contenido y estilo considero no desentonan con los de los otros ensayos. 

La segunda parte está referida a problemas teóricos, candentes en el diálogo y debate intelectual de nuestro tiempo, sobre todo en Venezuela. He seleccionado una pequeña muestra que estimo representativa. Hela aquí: El Historiador de América Latina y El Caribe Frente a la Planetarización Imperial; Problemas de Método y Métodos en Historia Económica y Social; El Imperio del Dólar en la Antesala del Tercer Milenio; Venezuela en la Perspectiva del Imperio del Dólar, y Recordando la Génesis Matriz del Imperialismo. Los títulos de estos ensayos por sí mismos explican el respectivo carácter de su contenido. 

La tercera parte, redactada conjuntamente con la eficaz colaboración del joven y estudioso profesor Manuel E. Carrero, podría titularse sin esfuerzo alguno Prolegómenos de la Dominación Imperialista en Venezuela, en razón del contenido de los ensayos que la integran, referidos a los temas siguientes: Cipriano Castro y su entrada triunfal a Caracas el 22 de octubre de 1989; el Bloqueo de las Costas Venezolanas en 1902 y Nuestra Contemporaneidad; El 9 de Diciembre de 1908 y la "Rehabilitación Nacional", y finalmente El Imperialismo a la caza de Cipriano Castro: déspota, autócrata y megalómano, pero un político con ferviente sentimiento del valor imponderable de lo nacional-venezolano como elemento integrador de la nacionalidad, precisamente.  

La cuarta parte es, en cuanto temática se refiere, continuación de la anterior: El Gomezalato o Autocracia Petrolera de Juan Vicente Gómez; Comprensión Histórica de las Rebeliones Militares en Venezuela Siglo XX y Democracia y Dictadura en Venezuela: La   República Oligárquica. Temas que permiten, flexiblemente, aproximarse a la comprensión de la historia política venezolana en las líneas de las perspectivas de la relación pasado-presente, presente-pasado. Oteando con preocupación el porvenir. 

La quinta parte ocupa cuatro ensayos: mar-territorio-nación en la Historia de Venezuela, redactado conjuntamente con el colega y amigo, Profesor Reinaldo Rojas, 7 quien pese a su juventud ya cuenta con una obra valedera: Los "Jacobinos Negros" en el Caribe y Venezuela Colonial, fueron escritos con ánimo de descubrir relaciones entre las rebeliones de esclavos que tuvieron como escenarios las Islas y las conspiraciones y protestas armadas de igual carácter ocurridas en "Tierra Firme"; los dos últimos ensayos de esta parte se refieren a la disolución por parte del pueblo de Caracas del Congreso el 24 de enero de 1848, y al Problema Nacional y Colonial en Nuestro Tiempo, tema, este último, que constituye el telón de fondo y contexto de la historia económica-social y político-cultural de América Latina y el Caribe. 

Soslayar este elemento global, como instrumento de análisis, por ignorancia, miopía intelectual o mala fe, es navegar en aguas de la anti-historia. 

La sexta parte consta de dos ensayos concebidos y desarrollados a propósito de sendas interrogantes. Ellas son: ¿Repercusiones de la Revolución de Octubre de 1917 en  Venezuela? y ¿Rehabilitación del Nazi fascismo? con respecto a responder afirmativamente la primera pregunta, tengo dudas. Pienso que más acertado seria hablar de Informaciones de esa Revolución en Venezuela. Con relación a la segunda pregunta, no vacilo en responder afirmativamente; hacia allá marcha la globalización regida por el Imperio del dólar. Sólo que ahora disimulando sus genocidas propósitos con el lema democracia y libertad. Sí, tenía razón Su Excelencia El Libertador Simón Bolívar al intuirlo en 1829. 

La séptima parte la integran ensayos redactados a propósito de temas diversos: las tres primeras décadas del Suplemento Cultural de Ultimas Noticias; el 27 de febrero de 1989, considerándo10 como una Conmemoración anticipada del Bicentenario de la Revolución Francesa; la novela El Hombre de Oro de Rufino Blanco Fombona y Contemporaneidad en nuestro Tiempo; en tomo a la Majestad Universitaria del antiguo Instituto Pedagógico Nacional. 8 y una nota sobre el Índice Analítico de Le Monde Diplomatique, publicada en 1994. Temas diversos, evidentemente, pero pensados y desarrollados con unidad de método y unidad de estilo en el arte de narrar y comprender al hombre: la medida de todas las cosas; sujeto-objeto, hacedor y resultado de su propia historia. Al escribir esto, estoy recordando a Goethe: en el principio fue la acción

Este es el libro que, con el título El Aula en la Calle: Ensayos de Historia Disidente y Militante, editado por Grijalbo y patrocinado por la Universidad Simón Bolívar (Barranquilla, Colombia), Universidad Centra de Venezuela (Caracas, Venezuela), Universidad Rómulo Gallegos (San Juan de Los .Morros, Venezuela) y Cátedra Mare Bloch (Institución Venezolano-Francesa) someto a consideración de lo lectores hispano parlantes; al diálogo y al debate de la gente de oficio y a la crítica del signo que ella sea. En este montón de papeles y manojos hay suficiente materia para lo uno y para lo otro. 

___________

* Historiador, Antropólogo, Profesor Titular de la Universidad Centra/ de Venezuela, Prof. Honorario de la Universidad Rómulo Gallegos. 

(1) Federico Brito Figueroa: 30 Ensayos de Comprensión Histórica, Ediciones Centauro, Caracas, 1991. Hay una segunda edición EBUC, Caracas, 1996.

(2) Mario Briceño Iragony; Caracas, 1983 y Mérida 1958 cf Pedro González Medrano: Pensamiento Educativo de Mario Briceño Iragony, pp. 114 y 124, ULA, Mérida, 1991.

(3) Federico Brito Figueroa: Venezuela Contemporánea: ¿país neocolonial? Caracas, VENEDICIONES, 1972.

(4) Mario Briceño Iragony, cf Pedro González Medrano, op. cit. p. 139.

(5) Zambumbia: voz afrovenezolana referida a las viandas que llevan de todo un poco: carnes, pellejos, huesos, legumbres y "montes de la tierra".

(6) Al final de cada uno de estos cuatro ensayos se hace constar la co-autoría de Federico Brito Figueroa y Manuel E. Carrero.

(7) Al final del correspondiente capítulo se hace constar la co-autoría de Federico Brito Figueroa y Reinaldo Rojas.

(8) Este pequeño ensayo fue escrito en homenaje a los sesenta años del IPN donde me formé inicialmente. Pese a que fui excluido, deliberadamente, de la lista de honor de los egresados de esa vulnerable Institución, sólo hubo una voz de protesta: la del Profesor Aureliano Cánchica. Gracias, colega.

Debate Abierto: revista venezolana para la reflexión y discusión. Director responsable y fundador: Carolus Wimmer
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