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Alexis Márquez Rodríguez*
El sábado 6 de junio se cumplieron
100 años del nacimiento de Aníbal Ponce (1898-1938), uno de los más
brillantes y agudos pensadores y ensayistas argentinos e hispanoamericanos
de todos los tiempos. Tres semanas antes, el18 de mayo, se cumplieron 60
de su muerte, en México. Ponce forma, con el peruano José Carlos
Mariátegui (1894-1930) y el cubano Juan Marinello (1898-1977), una
trilogía de pensadores hispanoamericanos que, entre otros méritos, tienen
el de haber introducido el Marxismo en Hispanoamérica, y de haber sido
consecuentes luchadores por sus ideas y por la causa de sus pueblos. Los
tres son paradigmas de un pensamiento dialéctico muy lejano del dogmatismo
y la inflexibilidad, en procura de una ideología que comprendiera las
realidades americanas, que los marxistas europeos no siempre acertaron al
enjuiciar. Sus escritos, que en muchos aspectos mantienen su vigencia,
pese a todo lo ocurrido en el mundo en las últimas décadas, permiten
hablar de un Marxismo hispanoamericano.
La vida de Aníbal Ponce fue
siempre difícil; su condición de marxista y luchador por la causa popular
le concitó la enemistad de sectores poderosos, especialmente del gobierno
del Gral. Agustín P. Justo, lo cual motivó su destierro a México, adonde
llegó el 3 de marzo de 1937. Allí fue muy bien recibido; trabajó como
profesor universitario; dictó conferencias; escribió en periódicos y
revistas; visitó universidades y otros centros de cultura, incluso del
interior del país; frecuentó a los intelectuales de la época, entre
quienes hizo entrañables amigos, no sólo mexicanos, sino también de otros
países que allí moraban, algunos exiliado s políticos como él uno de ellos
fue el venezolano Humberto Tejera-, y en suma se sintió muy a gusto bajo
el clima de libertad del país azteca, entonces bajo la presidencia de
Lázaro Cárdenas, el último gran caudillo de la Revolución Mexicana, de
ideas avanzadas y un verdadero demócrata. Desafortunadamente fue pasajera
su estancia mexicana, pues catorce meses después de haber llegado sufrió
un accidente de tránsito, a consecuencia del cual murió días después.
Aníbal Ponce llegó al Marxismo
tras un proceso de evolución y decantamiento ideológico. Según el mexicano
Jaime Labastida, "Ponce había transitado de una ideología liberal a una
marxista. A la sombra de (José) Ingenieros, de quien fue amigo, discípulo,
colaborador, he redero literario y filosófico, participó en la acción
intelectual revolucionaria y, luego, ya muerto el maestro, arribó al
materialismo dialéctico". Aliado de Ingenieros, en efecto, Ponce profesó
inicialmente un liberalismo con fundamentos positivistas, pero también de
su mano descubrió luego y adoptó más tarde la ideología marxista.
Aníbal Ponce no sólo fue un
pensador preocupado por los problemas filosóficos, sociales y políticos.
Fue también un científico. Inició estudios de medicina, que no culminó.
Pero siguió siendo un estudioso de las disciplinas científicas, y llegó a
ser un gran conocedor de la fisiología humana, en especial la del cerebro.
Lo cual le ayudó mucho en sus estudios de psicología, que le permitieron,
no sólo dar clases de esa materia, sino también escribir algunos libros
que durante mucho tiempo fueron muy leídos en nuestros países: Problemas
de psicología infantil, Ambición y angustia de los adolescentes, Diario
íntimo de una adolescente y Estudios de psicología. Otros libros suyos,
que hoy vale la pena releer, fueron La vejez de Sarmiento, El viento en el
mundo, De Erasmo a Romain Rolland (Humanismo burgués y humanismo
proletario), Educación y lucha de clases y Apuntes de viaje. En todos
ellos el lector de hoy, incluso los jóvenes, encontrará ideas cuya
frescura y sagacidad desafían con éxito el tiempo transcurrido desde su
escritura, y los acontecimientos que a lo largo de él se han producido
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* Escritor y periodista.
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