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José Ángel Pérez García *
¿Socialista utópico o
cuentista social?
Un hombre que a más de dos siglos de su nacimiento continúa
presente en la memoria histórica de los pueblos, no puede menos que
considerarse un caso extraordinario de aporte a la humanidad o a una causa
muy noble.
Tal pudiera ser el caso de Simón Rodríguez (1771-1854),
toda vez que aún hoy en pleno final de siglo, no son pocos los que
recurren a su pensamiento y a su obra como punto de referencia en la lucha
por la vindicación de lo latinoamericano frente a una globalización
transnacional que en su avalancha de economía de mercado, tecnocracia y
"fin de la historia", pareciera no dejar espacio alguno para el rescate de
los valores autóctonos de América Latina y el Caribe.
De fundarse una galería de hombres ilustres de América,
Simón Rodríguez pudiera figurar en ella por derecho propio. Suficientes
méritos cosechó para esto, aunque a veces, para algunos pese
más la excentricidad de
hombre adelantado a su época y por tanto casi siempre incomprendido, que a
su aporte a la cultura y a la independencia latinoamericana.
El hecho simple de haber sido uno de los maestros
reconocidos por el propio Simón Bolívar ya le otorgaría un destaque muy
especial, sin embargo Rodríguez traspasó los umbrales del magisterio,
convirtiéndose por el radicalismo liberal de su producción intelectual en
uno de los precursores' del pensamiento y la acción de la izquierda
latinoamericana de todos los tiempos.
Mucho se ha escrito acerca de la formación y la proyección
ideo política de este singular venezolano. Fábulas aparte, la mayoría de
los historiadores y biógrafos que proyectan una imagen respetuosa del
maestro, coinciden en ubicarlo entre el Iluminismo y el Socialismo
Utópico. No obstante, ajuicio de este empecinado investigador, Rodríguez
rebasó la posición utópico iluministas, para incursionar en los predios de
la dialéctica y el materialismo.
No pretendo con esto prefabricarle a Simón Rodríguez el
título de marxista, ni mucho menos de comunista, pero tampoco deseo
sustraerme a la hipótesis según la cual, Rodríguez pudo haber asumido
importantes valores de la dialéctica y el materialismo como instrumental
gnoseológico y metodológico para interpretar la realidad colonial que le
tocó Vivir y luchar por su transformación en república independiente.
¿Es acaso un disparate lógico e histórico pensar en esta
dirección?
Es bien conocido que el maestro caraqueño, siempre militó
en el ala más radical del pensamiento liberal de su época, por eso no es
de extrañar que transitara desde supuestas posiciones utopistas, hacia
otras más científicas y por tanto, ubicadas más a la izquierda de
aquellas.
Por otra parte, él radicó en Europa durante más de veinte
años (regresó a América en 1823) por lo tanto estuvo en el escenario donde
tenia lugar el vértice de la revolución ideológica que el desarrollo del
capitalismo iba generando en los sectores de la intelectualidad ubicados a
la izquierda del pensamiento político, y que tuvo su punto más alto con la
publicación del Manifiesto Comunista en 1848. En este momento ya el
maestro estaba en tierras americanas pero, ¿se puede negar categóricamente
que haya tomado contacto alguno con la corriente del pensamiento marxista
que recién emergía durante su periplo europeo?
Sea cual fuera la explicación que intentamos darle a la
hipótesis, es indudable que Simón Rodríguez arribó a conclusiones
político-económicas y sociales que tienen sugerentes puntos de contacto
con la dialéctica y el materialismo que enarbolaron Carlos Marx y Federico
Engels e inclusive se pudo haber adelantado a ellos en algunos aspectos
muy puntuales del pensamiento económico y/o filosófico.
En virtud del reducido espacio del que dispongo, sólo
intentaré esbozar algunas de las tesis de Rodríguez en las que refleja un
enfoque dialéctico y/o materialista con un adecuado contenido científico.
"Como nada es CONSTANTE, en el mundo, sino la VARIACIÓN,
puede esperarse de ella una mudanza favorable a la vida social",1
Aquí pone de manifiesto su comprensión muy original y
profunda sobre el movimiento como la principal forma de existencia de
material.
En otro momento escribió:
"Los AMERICANOS estarían viendo el suelo que pisar, no
mirando las estrellas, esperando lo que está en el Orden, no que el Olmo
de Peras. Buscando su vida en el trabajo, no rezando el padre nuestro,
para pedir que almorzar, contando con lo que tienen, no con lo que les
promete, el que no tiene quedar" 2
En esta oportunidad lo que destaca es el enfoque
materialista con que concibe el papel del trabajo como creador de valores
de uso y finalmente que podría ser una de sus más preclaras tesis político
filosófica.
''La guerra de Independencia no ha tocado a su fin. La
independencia es un proceso que comprende dos revoluciones. La América
Española pedía dos revoluciones a un tiempo, la Pública y la Económica:
las dificultades que presentaba la primera eran grandes. El General
Bolívar las ha vencido. ha enseñado ó ha exitado á otros a vencerlas: los
obstáculos que opone las preocupaciones ála segunda. son enormes. y
algunos sujetos. A NOMBRE DE LOS PUEBLOS le hacen resistencia en lugar de
ayudarlo". 3
En este caso se pone de manifiesto una sugerente
coincidencia con la concepción materialista de la historia según la cual
existe una estrecha relación entre lo económico y lo político en la vida
social. pero avanza aún mas en esta dirección del pensamiento cuando
precisó:
"Si los americanos quieren que la revolución política que
el peso de las cosas han hecho y que las circunstancias. han protegido les
traiga bienes hagan una revolución económica y empiécenla por los
campos..." 4
Si bien unas cuantas citas pueden no ser suficientes para
arribar a una valoración integral y completa del pensamiento
político-filosófico de un pensador como Simón Rodríguez. sí pueden dar una
idea de lo avanzado de su pensamiento.
Tal es su vigencia que todavía en la mayoría de los países
latinoamericanos está por hacer esa revolución que él avisora y que es una
de las causas esenciales de la acumulación de problemas estructurales no
resueltos y contradicciones agudizadas cuya resultante no es otra que la
reproducción del subdesarrollo y la dependencia aunque algunos pretendan
edulcurar los problemas en el estereotipo de países en vía de desarrollo.
Puede usted no comulgar con sus ideas. ni con la hipótesis
aquí planteadas pero ello no es razón suficiente para demeritarlas. En
todo caso. lo invito a profundizar en el pensamiento de este ilustre
venezolano y traerlo a luchar junto a nosotros por una América Latina
auténtica unida y solidaria. Su utopía fue precisamente proponerse estas
metas en un momento en que las condiciones no estaban maduras para
realizarlas.
Sin embargo, siglo y medio después el tiempo no ha matado
la utopía sus aspiraciones aún no han sido realizadas nuestra misión. si
somos consecuentes con el maestro es alcanzarlas
Bibliografía
consultada.
- Simón Rodríguez. Obras completas en dos tomos. Colección
Dinámica y Siembre. Editorial Arte. Caracas. 1915.
Citas:
1. Simón Rodríguez. Consejos de Amigo dados al Colegio de
Latacunga. Pág. 33.
2 Ibid. Pág. 63.
3. Simón Rodríguez. Inventamos o Erramos. Pág. 16.
4. Ibid. Pág. 196.
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* Investigador
colaborador de La Casa Museo Simón Bolívar de La Habana |