LA LUCHA CLANDESTINA POR LA LIBERACIÓN EN IRAK
Harmid Majeed Musa *
El férreo control que régimen y potencia invasora ejercen
sobre los medios de comunicación consiguen presentar a Irak como un país
en el que nada se mueve si no es dentro del propio régimen. El secretario
general del Partido Comunista Iraquí explica qué tipo de lucha realizan y
con qué objetivos.
Casi 20 años después que el régimen de Saddam Husseim
lanzara una mortal embestida contra el Partido Comunista Iraquí (PCI),
éste renueva su llamamiento a derribar la sangrienta dictadura que
mantiene sometido al país.
El partido, uno de los más antiguos de la región, celebró
recientemente su sexto congreso nacional dentro de Irak; su secretario
general Hamid Majeed Musa habló con el corresponsal de Debate Abierto
sobre las tareas y perspectivas del partido, en una reciente visita a
Londres.
Fundado en 1934, el Partido Comunista Iraquí echó profundas
raíces entre la clase obrera y la inteligencia del país, raíces lo
suficiente profundas como para sobrevivir durante los períodos de
ilegalidad y, ahora, las casi dos décadas de mantenida represión.
Este último periodo de persecución empezó en 1978, después
de que Saddam pusiese fin a un incómodo período de 6 años durante el cual
el PCI fue legal, forzado desde el Partido Baath por una combinación de
factores internos e internacionales.
El PCI aprovechó aquel período para fortalecerse, y las
advertencias sobre la dirección tomada por Saddam encontraron un eco entre
amplios sectores del pueblo iraquí. El periódico del partido Tariq Al-Sha
'b (Camino del Pueblo) alcanzó una tirada de alrededor de 7 millones de
ejemplares en 1975.
Molesto por el vigoroso crecimiento del PCI, Saddam
estrechó su control sobre el partido que se vio obligado a celebrar su
cuarto congreso, en 1976, en condiciones de semi clandestinidad, en la
capital del país Bagdad.
Hoy, el PCI trabaja principalmente por conseguir la unidad
de la oposición y hace campaña por la retirada de las sanciones económicas
impuestas por las Naciones Unidas al país.
Majeed Musa identifica cuatro tendencias en la oposición a
Saddam: una de nacionalistas kurdos, un ala de nacionalistas árabes, una
corriente islámica y la oposición democrática de la que el PCI forma
parte. "Nuestro objetivo es unir a la oposición, superar los obstáculos
para esa unidad, concentrando nuestro esfuerzo en el fortalecimiento de
la tendencia democrática y en los movimientos de masas y oposición".
De acuerdo con las resoluciones y perspectivas del 6°
Congreso, las masas son el más importante poder para derrocar al régimen.
Para ello, el PCI debe ser más atractivo y dinámico, más moderno, y debe
estar más en contacto con las aspiraciones y expectativas del pueblo.
A pesar de la feroz represión de la dictadura, el partido
utiliza sus bases en el Kurdistan iraquí para comunicarse en árabe y kurdo
mediante sus nueve estaciones de radio y tres de televisión. La emisora de
radio más importante, la Voz del Pueblo Iraquí, es escuchada en todo el
país. Las organizaciones comunistas dentro del país distribuyen folletos
varios y, además de publicaciones regionales, el PCI edita dos periódicos
nacionales: el Camino del Pueblo, en árabe y el Camino del Kurdistan, en
kurdo.
En la pasada década, el partido comunista redefinió su
posición en tomo a la cuestión nacional. optando por un Irak democrático y
federal. El Congreso discutió también sobre la relación entre el PCI y el
Partido Comunista Kurdo de Irak.
El partido se ve muy afectado por las olas de violencia
interna entre el Partido Democrático Kurdo y la Unión Patriótica del
Kurdista (los dos partidos mayoritarios entre la población kurda). Esta
lucha perjudica la causa del pueblo kurdo en particular y la lucha del
pueblo iraquí en general contra la dictadura.
Y mientras llega una solidaridad internacional auténtica,
Majeed Musa advierte de los peligros de la interferencia internacional:
"El cambio dentro de Irak es una tarea del pueblo iraquí. Necesitamos
solidaridad, pero rechazamos cualquier intervención de otros estados. La
solución no puede venir de fuera, por tanto condenamos algunas de las
duras resoluciones de la ONU, que darían los derechos de nuestro pueblo".
Especialmente, añade Majeed Musa, "condenamos el papel de la
administración de Estados Unidos, que utiliza dos barajas: una para tratar
con el régimen y otra para forzar a la ONU a la adopción de resoluciones
contra el pueblo iraquí".
Las repetidas invasiones armadas del oeste del Kurdistán
por Turquía, claramente para luchar contra las guerrillas del Partido de
los Trabajadores del Kurdistán (PKK), han sido condenadas por el PCI como
"agresivas, hostiles y expansionistas" además de ser utilizadas con la
intención de aprovecharse del conflicto del PKK con el Partido Democrático
Kurdo.
El PCI subraya que las bravuconadas de Saddam contra los
inspectores de armas de la ONU están en una evidente contradicción con la
tolerancia del régimen en relación a las violaciones del territorio
iraquí, su conspiración con Ankara y la indisposición para el acceso de la
ONU a la inspección. Turquía, además, ha declarado unilateralmente su
"zona de seguridad" en una flagrante violación de la legislación
internacional.
Los comunistas iraquíes defienden la finalización del
bloqueo económico contra el país y la total realización de la resolución
986 del Consejo de Seguridad de la ONU que permite el comercio del
petróleo por comida. Pero al mismo tiempo está por que continúen los
esfuerzos para aislar al régimen mediante embargos políticos y militares.
El PCI se declara dispuesto a utilizar "todos los medios"
para alcanzar sus objetivos. Dentro de Irak, explica Majee Musa, los
militantes comunistas participan en actividades clandestinas para
movilizar el pueblo para resolver sus necesidades cotidianas. "Nuestro
pueblo está sufriendo hambre, y enfermedades como consecuencia de las
políticas del régimen, su corrupción y los privilegios, sufrimientos que
las sanciones económicas exacerban".
La lucha clandestina es difícil y peligrosa, afirma. Los
métodos de la dictadura son sencillos: si hay una manifestación pacifica,
todos los participantes pueden verse enfrentados a procesos de ejecución y
sus familias sufrirán represalias. "Tenemos que ser precavidos, pero no
tenemos indecisión a la hora de tomar las armas. Los comunistas participan
en acciones militares contra el régimen en el Kurdistán y en el sur del
país".
Durante las dos últimas décadas, como parte del movimiento
de liberación, los comunistas iraquíes ha sufrido, junto con sus
compatriotas, situaciones muy amargas, pero Majeed Musa tiene confianza en
el partido y en la solidaridad internacional y afirma: "Los comunistas nos
sentimos muy responsables y dispuestos a sufrir por la causa de las masas,
a luchar por la felicidad, el bienestar y la libertad real de nuestro
pueblo trabajador. Luchamos también contra la explotación de las personas
y contra la discriminación étnica, por la justicia social Nuestra lucha
más importante es asegurar el bienestar a todos los que lo producen, para
que puedan beneficiarse de él y disfrutar de una vida pacifica.
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* Secretario General del
PCI |