B. Brecht
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MANIFIESTO DEL PARTIDO COMUNISTA

 1818-1998

Bertold Brecht *

Introducción 

Los dientes del tiempo han hecho, como no podía menos, cierta mella en alguno que otro pasaje de este Manifiesto, que se diría esculpido en mármol, ya que en 1872, en el prólogo a una nueva edición, reconocían sus propios autores que estaban "en parte anticuado", si bien podían añadir legítimamente que las ideas generales en él desarrolladas no habían perdido nada de su valor. Ni lo perderán mientras siga riñéndose en el mundo ese gran duelo histórico entre la burguesía y el proletariado. 

Debate Abierto participa en este 150 aniversario de la edición de este documento ofreciéndoles a sus lectores algunos materiales que deben llamar a la reflexión. 

 Inconmovibles en sus verdades fundamentales y rico en enseñanzas hasta en sus errores, el Manifiesto Comunista es ya un documento incorporado a la historia universal,  a través de la cual resuena, potente, el grito de guerra con que sella su página final 

¡Proletarios de todos los países uníos! 

La etapa inicial del sistema capitalista en el Continente Europeo se aceleró entre otros factores, gracias al avance que la ciencia tuvo en áreas tan importantes como en la física, la química, la biología, la astronomía, las ciencias exactas y, desde luego la filosofía; aplicados estos descubrimientos a la producción manufacturera (artesanal) fundamentalmente a la industria textil en Inglaterra con el invento de la máquina de vapor de James Watt en 1784, se dio un salto cualitativo en la historia moderna del hombre, conocida como la Revolución Industrial. 

Lo anterior generó un aceleramiento en el fortalecimiento de las fuerzas productivas que propicio transformaciones profunda en la evolución de la humanidad en lo económico, político-social y cultural en los países como Inglaterra, Francia, Bélgica, Suiza, Alemania, etc; entre los siglos XVIII y XIX las monarquías absolutistas características del sistema feudal fueron paulatinamente liquidadas y desapareciendo; siendo éstas sustituidas por repúblicas unas y monarquías otras con sistemas parlamentarios. Surgen y predominan también dos clases sociales perfectamente definidas y diametralmente opuestas: la clase burguesa propietaria de las fabricas y de todos los medios de producción y la del proletariado, compuesta por los obreros asalariados que no contaban con más medios de producción (fabricas, transporte) que con su fuerza de trabajo: sus brazos e inteligencia. 

A su vez, la Revolución Industrial genera una sobreproducción de mercancías que, al no encontrar mercado por la saturación de estas, las fabricas paralizaban su producción, despidiendo a los obreros que venían a aumentar al ejército de parados y acentuar los cinturones de miseria y pobreza en los barrios proletarios alrededor de las ciudades; estos periodos de crisis en la producción se daban cada 7 y 8 años; se vendían las mercancías y de nueva cuenta las fabricas se volvían echara andar. 

Es en esta etapa cuando se da aquella lucha dramática de la clase obrera que al no contar con una explicación científica de estos fenómenos socio-económicos se vuelven contra éstas, destruyéndolas, pensando que son las causantes de la desocupación y de todas sus miserias; esto se dio sobre todo en Inglaterra con el Movimiento Ludista. 

En este contexto es, cuando en los años cuarenta del siglo pasado (XIX) surgen las dos grandes personalidades de la historia contemporánea de la humanidad y del movimiento obrero internacional en Europa, Carlos Marx y Federico Engels; para entonces, ya habían surgido los primeros sindicatos bajo la forma de clubes obreros y casas de ayuda mutua que luchaban por el mejoramiento económico pero carentes de una lucha de clase para si, sin ideología ni programa 

También existían en Europa sociedades secretas conspirativas en la más completa clandestinidad en la primera mitad del siglo XIX; una de estas lo era la Liga de los Justos que había sido creada en París, Francia en 1836  a raíz de la división que se dio en la Liga de los Proscritos de carácter democrática y republicana fundada por alemanes emigrados en París en 1834- la Liga de los Justos la integraban artesanos (sastres) que postulaban los principios del socialismo utópico y cuyo lema difuso era, ¡Todos los Hombres son Hermanos!. Estas las conocían tanto Carlos Marx como Federico Engels. 

Un hecho importante que es necesario subrayar es que tanto Carlos Marx como Federico Engels en forma separada descubrieron que los fenómenos económicos era determinantes en el mundo actual como una fuerza histórica decisiva; de tal suerte que entre 1844-45 Carlos Marx con la colaboración de Federico Engels, habían ya, desarrollado en líneas generales su teoría materialista de la historia basada en que las contradicciones de clase  con el desarrollo industrial  generan las condiciones para  la creación de los partidos políticos, para lucha de los partidos y, por consiguiente, para toda la historia política. 

Federico Engels relata que, en la primavera de 1847 Moll (dirigente de la liga de los Justos) visitó primero a Carlos Marx en Bruselas y después a él en París invitándoles a ingresar a la liga en nombre de sus camaradas, convencidos estos de la justeza de sus concepciones y de la necesidad de librar a la liga de las viejas tradiciones y formas conspirativas. Que si querían ingresar, se daría la ocasión en el congreso de la liga para desarrollar en un manifiesto su comunismo crítico, etc. 

Así, la elaboración del programa marxista de la Liga de los Comunistas recorrió tres etapas fundamentales: a comienzos de junio de 1847, Engels elaboró la variante inicial del Proyecto de Símbolo Comunista de la Fe, a finales de octubre, Principios del Comunismo y en diciembre de 1847 y enero de 1848, Marx y Engels redactaron, sobre esa base, el Manifiesto del Partido Comunista        

El Segundo Congreso de la Liga (primero de la Liga Comunista) se llevó a cabo en el verano de 1847 en Londres, Inglaterra, al que, W. Wolff acudió representando a las comunas de Bruselas. En este Congreso lo más importante que resolvió fue, la reorganización de la liga suprimiéndose lo que quedaba de los viejos nombres de la época conspirativa. 

La Liga se organizó en formas de Comunas. Círculos Directivos. Comité Central y Congreso denominándose a partir de entonces Liga de los Comunistas. El texto del primer artículo de los Estatutos decía que. la finalidad de la Liga es el derrocamiento de la burguesía. la dominación del  proletariado la supresión de la vieja sociedad burguesa basada en los antagonismos de clase y la creación de una nueva sociedad, sin clases y sin propiedad privada. 

Antes, la idea del Manifiesto del Partido Comunista es expresada por primera vez por Federico Engels a través de una carta dirigida desde París a Carlos Marx en la que le decía: reflexiona un poco sobre la profesión de fe. Lo mejor que haríamos a mi juicio seria renunciar a la forma de catecismo que tiene y de tomar como título el de Manifiesto del Partido Comunista. 

El aspecto más relevante del Segundo Congreso de la Liga Comunista realizado desde el 30 de noviembre al 8 de diciembre de 1847. lo fue. sin duda alguna, la resolución de encargarle a Carios Marx y Federico Engels la redacción del Manifiesto siendo esta la principal y más trascendental de las resoluciones. 

El documento fue redactado por ambos entre el mes de diciembre de 1847 Y enero de 1848 y el manuscrito enviado a Londres para su impresión; El Manifiesto del Partido Comunista se publicó en el idioma alemán por primera vez en el mes de febrero de 1848, con el lema de i Proletarios de todos los países unidos! 

Es el primer documento programático de carácter teórico y práctico del Comunismo Científico. en el que se exponen en forma integra y armoniosa los fundamentos de la gran doctrina de Carlos Marx y Federico Engels. La labor tenaz de los gigantes del socialismo había dado sus frutos. Con el Manifiesto Comunista aparece una nueva etapa del movimiento obrero. La gloriosa etapa histórica juvenil del Movimiento Obrero Internacional. 

En esta obra decía Lenin esta trazada, con claridad y brillantes geniales, la nueva concepción del mundo: El Materialismo consecuente, aplicado también al campo de la vida social; la dialéctica, como la doctrina más completa y profunda; la teoría de la lucha de clases y del papel histórico universal del proletariado, creador de la sociedad nueva, de la Sociedad Comunista: El documento filosófico más importante del siglo XIX. 

Federico Engels en una poesía describe con entusiasmo al joven Marx, en sus años estudiantiles: 

¿Quién es el que avanza luego con estrépito salvaje? 

Un moreno muchachote de Tréveris, un auténtico monstruo, avanza, sin pararse, a grandes saltos avanza, Y truena lleno de ira, como si quisiera asir 

La basta loma del cielo y a puño traerla a tierra, Ambos brazos extendiendo a todo lo ancho del aire 

Ambos brazos extendiendo a todo lo ancho del aire 

El recio puño cerrado blandiéndolo sin descanso Como si diez mil demonios tirasen de su chaqueta.  

Un joven alemán, el sastre Lessner miembro de la Liga de los Comunistas, en su impresión escrita que Marx le causó cuando 10 vio en 1847 nos dice: Marx, que por entonces era todavía un hombre joven, de unos 28 años, nos causó a todos una impresión enorme. Era de estatura regular, ancho de espaldas con una energía inacabable. Tenía la frente despejada y atractiva, una cabellera muy espesa y negra; su mirada era penetrante, su lenguaje conciso y lacónico. No decía ninguna palabra de más, cada una de sus frases estaba repleta de ideas y cada una de sus ideas era un eslabón de la lógica conjunta de su argumento 

El Manifiesto 

El Manifiesto del Partido Comunista redactado por Carlos Marx y Federico Engels por encargo del Segundo Congreso de la Liga de los Comunistas consta de una breve introducción y cuatro capítulos: 

1.-Burgueses y Proletarios.

2.-Proletarios y comunistas.

3.-Literatura socialista y comunista, y

4.-Actitud de los comunistas respecto de los diferentes partidos de oposición. 

Un fantasma recorre Europa: El fantasma del comunismo. Todas las fuerzas de la vieja Europa se han unido en santa cruzada para acosar a ese fantasma. De este hecho resulta una doble enseñanza: Que el Comunismo está ya reconocido como unas fuerzas de todas las potencias de Europa y que ya es hora de que los comunistas expongan a la faz del mundo entero sus conceptos, sus fines y sus tendencias. 

La historia de todas las sociedades que han existido hasta nuestros días, es la historia de la lucha de clases 

Nuestra época. la época de la burguesía se distingue, sin embargo, por haber simplificado las contradicciones de clase. Toda la sociedad va dividiéndose cada vez más en dos grandes campos enemigos, en dos grandes clases, que se enfrentan directamente: La Burguesía y el Proletariado. 

La antigua organización feudal o gremial de la industria no podía ya satisfacer la demanda, que crecía con la apertura de nuevos mercados. Fue reemplazada por la manufactura. 

Pero como los mercados se engrandecían sin cesar, la demanda iba siempre en aumento. También la manufactura resultó insuficiente. Las máquinas y el vapor revolucionaron entonces la producción industrial. 

El lugar de la clase media industrial lo ocuparon los industriales millonarios, jefes de ejércitos enteros de trabajadores, los burgueses modernos. 

La burguesía en su primera etapa ha desempeñado en la historia un papel altamente revolucionario. Ha pisoteado las relaciones feudales, patriarcales e idílicas. Ha despojado de su santa aureola a todas las profesiones hasta entonces reputadas de venerables y veneradas, ya los que las ejercen los ha convertido en asalariados. 

Ha convertido las relaciones de familia en relaciones de dinero. 

Ha revolucionado constantemente los instrumentos de trabajo y, por tanto, las relaciones de producción y, con ello, todas las relaciones sociales. Impulsada por la necesidad de dar salida, cada vez mayor, a sus productos, la burguesía invade el mundo entero. Explotando el mercado mundial da un carácter cosmopolita a la producción y al consumo de todos los países. Ha quitado a la industria su carácter nacional. 

La burguesía ha sometido el campo a la ciudad. Ha creado urbes inmensas y ha subordinado las naciones bárbaras o semi bárbaras a las naciones civilizadas.

Ha aglomerado a la Población, centralizando los medios de producción y ha concentrado la propiedad en un pequeño número de manos. La consecuencia de ell0 ha sido la centralización política. Con su dominio de clase la burguesía ha creado, en menos de un siglo, fuerzas productivas más abundantes y colosales que todas las generaciones pasadas en su conjunto. 

Pero este régimen burgués de propiedad,  que ha hecho surgir tan potentes medios de producción y de cambio, semeja al mago que no sabe dominar las potencias infernales que ha desencadenado con su conjuro. Hay una rebelión de las fuerzas productivas contra las relaciones de producción y contra las relaciones de propiedad que condicionan la existencia de la burguesía y su dominio.

Las relaciones burguesas resultan demasiado estrechas para contener las riquezas creadas en su seno. ¿Cómo vive esta crisis la burguesía? De una parte por la destrucción obligada de una masa de fuerzas productivas. De otra, por la conquista de nuevos mercados y la explotación más intensa de los antiguos. Es decir, preparando crisis más generales y más grandes y disminuyendo los medios de prevenidas. 

Las armas de que se sirvió la burguesía para derrocar al feudalismo, se vuelven ahora contra la propia burguesía 

La burguesía no ha forjado solamente las armas que deben darle muerte; ha producido también los hombres que empuñaran esas armas: los obreros modernos, los proletarios. El creciente empleo de las máquinas y la subdivisión del trabajo han hecho perder todo atractivo a la labor del proletario. El obrero resulta un simple apéndice de la máquina. El precio del trabajo, como el de toda mercancía, es igual a su costo de producción. 

El proletario pasa por diferentes etapas del desarro110. Su lucha contra burguesía comenzó con su surgimiento. Al principio, la lucha es entablada por obreros aislados; después por los obreros de una misma fábrica; más tarde por los obreros del mismo oficio de la localidad. No se contentan con dirigir sus ataques contra las relaciones burguesas de producción y los dirigen contra los mismos instrumentos de producción: destruyen las mercancías extranjeras que les hacen competencia, rompen   las máquinas, queman las fábricas.  

Al concentrarse los obreros su fuerza aumenta y adquieren conciencia de ella. Llegan a formar asociaciones permanentes y la lucha se entabla entre ellos y los propietarios de los instrumentos de producción. 

A veces los obreros triunfan; pero de un modo efímero. Su verdadera victoria consiste en la unión cada vez más grande de todos. 

La burguesía vive en lucha permanente: al principio contra la aristocracia después contra las fracciones de la misma burguesía cuyos intereses están en desacuerdo con el progreso de la industria. Capas enteras de la clase dominante, por el progreso de la industria, se precipitan en las filas del proletariado. 

Pero de todas las clases que hoy se enfrentan a la burguesía, sólo el proletariado es una clase verdaderamente revolucionaria las demás clases van degenerando y desaparecen con el desarrollo de la gran industria. El proletariado, en cambio, es un producto más peculiar. Los proletarios no pueden conquistar las fuerzas productivas sociales, sino aboliendo el modo de apropiación que les atañe particularmente y, por tanto, todo modo de apropiación en vigor hasta nuestros días.

Es, pues, evidente, que la burguesía es incapaz de seguir desempeñando el papel de clase dominante y de imponer a la sociedad, como ley reguladora, las condiciones de existencia de su clase. La premisa esencial de la existencia y de la dominación de la clase burguesa, es la acumulación de la riqueza en manos de particulares, la formación y el acrecentamiento del capital. La condición de existencia del capital es el trabajo asalariado. 

La única forma de realizar un cambio no es abolir la propiedad en general, sino abolir la propiedad burguesa. El primer paso de la revolución obrera es la constitución del proletariado en clase dominante, la conquista de la democracia. 

En resumen, los comunistas apoyan por doquier todo movimiento revolucionario contra el régimen social y político existente. Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Los proletarios no tienen nada que perder en la revolución más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar. 

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El Manifiesto 

Las guerras destruyen el mundo, y un fantasma

recorre el campo de escombros.

No nació en la guerra; también ha sido avistado

en la paz, desde hace mucho

Terrible para los que gobiernan, pero amable

con los niños de los suburbios

Asomándose a una pobre cocina y meneando la

cabeza ante platos semivacíos

Esperando luego a los agotados junto a la verja

de minas y astilleros.

Visitando amigos en la cárcel, y pasando allí sin

salvoconducto.

Ha sido visto incluso en oficinas, oído incluso en

salas de audiencias, a veces ascendiendo a

gigantescos tanques y volando en mortíferos

bombarderos

Hablando muchos idiomas, todos. y callando en muchos.

Huésped para quedarse eternamente: su nombre

es comunismo.

(... )

No está destinada la casa a ser habitada, ni el

paño a vestir

ni el pan está destinado sólo a ser comido: debe

aportar ganancias.

Pero si el producto sólo se consume y no se compra también

porque el salario del productor es demasiado pequeño y se le hace mayor

ya no vale la pena hacer producir el producto

¿para qué entonces alquilar

brazos aún? Deben realizar más en la mesa de trabajo que sólo

alimentar, vestir y alojar al hombre y a los suyos

si es que ha de haber beneficios; solo que...

¿adónde ir entonces con la mercancía?

y entonces

lana y trigo, café y frutas y pescados y cerdos

¡todo ello sacrificado en el fuego, para ablandar

al dios del beneficio

(... )

Así, de todas las clases, la única capaz de vencer a la burguesía

y demoler su Estado, que se ha vuelto una

atadura para ella

es la clase obrera. Lo es por su situación y su

estatura.

Pues lo que garantiza la existencia en la vieja

sociedad, está totalmente

abolido y aniquilado en la existencia del

proletariado

(...)

El suyo es el movimiento de la mayoría, y si

gobernara

ya no sería gobierno, sino el avallasamiento del

gobierno,

sólo se oprime entonces la opresión, pues el

proletariado

estrato inferior de la sociedad, para rebelarse,

debe demoler

toda la estructura de la sociedad con todos sus estratos superiores.

Sólo puede sacudir su propia esclavitud,

sacudiendo toda    la esclavitud de todos

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* Como homenaje a este gran poeta, dramaturgo, comunista y luchador político Bertold Brecht, en el centenario de su natalicio, DEBATE ABIERTO publica este poco conocido poema, dedicado al Manifiesto comunista

Debate Abierto: revista venezolana para la reflexión y discusión. Director responsable y fundador: Carolus Wimmer
ISSN: 1316-497X. Deposito legal: p.p. 19702DF390 - RIF: J30691967-8