GUSTAVO GUTIÉRREZ:
la teología de la liberación en el contexto neoliberal
Paulino Montejo *
Con el avance del conservadorismo, del
hegemonismo de sectores fundamentalistas dentro de la iglesia, en una
clara convergencia con la propuesta neoliberal, hay quien dice que la
Teología de la Liberación, lo mismo que la lucha por el socialismo, es
cosa superada.
Cuál es el estadio actual de la Teología
de la Liberación? Cómo se sitúa en el contexto neoliberal? Alteró su
método y sus mediaciones? Continúa actual? Se puede decir ya que fue o
está siendo superada por otras corrientes teológicas? Cómo analiza un
teólogo de la liberación el llamado Nuevo Orden Mundial y las perspectivas
de América Latina?
Sobre cada uno de estos aspectos
conversamos recientemente con el fundador de la Teología de la Liberación,
el padre peruano Gustavo Gutiérrez. A continuación se reflejan los
resultados de nuestra entrevista.
Paulino Montejo: Ante el desplome del
socialismo real en Europa del este, ante el llamado Nuevo Orden Mundial y
la implantación del neoliberalismo en el subcontinente, presentado como el
último y el único camino a seguir, con frecuencia se oye hablar de crisis
de paradigmas en la economía, la política y otras ciencias sociales,
particularmente entre los sectores progresistas de América Latina. Como
reflexión de los procesos populares, dentro y fuera de la Iglesia, la
Ideología de la liberación también ha sido afectada por esta avalancha?
Gustavo Gutiérrez: Bueno, como es normal
son hechos importantes, que cualquier reflexión que quiera partir de los
pobres tiene que tener en cuenta. Ahora, no traen un cambio muy radical en
la reflexión de la Teología de la Liberación, porque ésta parte de que la
situación de pobreza de la inmensa mayoría de la población latinoamericana
desgraciadamente no ha cambiado, más bien ha empeorado. Por lo tanto no
hay ningún cambio radical, y mientras hayan pobres habrá Teología de la
Liberación. Pero tenemos que tener en cuenta los nuevos hechos en la
economía mundial.
P. Montejo: Se dice que tanto en
sectores de la izquierda latinoamericana como entre algunos progresistas
de la Iglesia existe la tendencia o por lo menos la tentación de
readecuarse o de embarcarse en el tren del "Nuevo Orden", concretamente
del Neoliberalismo. Qué nos dice usted al respecto?
G. Gutiérrez: Bueno, la palabra
readecuarse, claro, pude tener un sentido negativo, un poco peyorativo.
Pero si lo que se quiere decir es que quienes defienden la causa de los
pobres, quienes luchan por la justicia en América Latina tienen que tener
en cuenta los hechos descriptos, si a eso se le llama readecuarse, claro
que sí. Porque sería absurdo que ante un nuevo panorama político y
económico, quienes defienden y luchan por la justicia no tengan estas
cosas en mente, esa nueva situación. Eso los haría absolutamente
ineficaces. En este sentido sí. Yo prefería no emplear el término
readecuación.
P.M.: Esto significa que el método y las
mediaciones históricas y socio analíticas de la Ideología de la Liberación
continúan siendo los mismos?
G.G.:No, no necesariamente. Yo creo que
lo propio de un análisis científico, y las ciencias sociales son, intentan
ser ciencias, sabemos que muy débiles, y todo eso, pero intentan serio, es
cambiar. Una ciencia cambia, evoluciona por hipótesis. La física de
Galileo no es la de Newton no es la de Einsten. O sea, la física cambia de
hipótesis. y la sociología, las ciencias sociales, tienen derecho a
cambiar de hipótesis según la realidad, para interpretar la situación de
pobreza de América Latina.
La Teología de la Liberación no ha
elaborado las ciencias sociales, las encuentra. Y tenemos que seguir el
curso de le evolución de las ciencias sociales para comprender mejor la
realidad. Además, en la Teología de la Liberación, aunque fuimos
concientes al comienzo de aspectos sicológicos, culturales y
antropológicos de la realidad latinoamericana no los trabajamos en
profundidad.
Eso se ha hecho los últimos diez a doce
años.
P.M. El marco conceptual de la Teología
de la Liberación básicamente fue la sociedad de clases. En la actual
situación de América Latina, sigue siendo válido ese marco, o hay otros
elementos que complican el cuadro a partir del cual se estructura la
Teología de la Liberación?
G.G.: Bueno, yo diría que el marco de la
Teología de la Liberación fue partir de la realidad de pobreza y buscar
las causas. Y de acuerdo con las ciencias sociales de la época, la causa
principal era la teoría de la dependencia. La teoría de la dependencia hoy
día tiene muchos cambios. La dependencia de los países pobres, hoy es
mayor en algunos aspectos, el tecnológico por ejemplo. Respecto a los
países ricos es mucho mayor. Eso es lo que nos importa. Y claro, si hay
dependencia hay intereses diversos. Eso se puede analizar en el en
enfrentamiento, entre clases sociales, pero también en el plano racial y
cultura. Eso está desde el comienzo de la Teología de la Liberación. Por
lo menos es lo que yo he escrito.
P.M.: Qué piensa usted de la opinión,
proveniente principalmente del Vaticano y de otros sectores de la Iglesia,
según la cual la Teología de la Liberación ya pasó, que ya perdió
actualidad?
G.G.: En primer lugar voy a contestar
todavía de forma mucho más general.
Creo que la gente piensa que cuando no
se ocupa la primera página de los diarios algo ya pasó. Y yo me alegro de
que la Teología de la Liberación no esté hoy día en la primera página de
los diarios, porque eso no nos dejaba trabajar. Yo creo que la Teología de
la Liberación es un trabajo en profundidad y por lo tanto, un exceso de
publicidad no es bueno para una reflexión. Eso es lo primero.
Lo segundo, es que yo no estoy tan
seguro de que en Roma los teólogos piensan eso. Por ejemplo, en la
gregoriana, para dar el nombre de una universidad importante, se siguen
presentando tesis sobre Teología de la Liberación. Quiere decir que la
gente que lee esto no piensa qué pasó, piensa que tiene importancia.
Creo que no es posible tomar la opinión
de Roma a partir de una, dos o tres personas. Roma es un mundo muy
complejo, donde hay muchas cosas. Yo sinceramente creo más bien que éste
es un momento muy rico en la perspectiva abierta por la Teología de la
Liberación.
Porque creo que el pobre es cada vez más
conciente de sus capacidades, de su fuerza como pobre, como perteneciente
a una cultura, indígena por ejemplo, como perteneciente a una raza, negra
di gamos, como perteneciente al
género femenino. Todo eso le da una fuerza muy grande. Yo pienso que hoy
la Teología de la Liberación tiene un vigor, que creo que no tenia hace
cinco o hace diez años.
P.M.: En los últimos años percibimos el
surgimiento de otras perspectivas en el campo teológico popular. Estas
perspectivas, como por ejemplo la indígena, excluyen o deben sumarse a la
Teología de la Liberación?
G.G.: Bueno, no es ni exclusión ni suma.
Porque exclusión quiere decir que está en contra de la Teología de la
Liberación. Y suma quiere decir que es un elemento no más que se añade.
Creo que la Teología India, la Teología Negra y la Teología de la Mujer,
para cubrir los diferentes aspectos, son profundizaciones en la fe vivida
por los pobres. La Teología de la Liberación planteó desde el comienzo
como método, una reflexión sobre la práctica a la luz de la fe. Eso es lo
que intentamos hacer. En Teología Negra, es la práctica de los negros,
liberadora, a la luz de la fe. La práctica, la vida cotidiana, la
experiencia, las bendiciones de las culturas indígenas, confrontadas con
la fe cristiana. Entonces son profundizaciones. No se puede hablar de
sumas como si fuera de muy de afuera. Es un ahondamiento y un
enriquecimiento. Y además, en última instancia, no hay que exagerar
tampoco el papel de la Teología de la Liberación. La Teología de la
Liberación es importante, y podemos hablar si está presente, si ha
desaparecido, si se añade a la otra teología. Mucho más importante que la
Teología de la Liberación y que la Teología India es la vida de fe de los
pobres de este continente, su lucha por la liberación. Mucho más
importante es la existencia de los pueblos indígenas, su contacto con la
naturaleza, con dios, con sus tradiciones. La Teología es un segundo
momento. Reflexión sobre estas realidades que son las más importantes.
Con frecuencia yo respondo a veces a
algunas de estas preguntas diciendo: Vea usted, en últimas instancias,
hasta que yo tuve 40 años, nunca hablé de Teología de la Liberación y yo
creo que era cristiano. Bueno, sí pude ser cristiano antes de la Teología
de la Liberación, espero poder ser cristiano después de la Teología de la
Liberación. La Teología de la Liberación, o la Teología India, la Teología
Negra, la Teología de la Mujer, no son artículos de fe. Son medios
intelectuales de análisis de una realidad
que es realmente la que importa, ser cristiano, ser seguidor de Jesús y
ser testigo de la resurrección.
P.M.: Se entiende que la ideología de la
Liberación no ha renunciado a seguir luchando por la transformación de
este mundo injusto, opresor. Sin embargo da la impresión de que entre
algunos de sus seguidores, que adhirieron a esta perspectiva, y aun en el
pueblo sencillo, se percibe cierto desánimo, cierta desesperanza. ¿Cómo
explica usted este hecho?
G.G. Si hay desesperanza o hay crisis,
no viene en relación con Teología de la Liberación. Yo dije ya que América
Latina es más pobre incluso que antes, esto varía mucho de país a país.
Eso provoca una crisis muy grande, como es normal. Yeso no es provocado
por la Teología de la Liberación. Pero también creo que éste es un pueblo
que tiene cada vez más esperanza. Crisis hay. ¿Por qué hay crisis? Porque
hay crisis, digamos, en la vida humana. Es lo que llamamos una crisis de
adolescencia o una crisis de juventud. ¿Por qué? Porque existe el
adolescente, existe el joven. Por qué no había crisis antes? Porque no
existía. Yo creo que los pobres hoy día tienen personalidad. Luchan por su
vida, etc., y encuentran problemas. Entonces, no estaban mejor hace 30
afios cuando no luchaban, porque no tenían la presencia que hoy día
tienen. En otras palabras, si hoy día hay crisis es porque hay un
movimiento de los pobres que se afirma en América Latina.
P.M.: Desde su condición de teólogo y
padre fundador de la Teología de la Liberación, ¿cómo analiza el llamado
"Nuevo Orden Mundial"?
G.G.: Ese llamado Nuevo Orden está
dominado hoy día por una mentalidad todo liberal' o neoliberal. Del lado
cristiano, por ejemplo los obispos católicos en Santo Domingo, ha habido
críticas muy duras al neo liberalismo. Porque el neoliberalismo tiende a
excluir de sus proyectos y de sus planes a una parte de la población que
la considera inútil, innecesaria para el desarrollo económico. Por eso es
que hoy hablamos tanto de los excluidos. Hay un sector de la humanidad que
no interesa, ni siquiera para ser explotado. Entonces, desde un punto de
vista humano y cristiano no podemos aceptar un orden basado en la
adoración del dinero, en el lucro.
P.M.: ¿Cómo perfila el futuro de la
América Latina, tanto en el aspecto social como eclesial?
G.G.: Bueno, nadie es un vidente, yo
tampoco. Yo no sé qué es lo que va a pasar en el tiempo que viene. No lo
sé. Yo puedo decir lo que deseo. Y puedo decir también que contrariamente
a lo que alguna gente afirma, creo que América Latina, lo mismo creo de la
Iglesia Católica, está pasando por su momento más interesante, más rico y
más vital. Yo sé que a alguna gente le encanta llorar y quejarse de lo mal
que están las cosas. Pero en verdad, si comparamos a lo que era hace 30
años, en América Latina, y también en la Iglesia, hoy día estamos en una
situación mucho más interesante. Yo, cuando digo rico, vital, no quiero
decir fácil. Es muy duro. Y conocemos tantos amigos que han dado su vida
por los pobres. Pero creo que hay un futuro grande e importante.
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Asesor del CIMI (Conselho Indigenista
Missionario del Brasil). La teología de la liberación en el contexto
neoliberal |