7º FORO DE SAO PAULO
¿HACIA DONDE VA LA IZQUIERDA EN AMÉRICA LATINA?
José Martínez Cruz
Durante los días 31 de julio y el, 2 y
3 de agosto de 1997 se reunieron en Porto Alegre, Río Grande Do Sul,
Brasil, representantes de 58 partidos de 20 países latinoamericanos en el
7°
Encuentro del Foro de Sao Paulo. Además
de invitados y observadores de América Latina, el Caribe, Europa, África y
Asia.
El Foro de Sao Paulo surgió a
iniciativa del PT en 1990 ante la necesidad de buscar alternativas al
proceso de globalización, cuando es más evidente que nunca que ningún
proyecto político de izquierda puede ser únicamente nacional. En el primer
encuentro participaron 40 partidos y actualmente son l20 los partidos que
forman parte del Foro.
En un ambiente de fiesta por los
avances de la lucha democrática conseguidos en las elecciones de México
con el triunfo de Cárdenas, del FMLN en El Salvador y Lávalas en Haití, el
7° Encuentro del Foro de Sao Paulo mostró las diversas caras,
cuestionamientos e intenciones que tiene hoy la izquierda latinoamericana
ante los retos planteados por una política neo liberal devastadora para la
mayoría de la población del subcontinente latinoamericano.
La realización del Encuentro en Porto
Alegre ha sido significativa en más de un sentido. Calificada como la
capital de la democracia por el encuentro Hábitat II organizado por la
ONU, Porto Alegre es gobernada por el Partido de los Trabajadores desde
1989 y entre los aspectos más significativos de su gestión gubernamental
destaca la experiencia de la elaboración del presupuesto participativo, en
donde los ciudadanos tienen la posibilidad de informarse, opinar,
participar y decidir sobre las principales obras públicas que se llevan a
cabo en esta ciudad de cerca de 1 millón y medio de habitantes. El
gobierno encabezado por el Prefecto Raúl Pont, destacado dirigente del ala
izquierda del PT, representa uno de los mejores ejemplos de gobernar, con
transparencia informativa, sirviendo a los intereses de la mayoría,
representando los intereses de los trabajadores y utilizando métodos
democráticos, en donde hay mecanismos de democracia participativa y hay
una pluralidad y tolerancia política. Porto Alegre se vistió de fiesta a
pesar de que la mayoría de los medios de comunicación, destacadamente los
televisivos, trataron de hacer un vacío al evento, destacando únicamente
los puntos más conflictivos del foro.
Previamente al Encuentro, se llevaron a
cabo una serie de actos políticos en donde participaron diversos sectores
de la población de Porto Alegre, como los actos de homenaje al Che Guevara
y los seminarios temáticos en donde se abordaron cuestiones como el
racismo en el mundo, un llamado de solidaridad con el Continente Africano;
la cuestión indígena en los contenidos programáticos y en las prácticas
políticas de los partidos y organizaciones de izquierda en América Latina
y el Caribe, los nuevos desafíos de los pueblos indígenas frente al modelo
neoliberal: la autonomía y autodeterminación, identidad cultural, tierra y
territorio, derechos tradicionales, estados plurina-cionales y
multirraciales, derechos humanos; la cuestión de las municipalidades, el
gobierno local y el poder local en la estrategia democrática, popular y
socialista, la ciudad como espacio de ciudadanía y democracia, el
presupuesto participativo, los consejos de gestión, los movimientos
sociales y las políticas públicas innovadoras; la cuestión del medio
ambiente, el eco socialismo contra el neoliberalismo; la reforma agraria y
la resistencia a las políticas neoliberales; la cultura; la
democratización de los medios de comunicación; los pequeños y medianos
empresarios; el papel de los parlamentarios en la construcción de
políticas alternativas; las mujeres y las políticas económicas; los
cristianos; los jóvenes; así como el lanzamiento de la revista "Tierra"
del MST y una caminata contra la condena sufrida por José Rainha,
dirigente del MST sentenciado a 22 años en una farsa de juicio.
Los seminarios representaron una
oportunidad significativa para avanzar en discusiones específicas y
coordinar acciones y esfuerzos a nivel continental de las luchas de
sectores sociales.
Aún cuando no todos los seminarios
fueron exitosos, algunos, como el de las mujeres, han mantenido un
destacado interés que cuestiona a los propios partidos sobre el grado de
reconocimiento de la cuestión de género de sus programas y prácticas
políticas.
El Foro abordó de manera desigual los
debates estratégicos que hoy preocupan a la izquierda. Por una parte, ante
los avances electorales de la izquierda, las discusiones giraron en tomo a
las tareas de gobierno asumidas por algunos de los principales partidos de
izquierda en capitales como Montevideo, San Salvador, Belo Horizonte,
Belem y Porto Alegre, y los retos que significa para Cárdenas el gobierno
en la ciudad de México, entre otros. La idea de que la izquierda es capaz
de gobernar sin causar un desastre financiero ni llegar a un callejón sin
salida en donde obtiene triunfos electorales, en ocasiones nubla los
debates sobre la perspectiva estratégica de la toma del poder. Es cierto,
sin embargo, que experiencias como las de Porto Alegre, permiten mostrar
una acumulación de fuerzas y experiencias en una perspectiva socialista
que disputa la hegemonía en todos los niveles de las luchas política,
manteniendo procesos de participación popular que desbordan los mecanismos
institucionales y cuestionan la legitimidad de las políticas
neoliberales.
En el Foro de Sao Paulo se expresan
tanto las corrientes que plantean actuar ''realistamente'' y ubicarse
dentro de una globalización que se acepta como un marco que determina
estructuralmente a actuar únicamente en función de reformas, y las
organizaciones que mantienen una referencia socialista y de independencia
de clase que no renuncia a la revolución y no descarta participar
institucionalmente, tratando de vincular la lucha política y la lucha
social en un proceso de acumulación de fuerzas que haga posible modificar
el panorama internacional.
La fase actual, en donde se expresa un
creciente número de luchas de los trabajadores en diversas partes del
mundo, desde la huelga de Corea, las marchas hacia Amsterdam, la guerra de
liberación del Zaire, la huelga general de Ecuador, las huelgas
magisteriales en Colombia, las tomas de haciendas y viviendas por los sin
tierra y sin techo del MST en Brasil, los levantamientos en Argentina, las
huelgas estudiantiles en Nicaragua, las acciones guerrilleras en Colombia,
las marchas campesinas paraguayas, la resistencia cubana al bloqueo
yanqui, por mencionar algunas luchas, indica el grado de resistencia de
los pueblos a las políticas neo liberales. En este sentido, los documentos
elaborados por el Grupo de Trabajo, instancia dirigente del Foro que reúne
a 12 de los principales partidos y frentes de los integrantes de los
diversos países, no han logrado precisar el rumbo de las alternativas
populares y democráticas al neoliberalismo en su relación con una
perspectiva socialista. Son, sin duda alguna, reflexiones importantes
sobre diversos aspectos de la situación política, social y económica que
se vive en Latinoamérica, pero su nivel de generalidad ha mostrado que
deja insatisfechos a la mayoría de los partidos integrantes. Es cierto que
el Foro no se define como una nueva internacional en donde hay un grado de
mayor coincidencia política e ideológica, pero el abanico de referentes
comunes tiende cada vez a abrirse más, lo que dificulta llegar a obtener
acuerdos y mucho menos resoluciones por consenso.
A pesar de las crecientes
contradicciones surgidas en el Foro, de los diferentes enfoques y roles
que se le atribuyen, este sigue siendo un espacio plural, abierto, en
donde se puede reflexionar sobre diversas situaciones políticas que viven
los pueblos latinoamericanos y en donde se establecen vínculos, relaciones
e intercambio de experiencias que ya no se limita a cuadros dirigentes,
sino que involucra a militantes de cada país en donde se realiza, como ha
sucedido en El Salvador y en Porto Alegre, y seguramente en México, donde
se realizara el 8° Encuentro para el próximo verano de 1998. Esta es la
razón por la que el Foro tiene un carácter contradictorio que no puede ser
subestimado para ver sus limitaciones y sus aportes. En todo caso, es una
herramienta que ha sido forjada con el recurso de fuerzas distintas que se
ubican en el campo de la lucha democrática y popular, así sea que las
fuerzas claramente definidas por el socialismo no tienen hoy la mayoría
dentro del Foro de Sao Paulo. Los debates que atraviesan a los diferentes
partidos, como el PT de Brasil, el Frente Amplio de Uruguayo el PRD de
México, también se expresan en el seno del Foro, en ocasiones de manera
informal, paralela a las discusiones centrales, y por fuera de las
instancias formales del mismo.
Los documentos centrales del Foro
sirven como referencia, pero no representan un resolutivo que obligue a
los partidos a aceptarlos en su totalidad. Por ello, las definiciones son
generales y en esta ocasión se tomó el acuerdo de posponer su aprobación
durante 4 meses e integrar una comisión de diversos partidos, algunos de
los cuales no forman parte del Grupo de Trabajo, para recibir las
aportaciones y sugerencias para enriquecer el documento. La declaración
final fue aprobada con enmiendas significativas en tomo a la inclusión de
la perspectiva socialista y la lucha antiimperialista, la cuestión de
género y la diversidad de formas de lucha y resistencia al
neoliberalismo.
En el documento central se destaca la
necesidad de "crear condiciones para universalizar las luchas de los
excluidos de un sistema que avanza con la globalización de los poderosos".
"El objetivo es una globalización alternativa de los de abajo, por los de
abajo y para los de abajo, que nos permita contar con suficiente energía,
con el poder de convocatoria necesario, así como con la flexibilidad y la
inteligencia requeridas para revertir de manera integral la afrenta que
supone para nuestros pueblos el internacionalismo neoliberal".
A lo largo de los 136 puntos del
documento se abordan diversos temas como el papel del Estado, la
socialización y el control sobre el patrimonio nacional, el papel de las
nuevas tecnologías, la inversión extranjera, la estabilidad macroeconómica
y el fortalecimiento de la moneda nacional y el equilibrio económico,
temas en los que no existe consenso en el Foro. Durante el debate
realizado, se incorporaron elementos sobre los nuevos movimientos
sociales, la emergencia de luchas indígenas y sectores excluidos, el papel
y el peso de la deuda externa e interna y la necesidad de emprender
campañas en contra de su pago ya que representa una sangría de recursos y
un mecanismo de exportación neta de capitales de los países atrasados
hacia las burguesías financieras de los países del primer mundo
capitalista, la necesidad de que el Foro asuma un papel de acción
coordinada continentalmente en iniciativas y campañas como la lucha contra
la represión, la militarización, la libertad de los presos políticos y el
esclarecimiento de los miles de desaparecidos políticos, así como el apoyo
al dirigente del MST José Rahina en contra de la farsa de juicio político
que se lleva a cabo en su contra.
Los debates más fuertes en el Foro se
realizaron hacia el final del Encuentro, en relación a las organizaciones
que llevan a cabo la lucha armada. Con el antecedente negativo del veto
realizado por el PRO mexicano a la invitación a Herri Batasuna como
observador luego del torpe asesinato de ETA contra el concejal Miguel
Angel Blanco Garrido, se eludió la discusión de fondo en relación a la
violencia institucional y las diversas formas de resistencia de los
pueblos que no se sujetan a una legalidad que beneficia exclusivamente a
los poderosos. Aún cuando el Foro condenó, tardíamente, el fujimorazo
contra la embajada japonesa en el Perú, la negativa a aceptar en el Foro a
organizaciones como el Movimiento Revolucionario Túpac Amaro (MRTA) de
Perú y el grupo argentino Todos por la Patria, mostró patéticamente esta
contradicción. Aún cuando se usaron argumentos formales como son las
normas establecidas en el Foro, en el sentido de que si una organización
del país de referencia se opone al ingreso, como es el caso de Perú y
Argentina, estos ingresos no pueden ser resueltos en el pleno del Foro
mediante una discusión política en el que el criterio de no excluir a
organizaciones sea el que prevalezca. Este tema ha mostrado ser un punto
de discrepancia importante, ya que mientras se ponen más obstáculos a las
organizaciones guerrilleras, por el otro lado, con aquellas organizaciones
como el Partido de Liberación de Dominicana o el PRD panameño, así como el
MAS de Venezuela o el PS chileno, que gobiernan aplicando recetas
neoliberales, se mantiene una actitud de reserva y falta de critica por
los integrantes del Grupo de Trabajo.
El 7° Encuentro del Foro de Sao Paulo
representó, en este sentido, un ejemplo de las luces y sombras de la
izquierda latinoamericana. La primera conclusión a sacar es que el Foro
mantiene una importancia, como espacio plural de encuentro y reflexión
internacional, lo que en esta época de reagrupamiento y reorganización de
las fuerzas anticapitalistas mantiene un significado progresivo. Es del
interés de las fuerzas marxistas revolucionarias mantener un punto de
encuentro con otras fuerzas democráticas y populares con quienes se puede
intercambiar ideas y experiencias en un marco plural. A la vez, y esta
seria la segunda conclusión, es que se requiere impulsar un proceso de
mayor acercamiento entre las organizaciones identificadas con el ala
izquierda del Foro de Sao Paulo, no sólo para avanzar en una mayor
coherencia, sino para articular acciones políticas de mayor magnitud en
las luchas que se desarrollan en los diversos países del continente.
El Foro de Sao Paulo no es el único
referente orgánico de la lucha contra el neoliberalismo, pero junto con
iniciativas como el XIV Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes
realizado en Cuba, las marchas contra Maastrich, por empleo y contra la
exclusión en la integración europea que culminaron en Ámsterdam, el 11
Encuentro Intergaláctico contra el neolibera1ismo realizado en el Estado
Español, los encuentros contra la deuda realizados en Isla Mauricio y en
Venezuela, entre otros encuentros y foros internacionales, muestra los
avances contradictorios de una izquierda que, en medio de dudas y errores,
empieza a acumular nuevas experiencias que pueden contribuir a reorganizar
las fuerzas en el plano internacional en favor de las luchas de los
trabajadores, explotados, oprimidos y excluidos del mundo en este agónico
final del milenio.
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