Proceso
regresivo de argentina según el dirigente comunista athos fava
Jerónimo Carrera
En julio último, con motivo de la celebración en Caracas
del 11 Congreso Anfictiónico Latinoamericano y del Caribe, recibimos la
muy grata visita del antiguo secretario general del PC de Argentina y
ahora encargado de las relaciones internacionales de dicho partido, el
camarada Athos Fava. Además de dejamos el recuerdo de su destacada
participación en ese Congreso Anfictiónico, nos hizo entrega Fava de una
copia del libro inédito que pronto publicará en Buenos Aires, con sus
reflexiones sobre el desarrollo político y económico de su país desde
comienzos de siglo.
La lectura de esta obra es muy útil para los venezolanos,
pues nos permite ver cómo los argentinos también se han visto en poco
tiempo arruinados por las políticas entreguitas al gran capital foráneo,
seguidas por sucesivos gobiernos de aparentes diferencias formales pero
siempre al servicio de la burguesía. Los procesos de industrialización,
iniciados allá y acá con cierto vigor, mediante la sustitución de
importaciones a partir de la II Guerra Mundial, han sido totalmente
liquidados por órdenes de Washington. Ahora los dos países sufren un
desempleo masivo. Asimismo, ambos están siendo descapitalizados por un
endeudamiento externo ya insoportable.
Nos explica Fava la aparición del peronismo como fenómeno
social, realmente de masas. Lo curioso es que apareció Perón en Argentina,
a mediados de los cuarenta, justo en forma simultánea con Rómulo
Betancourt acá en Venezuela. Tanto el uno como el otro utilizaron la vía
del golpe de Estado para llegar al poder, empleando ambos un lenguaje
antiimperialista y demagógico. Hoy, sus sucesores son descarados agentes
del FMI. La gran labor histórica del peronismo y del betancourismo ha sido
la de empobrecer a los dos países más ricos de América del Sur, cuyo
enorme potencial económico y baja población les garantizaba toda clase de
progresos.
Habría que analizar a fondo, claro, todos sus aspectos,
orígenes reales de estos dos amplios movimientos de masas, sobre el telón
de fondo del expansionismo yanqui hacia los países más al sur de Panamá y
Puerto Rico, política imperialista iniciada ya durante la misma guerra
mundial a costas de sus aliados británicos y en guardia contra sus aliados
soviéticos. Lo cierto es que, actualmente, los peronistas de Menem y los
adecos sean éstos de Alfaro o de CAP gozan del privilegiado favoritismo
de Estados Unidos en forma notoria.
En fin, he aquí de seguidas el Capítulo V del libro de Fava:
ATHOS FAVA CAPITULO V
PERIODO DE LA
SUSTITUCIÓN DE IMPORTACIONES
En el nacimiento y posterior desarrollo del movimiento
peronista, una de sus causas, creo, está en el impulso que tomó el sector
industrial (particularmente durante el periodo de la Segunda Guerra
Mundial: 1939-1945). Se podría afirmar que tal movimiento estuvo
condicionado por ese espejismo de la burguesía nacional de tener un
proyecto propio de desarrollo independiente.
Es también la época del surgimiento del "Estado
Benefactor", particularmente luego de terminada la cruenta guerra
mundial.
Retrocedamos a los inicios de ese desarrollo industrial,
conocido como de "Sustitución de Importaciones" en el país de las vacas y
el trigo.
A1fredo Martínez de Hoz, en "Argentina 1930-1960", señala
que ya el campo en la Argentina en la preguerra, era el primer exportador
de granos del mundo, con el 30% del mercado mundial.
En el año 1930 se da por un lado el golpe de Estado del 6
de septiembre conocido como "que olía a petróleo", que encabezara el
General Uriburu. Por otro lado, estalla la mayor crisis del capitalismo
entre 1929-1932. En Estados Unidos la producción cae el 50 % Y la
desocupación afecta a 17 millones de trabajadores. En este marco se
aplican en el país medidas limitativas de la importación. Se produce un
vacío de productos que se importaban y se adoptan las medidas para superar
la situación.
Se concretan importantes inversiones extranjeras, se
acentúa la puja entre ingleses y yanquis por el predominio en la economía
argentina.
Mauricio Lebedinsky en "Argentina estructura y cambio"
editado en 1960, sostiene en la página 104, que Argentina en el "periodo
de anteguerra era el mayor exportador del mundo de productos
agropecuarios, que durante décadas había tenido un desarrollo que para
quien visualizaba la superficie del proceso, despertó ilusiones innúmeras
y sueños sin reposo. Tenía lugar en el escenario de un vertiginoso auge de
los centros urbanos, sobre todo el de Capital Federal y aledaños".
En la página 108 dice que: ''Mirando el proceso de forma
retrospectiva se llega a la conclusión que a partir de fines del siglo
pasado y en forma aproximada hasta 1930, el crecimiento de los obreros
ocupados se hizo por el aporte inmigratorio europeo, especialmente
italianos y españoles. Dicha mano de obra que era calificada hizo un
aporte muy importante para construir las bases de nuestra industria
nacional. Además, se ha visto y es muy conocido en Argentina que muchos de
los obreros inmigrantes no aportaron sólo su calificación técnica sino que
traían una experiencia sindical y política sumamente importante. A partir
1930 se cierran las compuertas de la inmigración. Es significativo,
asimismo, que este cierre se produce en instantes en que se da el
crecimiento continuo de la industria. Por tanto la industria reclama mano
de obra que es suministrada por la crisis agraria crónica que aqueja al
país".
LA Industrialización
Luego, al estallar la Segunda Guerra Mundial, se daría un
mayor auge al desarrollo industrial. Luís A. Romero: Breve historia
contemporánea de los argentinos, 1995, dice en la página 135:
"La industrialización había avanzado substantivamente
durante la guerra, tanto para exportar a los países vecinos cuanto para
sustituir las importaciones, escasas por las dificultades del comercio y
también por el boicot norteamericano. Lo cierto es que la ocupación
industrial había crecido, y que la masa de trabajadores industriales había
empezado a engrosar con emigrantes rurales, expulsados por la crisis
agrícola". Por su parte, los EE.UU. exigían la declaración de guerra al
Eje, durante la segunda guerra mundial.
Veamos cómo evolucionó la clase obrera industrial, con el
aporte del interior del país; de los obrajes y las estancias brutalmente
explotados y humillados, en las que en vez de dinero recibían bonos, que
cambiaban por comida en el mismo almacén del patrón. De campesinos sin
tierra explotados y oprimidos viviendo en ranchos miserables. Del
trabajador golondrina viajando en los trenes como linyeras o "crotos" para
ir de una cosecha a otra, a veces con toda la familia a cuestas y viviendo
en galpones temporarios junto con las ratas y vinchucas. Eran las masas de
las llamadas provincias "pobres", utilizadas y engañadas en las elecciones
por los caciques o caudillos conservadores y radicales. Eran argentinos
sedientos, como el desierto, de agua, de justicia social, de respeto, de
ser considerados hombres, mujeres y niños de la patria.
Sin penetrar en las condiciones socio-políticas de la
llamada década infame (1930/40) es casi imposible entender el fenómeno del
peronismo, condicionado, a su vez, por el auge industrial y las
necesidades de la burguesía de mano de obra que creció como veremos en el
cuadro:
En 10 años creció el 300%, la cantidad de obreros
industriales, cambiando totalmente la geografía, el perfil del obrero
argentino. Los propios hijos de los inmigrantes habían abrazado
solidariamente la patria que les brindaron sus padres.
Luís A. Romero la define así, en las págs. 135-136:
…"Allí estaba", cada vez más compactos en torno de unos
sindicatos de fuerza acrecida, cada vez más entusiasmados en la política
de Perón y finalmente cada vez más inquietos por su renuncia. En el marco
de sus organizaciones, y encabezados por sus dirigentes, quienes todavía
no habían despejado toda sus dudas respecto al Coronel, marcharon el 17 a
la Plaza de Mayo, el centro simbólico del poder, materializando un reclamo
que en primer lugar era político pero que tenía profundas consecuencias
sociales. Decidieron la crisis en favor de Perón, inauguraron una nueva
forma de participación, a través de la movilización, definiendo una
identidad y ganaron su ciudadanía política, sellando al mismo tiempo con
Perón un acuerdo que ya no se rompería. Probablemente algunos de esos
significados no fueron evidentes desde un principio muchos creyeron ver en
ellos a los sectores marginales de los trabajadores, la "chusma ignorante"
o el "Lumpen proletariado" pero paulatinamente se fueron revelando, al
tiempo que una imagen mítica y fundacional iba recubriendo y ocultando la
jornada de octubre real".
El correr de los días y los años mostraría lo efímero, la
falta de sustento del proyecto de la gran burguesía industrial, comercial
y financiera. Algunos de los exponentes de esa gran burguesía fueron
Miguel Miranda, conocido como el "Zar Económico", Dodero y Lagomarsino.
Junto a ellos, los terratenientes como Tornquist, Leloir, Harriet o
Fortabat, compraban acciones en las grandes industrias, y sobre todos
ellos se desarrollaba la puja entre ingleses y yanquis por el predominio
global de la economía nacional, venciendo en esa lucha los monopolios de
Estados Unidos.
El proceso económico estaba favorecido por una coyuntura
internacional: antes, durante y después de la Segunda Guerra Mundial. Era
una época en que la inversión de capitales hacía brotar por miles los
puestos de trabajo. A más inversión, más producción y más puestos de
trabajo.
Hoy la ecuación se ha invertido en lo que respecta al
trabajo: a mayor inversión, si bien corresponde más producción, y mayor
producción, al mismo tiempo significa liquidación de puestos de trabajo.
Era otra época cuando Marx hablaba del ejército de reserva. Hoy ello es no
sólo permanente, es estructural, crónico, en constante crecimiento y sin
solución de disminuir bajo el sistema capitalista. El estudioso Jeremy
Rifkin en su libro "El Fin del trabajo"-1996 informa que: "En los EE. UU;
las empresas suprimen más de 2 millones de puestos de trabajo por año".
La productividad basada en la nueva tecnología y la
informática, o sea: el conocimiento requiere para su aplicación a la
economía el respaldo del poder constitucional que le abre paso con una
política, sus leyes y decretos. Un ejemplo de ello es el gobierno de Menem,
que acaba de enviar al Parlamento Nacional la "Ley Antiterrorista" con el
fin de garantizar y asegurar el ajuste ya realizado y lo que resta hacer.
Reprimir de la mano de las leyes. La receta de Benettón es "Más
inversiones, menos empleos, más ventas" (Clarín, 14¬4-97). La persistencia
de esa receta en el tiempo, con expulsión masiva de consumidores, achicará
más y más el mercado y si le sumamos el crecimiento demográfico la
conclusión es que el capitalismo se encamina a una profunda crisis
crónica.
Según la CEPAL, la Argentina entre 1992-1994 sumó
inversiones de capitales del exterior con lo cual el PBI creció en un
18,4% cuyo resultado fue: ricos más ricos y pobres más pobres, más
marginados o sea fuera del mercado capitalista.
La expulsión de la mano de obra manual e intelectual de la
economía es la condición de la existencia del modo de producción
capitalista. Se parece a la ley de Darwin aplicada a la sociedad:
sobrevive el más fuerte. Pero, la sociedad tiene otras leyes objetivas que
nos indican que el socialismo es lo más adecuado para dar cauce al
impetuoso desarrollo de la ciencia y la tecnología, creación del ser
humano en beneficio del hombre. Pero hay que ayudarlo, solo no vendrá.
LOS CAMBIOS CON PERÓN
Retornando la época y particularmente el momento del golpe
de Estado, 1943 y años subsiguientes, lo que se dirimía en política, en la
superestructura del poder político, era la forma de gobierno que
sustentaría los cambios que venían operándose en la base económica desde
1930 en adelante. En esta lucha venció Perón y su grupo.
Mauricio Lebedinsky recuerda en su trabajo ya señalado,
cómo Perón se esforzaba en demostrar que no era un enemigo de los
patronos, sino lo contrario.
El 1º de Mayo de 1944 dice: "Buscamos suprimir las luchas
de clases suplantándolas por un acuerdo junto entre los obreros y patrones
esto es el pueblo al amparo de la justicia que emana del Estado".
El 21/10/1946 afirma-página 107-: "No dividimos al pueblo
en clases para lanzarlas a la lucha una contra otras, tratamos de
organizarlas, para que colaboren en el engrandecimiento de la patria",
''No somos de manera alguna enemigos del capital, y se verá en el futuro
que hemos sido sus verdaderos defensores..."
Perón fue fiel a ello. Luchó por romper la cadena de la
solidaridad de clase y levantó la consigna ''De casa al trabajo y del
trabajo a casa".
Aldo Ferrer señala que:
"... a fines de la década de 1940, sin embargo, la
totalidad de la sustitución de importaciones de bienes de consumo y de
productos intermedios y bienes de capital sencillos estaba consumada. De
allí en más la sustitución debía abarcar los combustibles y los bienes
producidos por la industria pesada y otras industrias complejas". (El
subrayado es de AF.)
En el año 1948 el crecimiento se detiene.
En 1950 comienza la caída de los precios de las materias
primas y el deterioro de los términos del intercambio, a favor de los
monopolios transnacionales. Se proclama en 1952 la ''vuelta al campo".
En 1953, el gobierno sanciona una ley de Radicación de
capitales, y sueña con una Tercera Guerra Mundial para volcar sus
productos agrícolas y superar la crisis económica.
En 1954, el gobierno concede a la Standard Oíl de la
California. un contrato de explotación de 40.000 Hectáreas en la Península
de Santa Cruz, con amplios derechos. Tal contrato pone en tela de juicio
todo el supuesto proyecto antiimperialista y el nacionalismo de Perón.
Así, aparecen, con toda dureza, las limitaciones de los
proyectos de desarrollo capitalista hegemonizados por la burguesía. Se
instalan con enorme fuerza los monopolios yanquis, que desplazan
definitivamente a los ingleses.
Simultáneamente habían tenido lugar importantes luchas
obreras de carácter y alcance nacional. En 1949 estalló la huelga
azucarera con epicentro en Tucumán. El camarada Aguirre, obrero
gastronómico, es asesinado mientras despliega la solidaridad junto a los
obreros del azúcar.
En 1951, se produce la huelga nacional de los obreros
ferroviarios.
En 1954, se desarrolla la huelga de los obreros
metalúrgicos, de enorme repercusión. Todas esas luchas reafirmaban la
disposición de los obreros por defender sus conquistas ante el avance de
las crisis económicas que se trataba de descargar sobre sus espaldas.
Luego vendría el golpe de Estado de septiembre de 1955, de
la Libertadora o los Fusiladores. Cambiaba la forma de dominación para
seguir defendiendo los privilegios del capital y la oligarquía
terrateniente.
Terminaba un período signado por el Estado Benefactor y el
populismo, y comenzaba en la Argentina una reconversión de la economía
capitalista.
OTRO INTENTO
DE INDUSTRIALIZACIÓN
Hubo un nuevo intento de industrialización durante los años
del 60 al 74. La dictadura de Onganía (1966-69) y su ministro de economía
Krieger Vasena, golpearon duramente ese intento; luego la dictadura
militar de 1976-83 Y su ministro de economía Martínez de Hoz terminaron la
obra, sepultando para siempre la ilusión de un proyecto industrial
independiente del capitalismo extranjero.
En esa época hubo un desarrollo sidero metalúrgico; de
producción de aluminio y de ciertos productos químicos; o sea de insumos
industriales.
También los hubo de bienes como: automotores, tractores,
máquinas agrícolas Y otros industriales. Tuvo comienzo la industria
electrónica.
Hubo investigaciones espaciales y del combustible para
esos fines; de desarrollaron las investigaciones sobre energía atómica y
se crearon reactores atómicos, y otros emprendimientos; una de las
ventanas al futuro de la R.C.T. (hoy vemos cómo la CNEA es destruida,
aprobada una ley para privatizar las usinas atómicas, echando por tierra
una política de años)
Pero nunca la burguesía pudo avanzar desarrollando el
sector más complejo de la economía, conocida como la industria pesada,
cuyo corazón es la construcción de maquinarias, aparatos, herramientas de
trabajo para todas las ramas. La industria pesada son los cimientos de la
economía. Sumemos hoy la producción de equipos para producir los
elementos de la tecnología informática.
Siempre el desarrollo industrial estuvo subordinado al
capital extranjero y lo demuestra el hecho de que las industrias como la
electrónica o las investigaciones espaciales y atómicas, junto con otros
emprendimientos de punta, fueron brutalmente eliminadas, sin anestesia.
Estos dos intentos de industrialización, en las décadas del
30 y del 60, ponen de manifiesto y demuestran que la tesis que hemos
expuesto con largueza de Lenin, Mariátegui y Mella, sobre la burguesía, en
este caso latinoamericano, conservan su plena actualidad y vigencia.
Las burguesías de América Latina tienen, como dijera Fidel,
un espinazo gelatinoso.
Ello es así, como dice Fidel, y lo comprobamos a diario al
ver a los gobiernos de turno -poder temporal- y los que juegan el rol a
sucederlos, cómo actúan con dos caras, en la defensa del sistema de
explotación capitalista. Una de esas caras es la parte visible del
sistema, que protege y mimetiza los intereses de los monopolios
imperialistas. Por ejemplo, parecería que todos los males de los
argentinos es por causa de la corrupción, las mafias, o las peleas del
gobierno con sus propios partidarios, o con la oposición a sucederle.
(Corrupción y mafias que siempre las hubo y hoy en mayor medida). Por su
parte, los medios de difusión se encargan de que esos sean los problemas
centrales y cotidianos y baten el parche, macerando la mente del pueblo. Y
como la corrupción es parte del sistema, aparecen otros hechos de
corrupción aún mayores que tapan los anteriores y todo queda en nubes de
humo.
Uno al final tiene que tenerle lástima a los capitalistas,
que se los presentan simpáticos, comprensivos, doloridos y preocupados por
los trabajadores, como el FMI y el BM.
Pero a medida que la crisis se profundiza y las masas
exigen y luchan por sus derechos, aparecen como los verdaderos dueños del
poder y dictan a los gobiernos de turno sin ningún reparo lo que deben
hacer.
De esta forma ocultan la otra cara del sistema del
capitalismo salvaje, que es el verdadero poder político económico, poder
permanente, siendo los medios de difusión parte muy importante del poder
real.
En las últimas décadas los monopolios imperialistas
completaron el adueñamiento de las riquezas y recursos del país, con la
participación y beneficio incluido de los monopolios nativos y los
gobiernos de turno, de esa burguesía con espinazo gelatinoso.
Estos (monopolios y gobierno, las dos caras del sistema)
son los verdaderos responsables de la desocupación, de la miseria y la
pobreza, de la marginación y del resto de los problemas que aquejan a los
argentinos; de las mafias y la corrupción.
|