OSCAR NIEMEYER
EL ARQUITECTO DE UNA
AMÉRICA
Fruto Vivas *
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"No
es el ángulo recto
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lo que me atrae
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ni la línea recta, dura,
inflexible
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creada por el
hombre.
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Lo que me atrae es
la curva libre
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y sensual.
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La curva que
encuentro en las montañas de mi país.
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En el curso sinuoso
de sus ríos ... en las ondas
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del mar.
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En
el cuerpo de la mujer amada.
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De
curvas está hecho todo el universo".
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Oscar Niemeyer
Noventa años construyendo el futuro, imaginando sueños como mariposas
blancas que se posan sobre el Plan Alto de Brasilia, colocar sobre un
risco de Niteroy un inmenso nenúfar blanco, posar una bandada de gaviotas
sobre una plaza de Sao Pablo y dejar una mano sangrante de concreto en el
corazón del parlamento latinoamericano colocar la Cruz del Sur con Cristo
entre los brazos sobre un ramo de nardos junto al Palacio de Itimarati
donde una rosa de mármol blanco que semejan los cinco continentes flota
sobre un mar de victorias regias reflejando la majestad de los arcos de
concreto que guardan una caja de cristal llena de lirios, juncos y
heliconias.
Arquitecto de poesía y de la esperanza,
de las formas voluptuosas y simples, desgravitadas. Arquitectura con alas
como si fuera un producto más de la naturaleza.
Oscar Niemeyer, comunista firme como
sus obras, comprometido con su pueblo, fiel a su pensamiento, cargado de
una fuerza telúrica en su obra y en sus actos.
Noventa años de abanderado de sueños
imposibles que después vimos florecer sobre una meseta de Brasilia.
Noventa años hablándonos de su fe en el
porvenir por un mundo mejor que alcance para todos.
Noventa años comprometido con lo más
sublime de la belleza, de la pureza y de la creación.
Noventa años que marcarán el siglo
veinte con uno de los creadores que abrió las puertas con sus pájaros
blancos a lo que será la arquitectura del tercer milenio.
Oscar Niemeyer maestro metido en lo más
profundo del corazón del pueblo, que lleva por sus venas toda la fuerza
mágica de la selva amazónica, de la inmensa riqueza de una naturaleza
indómita con toda la alegría del carnaval carioca y de la imagen iluminada
del cielo de Copacabana en su revellón, visto desde su palomar, donde con
su lápiz dibuja el mundo que ha soñado donde poder anidar la esperanza
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*Arquitecto.
Profesor UCV |