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Debate Abierto
Marzo 3, 1953-Boston
Trono de bananas, corona de bananas empuñada a
modo de cetro: Sam Zemurray, señor de tierras y mares del reino
de la banana, no creía que sus vasallos de Guatemala pudieran darle dolores de
cabeza:
-Los indios son demasiado ignorantes para el
marxismo solía decir, y era aplaudido por los burócratas de la corte en su
palacio real de Boston, Massachusetts.
Guatemala forma parte de los vastos dominios
de la United Fruit Company desde hace medio siglo, por obra y gracia de
sucesivos decretos de Manuel Estrada Cabrera, que gobernó rodeado de adulones y
de espías, lagos de baba, bosques de orejas, y de Jorge Ubico, que se creía
Napoleón, pero no era. La United Fruit tiene en Guatemala las tierras que
quiere, inmensos campos baldíos, y es dueña del ferrocarril, del teléfono, del
telégrafo, de los puertos, de los barcos y de muchos militares, políticos y
periodistas.
Las desdichas de Sam Zemurray empezaron cuando
el presidente Juan José Arévalo obligó a la empresa a respetar el sindicato y el
derecho de huelga. Pero ahora es peor; el nuevo presidente, Jacobo Arbenz, pone
en marcha la reforma agraria, arranca a la United Fruit las tierras no
cultivadas, empieza a repartirlas entre cien mil familias y actúa como si en
Guatemala mandaran los sin tierra, los sin pan, los sin Ciudad de Guatemala
El presidente Truman puso el grito en el cielo
cuando los obreros empezaron a ser personas en las plantaciones bananeras de
Guatemala. Y ahora el presidente Eisenhower escupe relámpagos ante la
expropiación de la United Fruit.
El gobierno de los Estados Unidos considera un
atropello que el gobierno de Guatemala se tome en serio los libros de
contabilidad de la United Fruit Arbenz pretende pagar, como indemnización, el
valor que la propia empresa había atribuido a sus tierras para defraudar
impuestos, John Foster Dulles, Secretario de Estado, exige veinticinco veces
más.
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