A. Saladino
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teoría revolucionaria y cuestión indígena

Alberto Saladino García *

Los acontecimientos de nuestros días están sometiendo a prueba la validez de las explicaciones de las ciencias sociales. Del conjunto de hechos singulares sucedidos en los últimos tiempos destacan dos: J) la caída de los gobiernos de los países del Este europeo, que autodenominaron a sus regímenes socialistas y. 2) el levantamiento de los indígenas de Chiapas al iniciar J 994. El primer acontecimiento cuestiona la vigencia de su supuesto fundamento teórico, el marxismo; el segundo comprueba la creatividad del pensamiento revolucionario latinoamericano. 

España logró borrar todo vestigio de organización social de las razas aborígenes, persiguiendo las costumbres, los usos y las manifestaciones de su vida propia…  

El derrumbe de los regímenes autodenominados socialistas tuvo como consecuencia debilitar la vía revolucionaria para que los sectores mayoritarios de la población mejoraran sus condiciones de vida. El concepto de revolución, que procede del campo de las llamadas ciencias duras, también pretendió ser relativizado de las explicaciones de las ciencias sociales. Sin embargo, su contenido es actual como categoría que fundamenta las necesarias transformaciones en todos los ámbitos de la realidad. De ahí que no puede ser soslayado, sobre todo cuando nuevos hechos, como la revuelta de los indígenas de Chiapas, lo respaldan. 

Por ello, abordar la cuestión indígena desde la perspectiva de la teoría revolucionaria tiene como cometido esclarecer no sólo la vigencia de ideas marxistas para conocer nuestra realidad, sino sobre todo el enriquecimiento que se ha hecho desde las interpretaciones del pensamiento latinoamericano. En particular por su compromiso para contribuir, además, a la liberación social. El marxismo latinoamericano ha explicado las condiciones deprimentes de los grupos mayoritarios de la población y, entre ello, la de los indígenas, a partir del escudriñamiento de sus causas, extraídas de su historia. Al ubicarse en la postura liberadora, la teoría revolucionaria latinoamericana no busca con acabar con el indigenismo, entendido como   el conjunto de concepciones teóricas y de procesos conciénciales que, a lo largo de las épocas, han manifestado lo indígena( 1) sino formular uno nuevo.  

Los elementos que ha aportado la teoría revolucionaría para llenar de contenido esta otra manera de explicar la cuestión indígena pueden sistematizarse a partir de la revisión de las interpretaciones que los pensadores críticos latinoamericanos han desarrollado sobre los miembros de las etnias.

 

La teoría revolucionaria latinoamericana tiene antecedentes y condicionamientos sobre el análisis de la cuestión del indígena que, en ciertos casos, no es obvia. El antecedente más genuino lo representa la interpretación anarquista. En efecto, esta corriente de pensamiento explicó el problema indígena como producto de determinantes sociales. Destacan dos de sus principales representantes: Manuel González Prada, peruano, y Ricardo Flores Magón, mexicano.

Manuel González Prada en un texto inconcluso, Nuestros Indios, efectuó, primero, una crítica radical de la forma como había sido ocultada la realidad del indio; luego describió la génesis de su situación, y, en tercer lugar, puso de relieve su capacidad para superar su postración, si las condiciones le fueran favorables. De esta forma evidenció que su problemática no tiene implicaciones culturales, toda vez que son sociales, por lo que su redención, explica, vendrá de su esfuerzo propio (2) 

Ricardo Flores Magón, por su parte, refirió el problema de los indígenas a partir de su estrategia política: que la dictadura de Porfirio Díaz había introducido infelicidad en la inmensa mayoría del pueblo mexicano, entre ellos, muchas comunidades indígenas, y por haber tomado a ésta como prototipo de vida libertaría comunitaria. La infelicidad de los indígenas, sostuvo, provino del despojo de sus tierras impulsada por la dictadura, por lo que con su restitución advendría su emancipación económica, social y política (3) 

El anarquismo se abrogó la primacía para reconocer el origen de la problemática social de los grupos étnicos, sin embargo, adoleció de mayores desarrollos teóricos y particulares donde se precisaran sus posiciones convincentes en la sistematización de una política indigenista. Esta insuficiencia vino a ser superada por el pensamiento marxista latinoamericano que tomó en cuenta las singularidades de nuestra realidad. 

Hay cuatro tendencias de la teoría revolucionaria que dan cuenta de las diferentes posiciones desarrolladas ante la problemática de las etnias latinoamericanas. No tienen la misma riqueza, pero sí revelan perspectivas distintas a partir de las fuentes que determinan su praxis marxista. Un repaso de sus ideas directrices permite confirmarlo: 

l. Marxismo purista. Esta tendencia ignora la cuestión indígena. Lo que puede afirmarse de ella acerca de la problemática indígena lo deducimos de sus posturas acerca del cambio social. En ella quedan implicadas algunas ideas que deben tenerse como referencias al tópico que abordamos. Estos marxistas puristas latinoamericanos explican la cuestión como parte de las relaciones precapitalistas existentes, de tal suerte que si se transforman esas relaciones en capitalistas, el indio desaparece, esto es, se convierte en proletario. De ahí su convicción a no otorgarle un tratamiento especifico toda vez que sus preocupaciones las canalizan a la modernización de las relaciones socioeconómicas. 

Plantean el problema indígena como un asunto de atraso e injusticia social y así pretenden transformar al indio en proletario, porque piensan sólo de esta manera participará en el advenimiento de la verdadera sociedad igualitaria. El esquema de solución es el siguiente: indio proletario hombre. 

En esta tendencia no existe ninguna reivindicación étnica y, al igual que el positivismo evolucionista respalda la necesaria desaparición del indio de la vida nacional; claro está los propósitos que orillan a ambas corrientes a desembocar en dicha conclusión son diametralmente opuestos, aunque son etnicidas: el positivismo los quiere aniquilar físicamente por considerarlos racialmente inferiores; el marxismo puro sólo busca que se desindianice y alcance el status de proletario. Esta tendencia llega a dicha consecuencia debido al desconocimiento de las peculiaridades de la realidad latinoamericana, ya que cae en el error de sólo repetir las ideas e interpretaciones marxistas, sin dialectizarlas. 

Los representantes de esta tendencia son los marxistas latinoamericanos que nada dicen de los indios, pues su purismo revolucionario les obnubila considerarlos como sujetos de acción, con características y demandas propias. Su praxis política y su mecanicismo teoricista los ha llevado a ignorar conscientemente la tragedia del indio. 

2. Marxismo Stalinista. Esta tendencia tiene como principal rasgo haber intentado traspolar la solución que el régimen soviético otorgó a la cuestión de las minorías nacionales. Sin embargo, a diferencia de los marxistas puros tuvo la virtud de no pasar por alto la situación de millones de personas pertenecientes a las etnias latinoamericanas. Pueden citarse a muchos representantes, en particular a dirigentes políticos. De todos ellos destacan los planteamientos de Vicente Lombardo Toledano, que si bien no realizó un estudio específico, muchas de sus referencias están contenidas en el libro El Problema del Indio, que es una compilación de discursos y ponencias. 

Las primeras referencias que hizo Lombardo Toledano de la situación del indio provinieron de .sus interpretaciones educativas, a las que le otorgará el papel de redentora, planteamientos que esboza cuando aún desconoce obras marxistas. Desde esa perspectiva piensa que tiene la responsabilidad de contribuir a afrontar el problema fundamental del país mexicano que es el de la comunicabilidad entre los grupos étnicos. Así concebirá á la escuela como la institución portadora de la alfabetización mental, moral, económica y propaladora de la castellanización. Sus ideas tempranas conforman un proyecto de vindicación e integración de las etnias a la vida nacional a partir de la actividad educativa. De esta manera lo consignó: 

Pensamos así el programa de la escuela: lectura y escritura del idioma castellano; geografía de México (física, económica y social); historia de México (haciendo sentir a los indios lo que fueron, lo que se han degradado y lo que pueden ser); su trabajo comunal de la tierra con nociones técnicas sobre su mejor aprovechamiento, cultivo, etc.; etc.; oficio o industria individual común para el número bastante hasta formar un medio de producción económicamente ventajoso; aritmética elemental; cultura estética (aprovechando las cualidades del pueblo, sin desnaturalizarlas ni civilizarlas...) (4) 

La interpretación de la cuestión indígena la circunscribió al ámbito cultural.

Con el aprendizaje que hizo de obras de Marx, empezó a conformar planteamientos más convincentes acerca de la situación de los grupos indígenas y apuntó tentativas de solución por la necesidad política de concretar su propósito de conducir la Revolución Mexicana al socialismo. 

Fue entonces que localizó en la historia colonial la génesis de la postración de los grupos étnicos, pues suscribió: "la dominación duró 300 años, en el transcurso de los cuales España logró borrar todo vestigio de organización social de las razas aborígenes, persiguiendo las costumbres, los usos y las manifestaciones de su vida propia",(5) situación que tampoco terminó con la instauración de la vida independiente. 

Además de haber determinado el origen del problema acotó, como rasgo singular, la existencia de la pluralidad étnica del país al señalar que las comunidades indígenas "...forman verdaderas minorías peculiares en el seno de la nación mexicana, que van desde la supervivencia de la, forma tribal de los antiguos cazadores y recolectores de frutos, como la tribu yaqui, hasta el gran pueblo maya con características de una nación en el sentido tradicional y antiguo de la palabra".(6) Este reconocimiento de las diferencias entre los grupos indígenas aconteció después de haber realizado un viaje por el entonces territorio de la Unión Soviética. 

En efecto, a partir de dicha visita transcribiría no sólo la manera de interpretar así la cuestión indígena, sino también la solución que para las minorías nacionales estaba impulsando el régimen soviético, el stalinista, que encontrará complementaria de su anterior propuesta educativa. Por principio de cuentas, caracterizará a México como un país multinacional, donde han dominado históricamente las naciones azteca, española y mestiza. Resolver este problema, la cuestión indígena, será posible sólo si se impulsa el programa de acción puesto en práctica por el stalinismo, que las divulga en los términos siguientes: 

1) Cambio de división política territorial de Municipios y Estados habitados por indígenas para hacerlos homogéneos; 

2) Autonomía política total; 

3) Fomento de las lenguas vemáculas: darles alfabeto y gramática a las que no la tienen; 

4) Crear fuentes de producción económica; 

5) Colectivización e industrialización del trabajo agrícola en trabajo común; acabar con la ley del patrimonio parcelario ejidal; 

6) Supresión de la propiedad privada y de la posesión individual de la tierra; 

7) Fomento de las escuelas donde se imparta una educación vernácula, pero bajo la protección del proletariado industrial (7) 

Lo cierto es que la aplicación de estas acciones las pregona dentro del sistema económico capitalista de México, por lo que su indigenismo en verdad intenta integrar a las etnias a este tipo de desarrollo, más no erigirlo en liberador. 

3. Marxismo indoamericano. Esta tendencia de la teoría revolucionaria expresa, como ninguna, la capacidad creativa del marxismo latinoamericano que tuvo por virtud dialectizar la teoría con la realidad. Aquella sirvió de método para el conocimiento y ésta le aportó nuevas vertientes que lo enriquecieron. El engendrador de esta posición gnoseológica fue José Carlos Mariátegui, el principal filosófico social que ha producido América Latina. De las múltiples acotaciones que hizo sobre la cuestión indígena destaca Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana, compilación de textos publicados en revistas que editó, y dentro de los cuales el intitulado "El problema del Indio", el ensayo más breve de los allí contenidos, aporta las principales bases del indigenismo revolucionario. 

Los fundamentos de este nuevo indigenismo son los siguientes: 

a) La causa de la problemática del indio es de tipo económico-social; rechaza las interpretaciones culturalistas que no han hecho sino desfigurar y ocultar la realidad de la cuestión. Ese ha sido el efecto de las supuestas soluciones administrativas, jurídicas, raciales, moralistas, religiosas y educativas ensayadas para afrontar la situación de los grupos étnicos; 

b) La explicación de su génesis es de carácter histórico. El problema surgió con el proceso de conquista que menguó la población indígena, la despojó de sus medios de producción, la sometió a una brutal explotación al reducirla al estado de servidumbre, destruyó las bases de su organización social y cultural. La vida republicana en vez de cambiar dicha situación, la acentuó y tiene la responsabilidad de haber aletargado y debilitado su capacidad de rebeldía; 

c) El problema del indio tiene como centro el régimen de propiedad de la tierra, a partir del cual ha de erigirse el nuevo planteamiento indigenista porque lo que lo caracteriza es su costumbre y alma agraria y el despojo que se le ha hecho es la causa de su disolución material y humana: "la tierra ha sido siempre toda la alegría del indio. El indio ha desposado la tierra. Siente que la vida viene de la tierra y vuelve a la tierra";(8) 

d) Como son características del modo de la vida indígena su práctica colectivista y su innata capacidad de revuelta, la conciencia socialista tiene en él campo fértil para su desarrollo, gracias a la cual puede internalizar la idea de revolución socialista y convertirse en colaborador de la transformación social aliado del proletariado, pregona. 

e) La capacidad revolucionaria que le asigna la clarifica en el sentido de conceptuarlo como colaborador imprescindible de las luchas por la transformación social al lado del resto del campesinado y del proletariado latinoamericano, sin confundirse porque reconoce su especificidad étnica. Sólo la conciencia socialista le puede restituir su capacidad revolucionaria. 

f) Convertir al indio en sujeto de la lucha revolucionaria sólo es posible si se logra fusionar su conciencia étnica con la conciencia clasista y como tiene la convicción de que no existen soluciones humanitarias reales, estipula: "la solución del problema indígena tiene que ser una solución social. Sus realizadores los propios indios (…) A los indios les falta vinculación nacional. Sus protestas han sido siempre regionales.

Esto ha contribuido, en gran parte, a su abatimiento (…)". (9) Para trascender su regionalismo y otorgarle visión nacional se requiere que asimilen la conciencia clasista. 

Este conjunto de tesis las levanta José Carlos Mariátegui a partir de su adscripción al marxismo, cuyo aprendizaje lo realizó en Francia e Italia o en este país además de presenciar grandes acontecimientos encabezados por el proletariado, asimiló el modo como Antonio Gramsci explicaba los fenómenos sociales y que al explicarlo dialécticamente, como guía de acción y método de estudio, a la realidad latinoamericana, enriqueció la teoría revolucionaria fundada por Carlos Marx y Federico Engels, pues es indiscutible que se erigió en el forjador del marxismo indoamericano. 

4. Marxismo Descolonizador. Desde el ámbito académico, el marxismo latinoamericano también ha planteado interpretaciones que merecen ser consideradas para completar la manera como la teoría revolucionaria busca hacer frente a la cuestión indígena. La voz cantante la ha llevado el sociólogo Pablo González Casanova, quien aprovechando la información producida por los estudios mexicanos de la antropología, ha irradiado otras luces para comprender la situación de los grupos étnicos. 

El aporte principal consistió en haber introducido la categoría de colonialismo interno, que sin embargo el eco generado o dicho sea de paso ha sido elemental, en parte porque el empleo más frecuente de esta categoría en los análisis científicos ha servido para describir fenómenos internacionales. Por otro lado él mismo ha advertido que su empleo le ha mistificado porque se le desliga de las clases sociales; de la lucha por el poder efectivo del Estado  Nación multiétnico; por su rechazo en nombre de las clases sociales y de la lucha de clases, en nombre de la tendencia a la proletarización; desde posiciones nacionalistas y etnocentristas debido a que se cree que sólo se refiere a asuntos culturales y por la defensa de la supuesta igualdad de todos ante la ley.(10)

Para una mejor comprensión de esta categoría hay que decir que González Casanova la extrajo de Vladimir Ilich Lenin cuando éste en 1914 se interesó en plantear el problema de las nacionalidades y las etnias oprimidas del Estado zarista. El empleo lo hace para superar la identificación muy frecuente de que el problema indígena es de tipo cultural pues apunta: "el problema indígena es esencialmente un problema de colonialismo interno. Las comunidades indígenas son nuestras colonias internas. La comunidad indígena tiene las características de la sociedad colonizada". (11) 

A partir de esta definición pasa a señalar los rasgos en que se manifiesta el colonialismo interno, entre los cuales pueden enumerarse, como principales, los siguientes: 

a) Se expresa por la existencia de prejuicios, discriminación, explotación colonial, existencia de formas dictatoriales, alineamiento de una raza y una cultura dominantes frente a las culturas y poblaciones dominadas. Se visualiza en las relaciones de ladinos e indígenas; 

b) Hay un intercambio desfavorable, monopolio comercial y crediticio, mínimo nivel monetario y de capitalización; 

c) Subsiste la explotación y despojo de tierras, economía de autosuficiencia, tierras de baja calidad agrícola, ganadería deficiente, técnicas atrasadas de producción, baja productividad; 

d) Tienen una bajísima calidad de vida pues carecen de todo tipo de servicios: educativos, hospitalarios, agua potable, electricidad, a el cantarillado; 

e) Cuentan con una cultura de la pobreza: altísimos índices de analfabetismo, discriminación lingüística por no dominar adecuadamente el español, pensamiento mágico religioso; 

t) Padecen manipulación y caciquismo por analfabetismo político, ya que desconocen sus derechos y obligaciones ciudadanas, etc. 

Estos hechos de marginación social tienen su causa en la estructura colonial que persiste, originada a partir de la Conquista. Además el problema indígena tiene magnitud nacional toda vez que define el modo de ser de la nación: refleja la antidemocracia practicada por el régimen político existente. 

De todo lo expuesto puede concluirse que la teoría revolucionaria ha escudriñado con rigurosidad el génesis de la cuestión indígena, explicado las causas de su persistencia, clarificado el papel activo del indígena en la lucha por un régimen democrático y plural. O sea, ha aportado las bases para un nuevo indigenismo. 

Fuentes citadas: 

  1. Luis Villorio, Los grandes momentos del indigenismo en México, El Colegio de México, 1950, p. 9.
  2. Manuel González Prada, Horas de lucha, Caracas, Biblioteca Ayacucho, 1976, pp.339-343.
  3. Ricardo Flores Magón, Antología, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1980, pp. 35,80,110.
  4. Vicente Lombardo Toledano, La libertad sindical en México (1926), México, Universidad Obrera de México, 1974, p. 28.
  5. Vicente Lombardo Toledano, Op. cit., p. 170.
  6. Ibid., pp. 106-107.
  7. José Carlos Mariátegui, Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana, Barcelona, Editorial Crítica, 1976, p. 39.
  8. Ibid., pp. 40-41.
  9. Pablo González Casanova, "Colonialismo interno. Una definición", América Latina: Historia y Destino. Homenaje a Leopoldo Zea, t. 1. México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1992, pp. 262-266.
  10. Pablo González Casanova, La democracia en México, 9a. edición, México, Ediciones Era, 1977, p. 104.

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* Alberto Saladino. Doctor en Filosofía. Profesor de la Facultad de Humanidades de la UAEM. México. Su más reciente libro "El problema indígena. Homenaje a J.C. Mariátegui 

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Debate Abierto: revista venezolana para la reflexión y discusión. Director responsable y fundador: Carolus Wimmer
ISSN: 1316-497X. Deposito legal: p.p. 19702DF390 - RIF: J30691967-8