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Debate Abierto
Santiago de Chile
Una
gran nube negra se eleva desde el palacio en llamas. El presidente Allende
muere en su sitio. Los militares matan de a miles por todo Chile. El
Registro Civil no anota las defunciones, porque no caben en los libros,
pero el general Tomás Opazo Santander afirma que las víctimas no suman más
que el 0,01 por 100 de la población, lo que no es un alto costo social, y
el director de la CIA, WiIliam Colby, explica en Washington que gracias a
los fusilamientos Chile está evitando una guerra civil. La señora Pinochet
declara que el llanto de las madres redimirá al país
Ocupa el poder, todo el poder, una Junta
Militar de cuatro miembros, formados en la Escuela de las Américas en
Panamá. Los encabeza el general Augusto Pinochet, profesor de Geopolítica.
Suena música marcial sobre un fondo de explosiones y metralla: las radios
emiten bandos y proclamas que prometen más sangre, mientras el precio del
cobre se multiplica por tres, súbitamente, en el mercado mundial.
El poeta Pablo Neruda, moribundo, pide
noticias del terror. De a ratos consigue dormir y dormido delira. La
vigilia y el sueño son una única pesadilla. Desde que escuchó por radio
las palabras de Salvador Allende, su digno adiós, el poeta ha entrado en
agonía.
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