la
privatización petrolera en Venezuela
Gastón Parra Luzardo *
La presencia y la influencia del poder
petrolero transnacional no desaparecieron con la promulgación de la Ley
Orgánica que reserva al Estado la Industria y el Comercio de los
Hidrocarburos. "El articulo 5° preanunciaba, hace 20 años, la llamada
apertura petrolera ahora de actualidad". Desde el inicio de la
promulgación de la Ley de Nacionalización surgieron los contratos de
comercialización y de asistencia técnica, mediante los cuales los
ex-concesionarios conservaron sU dominio sobre la actividad petrolera.
Continuaron los contratos para la formulación de los llamados
megaproyectos para explotar el petróleo extrapesado de la Faja del
Orinoco, firmado con la Bechtel Corporation, que al final resultó en un
rotundo fracaso con significativas pérdidas de millones de dólares para el
país.
Posteriormente, fueron firmados 14 contratos
con empresas privadas internacionales para la "re activación de campos
marginales o inactivos" bajo la denominación de "convenios operativos", con lo
cual se evitaba tener que recurrir al Congreso de la República para su
aprobación. Conviene precisar que los llamados "campos marginales" fueron
calificados así, dada la baja productividad de sus pozos, cuando el precio del
barril del crudo era inferior a los 2 dólares; pero a los precios actuales, esos
campos dejan de ser marginales. De igual manera, bajo la modalidad de "convenio
operativo", fue suscrito un acuerdo con la empresa Chevron, con el objeto de
iniciar actividades de producción en el Campo Boscán, estado Zulia.
Con la finalidad de poner en práctica una
mayor apertura petrolera, cónsona con el proceso de la globalización del
capitalismo, PDVSA impulsó las llamadas "Asociaciones Estratégicas "para la
realización de las mismas el Congreso Nacional aprobó las condiciones por las
cuales deberán regirse los contratos por firmarse. De esta manera fueron
autorizados los convenios de asociación entre las empresas Maraven, S.A. y
Conoco INC.; entre Maraven Total Itochu y Marubine; y entre Lagoven con Exxon,
Shell y MitsubishU Los dos primeros convenios tienen como finalidad la
explotación y mejoramiento de petróleos extra pesados de la Faja Petrolífera del
Orinoco y el tercero con el objeto de explotar y comercializar el gas natural
proveniente de los yacimientos ubicados costa afuera al norte del estado Sucreo
Este proyecto denominado "Cristóbal Colón", fue calificado por reconocidos
expertos sobre la materia de inviable, de no conveniente para el país.
Dos años después de haber sido suscrito el
convenio (1994), las empresas Shell, Exxon, Mitsubishi y Lagoven anunciaron
postergar el mencionado proyecto.) Un documento interno de PDVSA reveló que para
el momento de su aprobación el proyecto "Cristóbal Colón" era el de menor
rentabilidad financiera de toda la industria petrolera (Véase cuadro). Pero las
transnacionales lograron su objetivo de contar con un texto legal, mediante el
cual pudiesen regresar al país.
Otros proyectos asociados a la Faja del
Orinoco, tales como los acordados entre Lagoven con la Mobil y Corpoven con la
empresa Atlantic Richfield (ARCO), se encuentran en proceso y para completar una
fase más en el avance progresivo y sin límites de la privatización petrolera se
firmaron los "Convenios de Asociación" para la exploración a riesgo de nuevas
áreas y la producción de hidrocarburos bajo el esquema de ganancias compartidas.4

La privatización de Petróleos de Venezuela se
desarrolla a toda velocidad. Ciertamente, además de las acciones acordadas y
ejecutadas hasta el presente, se acometen con apremio otros proyectos destinados
a consolidar y desarrollar la participación del sector privado internacional.
Tal cual afirmaba el propio presidente de PDVSA, Ing. Luis Giusti: "La apertura
petrolera deberá apuntar hacia una política de privatización de Petróleos de
Venezuela y sus empresas filiales "Es una estrategia global de apertura de
espacio para el capital privado". 6 Bajo esa concepción, fue creada Deltaven
(empresa comercializadora que integra y coordina todas las actividades de
mercadeo al detal de PDVSA) con el objeto de privatizar la comercialización
interna de los hidrocarburos. Con el fin de lograr ese objetivo, PDVSA considera
conveniente derogar la Ley del Mercado interno de hidrocarburos y a tal efecto,
presentaría al Congreso de la República, a través del Ejecutivo Nacional, un
nuevo proyecto de ley para proceder a la apertura del mercado nacional al sector
privado transnacional7
De nuevo, bajo la modalidad de "Convenios
Operativos", se ofrecerán, fundamentalmente a las corporaciones petroleras
internacionales, veinte (20) campos "inactivos", que cubren un área de 7 mil 800
kilómetros cuadrados y comprenden unos 3 mil pozos, de los cuales 700 están
produciendo actualmente unos 66 mil barriles de crudos livianos y medianos.
Estas veinte unidades serán entregadas, como
las 14 anteriores, con tasas impositivas del 34% y según Ramón Espinosa,
economista Jefe de Petróleos de Venezuela, sin pago por concepto de regalía.8
De igual manera se avanza en el proyecto de
Ley de Estímulo y Desarrollo de las actividades del Estado en materia de
petroquímica, carboquímica y similares, que se encuentra en el Congreso para su
discusión, con el propósito firme de proceder a la privatización de la
Petroquímica (Pequiven).9
Asimismo, fue anunciada por PDVSA la creación
de la Sociedad de Fomento de Inversiones Petroleras (SOFIP) bajo el atractivo
objetivo de fortalecer el ahorro interno y promover la participación directa del
venezolano en el sector petrolero a través de títulos ofrecidos en el mercado de
capitales, para ampliar las opciones de financiamiento de la industria en
proyectos petroleros, petroquímicas, gas, carbón, orimulsión, así como
participaciones en las empresas mixtas de las asociaciones filiales privadas
nacionales y extranjeras. El mensaje del presidente de Petróleos de Venezuela,
correspondiente al informe anual de 1995, se señala entre otras iniciativas de
apertura, la "creación del Fondo de Inversiones Petroleras, mediante el cual el
ciudadano común, por primera vez en nuestra historia, podrá invertir en los
proyectos del sector petrolero". En nuestro criterio, ese propósito es pura
ilusión e incita al engaño. Lo cierto es que se trata de ganar terreno para
imponer las ideas profundamente privatizadoras en perjuicio de los intereses
verdaderamente nacionales. En un país como Venezuela, donde predomina una
desigual distribución del ingreso, con un 80% de la población sumida en la
pobreza y donde el 54% de la población económicamente activa percibe ingresos
que oscilan entre 15.000 y 50.000 bolívares mensuales, cuando el valor de la
canasta alimentaría se ubicó para diciembre de 1996, en Bs. 130.000 y el de la
cesta básica, en Bs. 260.000, no es posible concebir realmente una capacidad de
ahorro del venezolano común, por lo menos de la gran mayoría de la población,
para destinarlo a los fines de invertir a través de títulos en el mercado
bursátil en la industria petrolera. Puede ocurrir que los estratos con ingresos
superiores y que constituyen la minoría y con toda seguridad sectores
transnacionales, sean los verdaderos beneficiados.
Pero la apertura petrolera no concluye con
esos proyectos. Los mentores y ejecutores de la "transnacionalización
globalizadora" laboran permanentemente para lograr la reforma radical de la Ley
Orgánica que Reserva al Estado la Industria y el Comercio de los Hidrocarburos y
del marco legal que rige el funcionamiento de la empresa estatal con el
propósito de proceder a la venta de acciones de PDVSA. De igual modo, se
pretende (vieja aspiración) la modificación de la Constitución de la República,
en especial del artículo 97, donde se establece que "El Estado podrá reservarse
determinadas industrias o servicios de interés público por razones de
conveniencia nacional, y propenderá a la creación y desarrollo de una industria
básica pesada bajo su control" .
La venta de acciones de PDVSA y el dominio
transnacional
En ese orden de ideas, el propio presidente de
PDVSA, Luis Giusti, afirmó: "Yo creo que para cualquier empresa como PDVSA, sin
menoscabo para nada del control de la autonomía nacional, sería muy saludable
tener un 15 por ciento en el mercado de capitales" y agregó: "Todo esto va en la
dirección de la mayor participación de los privados en la industria petrolera" .10
Por supuesto, declaraciones de esta naturaleza
revelan una vez más, a lo largo de los veinte años de haberse puesto en vigor la
Ley Orgánica que reserva al Estado la Industria y el Comercio de los
Hidrocarburos, que la cúpula de Petróleos de Venezuela, no solamente se limita a
las funciones para las cuales fue creada, sino que ha impuesto la política por
desarrollar, desplazando y arrinconando al Ministerio de Energía y Minas.
Afortunadamente, en esta oportunidad el Ministro de Energía y Minas sentenció
que: "Los yacimientos ni se prestan, ni se venden ni se regalan". Pero lo
realmente importante es que este juicio se mantenga en el tiempo y no aducir, en
el futuro, interpretaciones de otra índole.
En todo caso, para que una propuesta como la
formulada por los ideólogos y propagandistas de la apertura ilimitada sea
efectiva, requiere de la modificación de la "Ley de Nacionalización" y,
específicamente, del decreto mediante el cual fue creada la empresa estatal
(Petróleos de Venezuela S.A.). En el propio informe anual de PDVSA de 1994, se
señala, cónsone con lo establecido en la cláusula sexta de los Estatutos de la
Empresa, que "El capital social está dividido en acciones de Bs. 25 millones
cada una, que no pueden ser enajenadas ni gravadas en forma alguna" (Destacado
nuestro).
Pero es innegable, dado el poder que ejerce
PDVSA y la afirmación del dominio transnacional, que no debe extrañar ni
sorprender que el Ejecutivo Nacional, a solicitud de la industria petrolera,
modifique el decretol2 mediante el cual se rige el funcionamiento de
la empresa estatal petrolera y someta a la consideración del Congreso Nacional
la reforma de la vigente Ley de Nacionalización Petrolera. Infaliblemente, en el
país existe una arremetida contra los intereses nacionales, de forma tal que
representantes de la clase dirigente transnacionalizada, políticos,
intelectuales, etc., desde hace tiempo, se han dedicado a la siembra de la
desnacionalización.
La privatización de PDVSA no es conveniente
para el país, no solamente por razones estratégicas, políticas y sociales, que
constituyen esencia de soberanía nacional, sino también porque existen
argumentos desde el punto de vista económico y comercial, es decir, el
considerar a la industria como instrumento de negocio válido para continuar
defendiendo la tesis de la auténtica nacionalización petrolera y de los
verdaderos intereses nacionales.
En todo caso ¿por qué propiciar la disminución
de ingresos por concepto de impuestos y dividendos?
¿Por qué compartir con los inversionistas
extranjeros, el sacrificio fiscal que ha hecho el Estado, al otorgar
extraordinarios incentivos fiscales y monetarios a PDVSA, supuestamente, para su
propio desarrollo?
¿Cuál es el valor de las acciones de PDVSA? El
valor nominal de cada acción de Petróleos de Venezuela, según libros es de 25
millones de bolívares que a la tasa de cambio actual equivale a 53.191 dólares.
Al venderse el 15 por ciento de las acciones se obtendría un ingreso de
196.966.273 dólares. Por supuesto, el valor real de las acciones es mucho mayor
que lo indicado, así, por ejemplo, hay quienes han calculado que el valor de
PDVSA debe estar alrededor de los 80 mil millones de dólares, lo que
significaría una recaudación, por la venta del 15% de las acciones, de 12 mil
millones de dólares. En caso de lograrse la venta de las acciones en la bolsa de
valores por la suma indicada, lo cual va a depender de muchos factores13,
¿se solucionaría, entre los agudos problemas económicos y sociales, realmente el
de la deuda externa del país que asciende a más de 40 milo millones de dólares y
se coadyuvaría con el desarrollo integral de la nación?
Indudablemente que no se trata de obtener unas
cuantas divisas más a cualquier costo; en todo caso lo que más debe importar es
que a través de esas negociaciones las transnacionales del petróleo se queden,
mediante la propiedad privada, con la capacidad de control de la industria
petrolera nacional, horadando la efectividad de la toma de decisiones propias
para llevar a cabo políticas esenciales.
Es evidente que el objetivo es cercenar el
poder de decisión del Estado en su industria fundamental, impedirle planificar,
desarrollar y aplicar soberanamente la auténtica estrategia económica, política
y social que el país requiere para satisfacer las necesidades esenciales y
actuar de manera independiente frente al mundo.
La propuesta de la venta de acciones de la
empresa petrolera nacional y su privatización integral no solamente es defendida
por la cúpula de Petróleos de Venezuela y, por supuesto, de los monopolios
energéticos internacionales, sino también por dirigentes de la clase política14
y económica del país, que de igual manera, sustentan la posición de vender
parcial o totalmente las acciones de PDVSA.
Por supuesto, que ante ese concierto de
opiniones, también han surgido otras provenientes de las universidades,
instituciones, organizaciones sociales y de alguno que otro partido político que
ha manifestado públicamente su rechazo a la privatización de Petróleos de
Venezuela.
En ese sentido, se pronunció la Cámara de
Diputados del Congreso de la República, al acordar después de la exposición de
incuestionables y razonables argumentos:
Primero: Rechazar, como un hecho
inconveniente desde el punto de vista de 'os intereses económicos y políticos
del país, la posible privatización parcial o total de PDVSA y sus filiales".
Segundo: "Exhortar al Ejecutivo
Nacional, a la luz del debate planteado, a fijar y definir públicamente las
líneas fundamentales de su política de hidrocarburos".16
Pero es indudable, en razón de la verdad, que
el proceso de privatización de la industria petrolera marcha con celeridad y
todo conduce, en definitiva, a la metamorfosis de la propiedad pública colectiva
(dominio del Estado) en propiedad privada transnacional, dando muerte, de esa
manera, al decreto del Libertador en Quito, el 24 de octubre de 1829, donde se
establece que:
"Conforme a las leyes, las minas de
cualesquiera clase corresponden a la República".
Ciertamente, existe el firme propósito de que
el Estado se despoje de los derechos y atribuciones que le otorga la
Constitución Nacional. Bajo esa concepción se sustenta la tesis de que los
yacimientos petroleros deben pasar de la propiedad del Estado a la propiedad de
la Nación. Así, por ej.: Alberto Quiroz Corradi, sostiene que a lo que no tiene
derecho el Estado es a convertirse en propietario de lo que es de todos...""y
enfatiza "yo quisiera sustituir el modelo de estatificación centralista, por una
verdadera nacionalización de los recursos del país, en cabeza de sus ciudadanos.
Pasando la producción de esos recursos del Estado a la Nación, de bienes
estatales a bienes comunes",17 y advierte de manera categórica que
"Pasar del Estado propietario a la sociedad propietaria (los venezolanos), será
el próximo paso a dar. Cuando ese paso se dé, habrá comenzado el verdadero
proceso de nacionalización del petróleo venezolano" 18
De igual forma, Andrés Sosa Pietri,
ex-presidente de PDVSA, sostiene que "...la industria petrolera debería pasar de
empresa pública a una de acciones de derecho privado, en la que todos los
venezolanos tengamos acceso a través de la Bolsa de Valores" .19
Ésas argumentaciones corresponden a la tesis
de "achicar el Estado es agrandar la Nación"; es la de tratar de enfrentar al
Estado contra la nación y considerarlos, como contrapuestos. El objetivo es que
la función del Estado sea subsidiaria y dejar en manos de los agentes privados
transnacionales las actividades redituables.
En razón de que los yacimientos petrolíferos
deben ser propiedad de la nación, es decir, de los venezolanos, con separar a la
nación del Estado -cosa falsa e incomprensible ya que el Estado es la
representación jurídica de la nación y por tanto, no puede existir esa
separación lo que se persigue es arrebatarle a los venezolanos -ya sin
representación jurídica como un todo- su derecho inalienable de disponer de su
propiedad y cederlo a las grandes corporaciones internacionales con la
participación de la clase social transnacionalizada, constituida por empresarios
venezolanos en evidente inferioridad de poder. Reducir y debilitar al Estado,
disminuir su capacidad de acción, en realidad lo que conduce es a la
desintegración de la nación. Como bien afirmara el General De Gaulle: "sin
Estado no habría Francia". 20
Ahora bien, sin duda alguna, que una seria y
conveniente reflexión nacional, debe estar fundamentada en el destino que
debería dársele a los ingresos derivados de la actividad petrolera. En ese
sentido, sustentamos la tesis de que el ingreso petrolero, por provenir de un
recurso natural agotable, de la liquidación de un activo nacional, debería ser
destinado, dentro de una auténtica estrategia económica, política y social, a
las actividades de inversión, a la producción de bienes de capital real, a
incrementar el potencial productivo nacional De lo contrario, se estaría
dilapidando el patrimonio público. Se trata de utilizar racional y
eficientemente los ingresos derivados por la explotación petrolera y de avanzar
hacia la integración del petróleo a la nación venezolana, a la transformación
estructural de la actividad petrolera y, por supuesto, de la economía en
general.
En tomo de esa tesis debería conformarse un
gran consenso nacional, con vocación verdaderamente nacionalista en procura de
que el Estado, como propietario de las riquezas del subsuelo y como único
representante de la nación, cumpla cabalmente con ese noble y fundamental
objetivo para beneficio del desarrollo integral del país, que en nuestro
criterio no puede ni debe dejarse en manos del sector privado, pues tal como
afirmara el Papa Pío XI, en la Encíclica Quadragésimo Anno, emitida en 1931:
"Hay Ciertos bienes -respecto de los cuales se
puede sostener con razón que deben estar reservados a la colectividad, porque
ello confieren un poder tal que no puede, sin peligro para el bien común
dejarlos en manos de personas privadas" (parr. 123).22
En efecto, "corresponde al Estado, en cuanto
representante de la sociedad, señalar el rumbo estratégico de la nación,
perfilar sus objetivos, presentar los desafíos y movilizar las energías sociales
para encaminar el país en una cierta dirección"23 Al cumplir el Estado con esa
función esencial, el país podría, mediante la planificación y aplicación de
políticas auténticamente nacionales, transformarse en un plazo razonable y
lograr un desarrollo firme, auto sostenido para el bienestar de la sociedad
venezolana.
Para que todo eso sea factible se requiere,
con urgencia, de una intensa y sincera reflexión, con las rectificaciones
necesarias, sobre el presente y el futuro del país, se precisa que realmente se
democratice el Estado y se garantice una verdadera democracia, donde el pueblo
sea quien gobierne y ejerza efectivamente el poder.
Creo, tal cual lo afirmara Mario Briceño
Iragorry, "que todo venezolano aspira a que el desarrollo material de la patria
no llegue a desfigurar los valores que le den fisonomía".24
Bajo esa concepción, debemos propiciar,
trabajar y luchar incansablemente por el rescate de los recursos naturales para
ponerlos al servicio de las verdaderas necesidades de la sociedad venezolana y,
por tanto, impedir la privatización de la industria petrolera nacional.
Fuentes Citadas
-
MAZA ZAVALA, D.F. Crisis y Política
Económica. 1989-1996. Caracas 1996. p. 54.
-
Véase la Gaceta Oficial N° 35.293 del
09-09-93.
-
El Nacional, 02-12-1996.
-
Para un mayor análisis de los aspectos
tratados véase de Gastón Parra Luzardo: De la Nacionalización a la Apertura
Petrolera. Derrumbe de una Esperanza. Edit. EDILUZ. 2da. edición. Maracaibo-
Venezuela 1996.
-
Economía Hoy, 25-01-1996. 6 El Globo, 14-11-1996.
-
El Globo,
14-11-1996
-
Ramón Mantellini Quintero,
-
presidente de Deltaven, afirmó que "Ellos
serán los agentes de la apertura y desregulación del mercado interno de
hidrocarburos, dando impulso a la participación ordenada del sector privado
para contribuir con el proceso de dinamización de la economía". Petro
finanzas. Dic. 1996. p.13.
-
ESPINASA, Ramón; El negocio petrolero: De
enclave foráneo a industria nacional. Revista Debates. IESA, Vol. 2, N°
2, Octu.-Dic. 1996. p. 7.
-
En el informe anual de Petróleo de
Venezuela de 1995 en el mensaje del Presidente se lee: "En 1995 avanzamos en
otras iniciativas de apertura, cuyos resultados se verán en el corto plazo
como la reforma del marco legal petroquímico destinado a una mayor apertura
del sector, incluyendo la eventual privatización de Pequiven. p. 11.
-
El Universal 24-04-96.
-
El Nuevo País 25-04-96.
-
Véase la Gaceta Oficial extraordinaria de la
República de Venezuela, N° 1770 del 30-08-1975.
-
Existen innumerables ejemplos donde se ha
constatado que el monto que se ofrece en el mercado por la compra de ciertas
empresas estatales es mucho más bajo que el que se cotiza como valor en
libros. Así por ej.: en México la industria petroquímica tiene un valor en
libros de 17.000 millones de dólares y la suma ofrecida por las
transnacionales oscila entre 1.600 a 5.000 millones de dólares. Véase el
trabajo de Arturo Bonilla Sánchez. México: Crisis acentuada y privatización. A
propósito de la petroquímica. Revista Problemas del Desarrollo Nº 104 México
1996, p. 73.
-
Dirigentes políticos y ex-candidatos
presidenciales como Eduardo Fernández, Oswaldo Álvarez Paz, Claudio Fermín,
Humberto Calderón Berti y organismos empresariales como Fedecámaras.
-
En tal sentido, se pronunciaron la
Universidad Central de Venezuela, La Universidad del Zulia e instituciones
como Pro-Venezuela, Fundapatria y los partidos políticos Acción Democrática y
Causa R.
-
Véase la Gaceta Oficial N° 35.991 del 1 de
julio de 1996. 17 El Nacional, 27-10-1996. 18 El Globo, 22-11-96
-
Idem. 26-12-96.
-
Citado por Calcagno Alfredo E. y Calcagno
Alftedo Fernando, en el libro EL Universo Neoliberal. Recuento de sus lugares
comunes. Alianza Editorial 1995. p.3l.
-
Esta tesis ha sido sostenida, desde hace
años, por Salvador de La Plaza, D.F. Maza Zavala, T.E. Carrillo Batalla,
Héctor Malavé Mata, Armando Córdova. Véanse los libros La dinámica del
petróleo y Evaluación del ingreso fiscal petrolero en Venezuela. Colección
Foros y Seminarios. UCV 1965.
-
Citado por NOVOA MONREAL, Eduardo, en el
libro Nacionalización y recuperación de recursos naturales ante la Ley
Internacional. Edit. FCE México, 1974. p.33.
-
FERNANDEZ, Gustavo, Pobreza, democracia y
economía de mercado. Tomado del libro Reforma política, gobernabilidad y
desarrollo social. Retos del siglo XXI. Carlos Contreras (compilador), Nueva
Sociedad, Ira. Edición. 1996. p.46.
-
Mensaje sin Destino, Obras selectas,
Ediciones Edime, Madrid - Caracas 1954, pag. 514
__________
* Economista,
especialista petrolero, profesor de la Universidad del Zulia. |