el PETRÓLEO
EN EL MARCO DE LA LUCHA DE CLASES
Debate Abierto
Hubo un famoso ministro de la burguesía
venezolana que alguna vez dijo dicen que dijo, en una tensa reunión de
Gabinete en 1961, que "si el Diablo cagó alguna vez, su mierda se llama
petróleo". Esto fue a propósito de que Venezuela se había convertido en
una pieza del jugo entre los distintos sectores imperialistas que
controlaban la exploración, explotación y comercialización de sus inmensas
riquezas de crudo petrolero. De la misma manera que lo habían hecho desde
la década del 20 con las grandes reservas del Medio Oriente. Desde
entonces, en Venezuela se hizo popular denominar al petróleo como el
"excremento del Diablo". Nadie ha demostrado la existencia del fulano de
la cola y los cuernos, y menos aún de tamaña capacidad de excretación
intestinal. De lo que no hay duda es que para el imperialismo es vital el
control del petróleo y los estados bajo cuyos subsuelos está. Venezuela es
uno de esos casos.
Una buena demostración de esto es lo que han
comenzado a hacer desde abril de 1996, bajo el nombre de "apertura petrolera",
es decir, privatización de la riqueza petrolera a los capitales internacionales.
Esto lo van a realizar con una macro inversión de 65 mil millones de dólares,
hasta el año 5 del próximo milenio, o sea, apenas en 9 años. Esto es 7 veces la
inversión calculada para Chile en el mismo lapso, tres veces la de Argentina y
más de media vez las de Brasil y México. Se invertirá en unos 23 proyectos
diversificados, cuyo centro será la industria petroquímica, química y gasífera.
Parte de ese proyecto es la con formación con la burguesía brasilera de una
empresa común entre PDVSA (2da. en el ranking mundial) y Petrobrás (la 9na.), en
una poderosa multinacional, apoyada en dos países controlados por el
imperialismo.
Venezuela business
La industria petrolera petroquímica constituye
el primer negocio en inversiones y ganancias a escala mundial (sólo seguido de
cerca por el Narcotráfico). Por eso cuesta poco comprender la afirmación de The
Economist, según la cual Venezuela será el "nuevo imán de las inversiones", una
suerte de nuevo "país emergente" en curso.
Pero: ¿Cuál es la locomotora del negocio
petrolero venezolano? ¿ Qué impulsa esa nueva fiebre del "oro negro". Esta
pregunta no tiene una respuesta simple. ¿Por qué?, precisamente porque los
proyectos de inversión son de amplia envergadura, de múltiples combinaciones
entre capitales estatales, privados directos e indirectos, nacionales y
multinacionales, realizados a través de distintas formas de asociación
(especialmente el outsourcing, el Joint.venture Y el leasing).
Este plan general de inversiones imperialistas
se regimienta mediante un instrumento programático conocido como Agenda
Venezuela, monitoreado por el Fondo Monetario Internacional desde abril de 1996.
Los jefes actuales de la burguesía venezolana aseguran que esas nuevas
inversiones tienen la misión de sacar a Venezuela del atraso que significa ser
un país mono productor de materias primas, y convertirla en un país reformador
exportador, integrado al mercado mundial, o sea, construir una nueva estructura
industrial, sobre todo química y petroquímica, con tecnología de punta.
Como declara el presidente del Comité
Organizador del Foro "Petroquímica en Venezuela: Oportunidad de inversión ",
Hernán Suárez Flamerich:
"Si en los países altamente desarrollados la
factura anual de petroquímica es mayor que la petrolera en Venezuela sucede lo
contrario debido a que dicha facturación no alcanza ni e15%. Esperamos que en un
plazo no mayor a 10 años hayamos podido incrementar sustancialmente la
producción petroquímica ya que no es lo mismo vender los productos derivados del
petróleo que producirlos en el país". (Revista Barrilles, Cámara Venezolana del
Petróleo, Caracas, febrero-marzo 1997).
Estas proyecciones se apoyan en reservas de
crudos livianos, medianos, pesados y extra pesados cuyo agotamiento se calcula
ocurriría dentro de 300 años.
"Este plan de apertura petrolera y no
petrolera. si nosotros lo mantenemos y mantenemos el timón fuerte va a relanzar
a la economía del país a una nueva economía, no sólo por las inversiones de las
que hablaba anteriormente, 55.000 millones de dólares de actividad locomotora
que van a mover al país", así terminó su informe privado el ingeniero Rónald
Pantin, Coordinador de Planificación de PDVSA, en su exposición ante los
inversionistas privados reunidos en la Cámara Petrolera Venezolana (Memorias,
Oportunidades de Negocios en la Apertura Petrolera. Caracas, 22 de marzo de
1995).
Que vaya a ser industrial y de punta está por
verse. La burguesía venezolana nace cuando ya el imperialismo estaba
suficientemente crecidito como para permitir le un gran proyecto burgués
nacional propio. ¿Puede alguien en su sano juicio creer que esta nueva
penetración de grandes capitales conducirá a Venezuela a un desarrollo burgués
propio, autónomo, independiente?
Todo lo contrario, lo que se vislumbra es una
especialización de la industria petrolera y petroquímica. Esto, en su primera
fase, significará una ampliación y modernización del parque industrial, nuevas
capas obreras de bajos ingresos, así como la concentración de una clase media de
alto consumo y una división de la burguesía, determinada por el peso de los
capitales internacionales en una economía que sigue girando alrededor del
ingreso petróleo.
Una alternativa revolucionaria para el "nuevo
país"
Venezuela fue el cuarto país en aceptar la
aplicación de los planes de reformas imperialistas, por allá en julio de 1988.
Primero fue Chile (1984), le siguió Bolivia (1985) Y luego México (1986). Entre
1988 y 1991 pudieron mostrar al mundo de las estadísticas burguesas que el PBI
crecía hasta alcanzar el 9,2%, sólo superado por China.
Este plan venezolano fue subvertido
violentamente en febrero de 1989 por un levantamiento popular nacional conocido
como el "Caracazo". La burguesía quedó en completa crisis institucional, las
masas ganaron las calles y las corrientes clasistas comenzaron a ganar espacios
en los viejos sindicatos.
No cabe duda de que tamaña masa de capitales
invertidos bajo esa estrategia imperialista, en un país de apenas 22 millones de
habitantes, que no cuenta con una sólida industria nacional y que además es
socio-culturalmente frágil, va a generar transformaciones tan profundas en su
economía, sus clases sociales y la vida política, que habrá que esperar media
generación para ver sus profundas expresiones. Como alertó el ministro de
Hacienda venezolano, "queremos que surjan nuevas clases y nuevos partidos para
esas clases queremos un nuevo estado". (Tiempos del Mundo, junio 1997). Léase
por "clase" nuevos sectores burgueses, despiadadamente ricos, directamente
estructurados en las políticas, las instituciones y la cultura en boga en los
grandes centros imperialistas. Algo de esto ya es visible en la Argentina de
Puerto madero, en la Brasil de la Avenida Paulista, o en la Chile de la Alameda:
grandes montañas de nuevos capitales -especulativos y no especulativos-, sobre
cuyas faldas resbalan masas de miserables de nuevo tipo.
En Venezuela, esta transformación capitalista
de su economía comienza a hacerse notoria en un cambio histórico para su clase
obrera. Su eje de concentración dejará de estar en las tradicionales ciudades
del occidente, fronterizo con Colombia. 7 de cada diez dólares nuevos irán hacia
el oriente del país, que es una región con una densidad poblacional mucho menor.
Por un lado, en el oriente no existirá la permanente y costosa amenaza que hoy
representan la guerrilla y los grupos narcotraficantes colombo-venezolanos. Por
otro, la mano de obra fue siempre más barata en esa región, hecho que se está
agravando con la flexibilización en marcha, entre otras cosas, porque no tiene
la tradición sindical acumulada en las ciudades occidentales como Maracaibo,
Falcón, Táchira, lugares fundacionales del movimiento obrero del país.
Contradictoriamente, puede tener a favor del proceso revolucionario, el ingreso
de una masa de obreros jóvenes, que si bien llegarán con las cabezas
ideológicamente convertidas en una hamburguesa McDonald, aportará "sangre
nueva", como se ha comenzado a manifestar en el surgimiento de centenas de
jóvenes delegados clasistas de las nuevas explotaciones petroleras, en un sector
de los cuales se acerca a tientas al programa que sostienen los revolucionarios
venezolanos.
Para iniciar el debate del tema "Apertura
Petrolera" publicamos tres trabajos: l. La privatización petrolera en Venezuela,
de Gastón Parra Luzardo, 2. Apertura Petrolera (primera parte) de Carlos Mendoza
Pottellá y 3. La desnacionalización de la economía venezolana encabezada por
PDVSA: el mayor reto para la universidad, de Francisco Mieres.
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