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DESNACIONALIZACIÓN DE LA ECONOMÍA VENEZOLANA ENCABEZADA POR PDVSA:
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EL MAYOR
RETO PARA LA UNIVERSIDAD
Francisco Mieres *
En este dramático momento para la
economía capitalista mundial en que los colapsos de las bolsas, desde Hong
Kong hasta Wall Street, pasando por Europa y América Latina, con la ruina
de millones de "beneficiarios" de los fondos de pensiones de los
trabajadores en el mundo, se están poniendo en práctica en Venezuela, por
sus cúpulas más poderosas, maniobras aún más graves contra la economía
nacional y popular que requieren de la Universidad y de sus comunidades el
despertar de la conciencia y la acción más enérgica para evitar su
consumación, antes de que sea demasiado tarde.
En
tal sentido es urgente escuchar y acompañar a PROVENEZUELA en su más reciente
llamamiento "La Asociación Pro-Venezuela frente al proceso de
desnacionalización": "Hemos venido alertando con preocupación y angustia cómo
nuestro aparato productivo se está desnacionalizando. Cómo estamos entregando el
país. Observamos con tristeza cómo... pasan a manos extranjeras ya no empresas
sino sectores completos de la vida productiva de la nación. Nos referimos a la
industria cementera, de alimentos, de telecomunicaciones, a la textil y de la
confección, al transporte aéreo y acuático, a las cadenas comerciales, a la
industria turística y hotelera, a la papelera y maderera, a los alimentos
concentrados para animales, a la tabacalera y licorera, a la minera del oro,
diamantes y del carbón, a la farmacéutica y a la de construcción de
infraestructura. Estamos en proceso de entregar la red de expendio de
combustible y se comenzó a justificar la necesidad de privatizar a PEQUIVEN.
Hemos entregado más del 70% del sector financiero nacional. Se dio inicio al
proceso de desnacionalización del sector eléctrico con ENELBAR y ENELCO y ahora
el Congreso tiene en sus manos la decisión de desprendemos del acero y del
aluminio. Notamos una evidente penetración de los medios de comunicación social
y de seguir así pronto llegaremos a la médula de nuestra estructura económica:
la industria petrolera".
Para nosotros resulta certero y oportuno este
escalofriante alerta de PROVENEZUELA, porque apunta a la amenaza más grave en
este momento contra la economía del país en su conjunto; contra el patrimonio
colectivo de su ciudadanía y contra el futuro inmediato de la inmensa mayoría de
sus trabajadores, seriamente empobrecidos por las políticas económicas en los
dos últimos períodos presidenciales a partir de los paquetes de ajuste de
impuestos por el Fondo Monetario Internacional especialmente, impulsados desde
el interior por la cúpula de PDVSA en particular.
La UCV fue de las primeras instituciones del
país en alertar a la población y reaccionar con acciones pertinentes cuando se
puso de manifiesto lo esencial del plan de desnacionalizar de la economía
nacional: la apertura petrolera. Desde 1995, año en que el Congreso aprueba las
bases de las "ganancias compartidas" con las empresas privadas, la UCV realiza
el "Juicio a la Apertura Petrolera", y como conclusión, presenta ante la Corte
Suprema de Justicia dos demandas en contra de la decisión del Congreso. A lo
cual siguieron varias acciones con diversos sectores sociales que se sumaron a
una nueva demanda ante la Corte Suprema de Justicia y que dieron lugar, entre
otras secuelas, a la constitución de FUNDAPATRIA. La identificación del núcleo
de dirección de PDVSA como el defensor acérrimo de la política
desnacionalizadora, por un lado, y de desmantelamiento del MEM y demás
organismos del Estado, por el otro, resultó clara en las incidencias del juicio,
así como en la campaña desplegada por los voceros de la empresa en los medios
nacionales e internacionales, y ante las autoridades estatales centrales,
regionales y locales, amén de las relaciones con las etnias, las organizaciones
sociales y no gubernamentales dentro y fuera del país.
PDVSA ha sido el principal factor en la
desobediencia de los decretos de control de cambios que el gobierno actual
dictó, y luego en la anulación de los mismos, así como en la campaña contra la
política de precios y subsidios en favor de la producción nacional agropecuaria
e industrial, así como contra la política impositiva en materia petrolera, hasta
llegar a imponer la política económica opuesta, acordada con el FMI, en que se
eliminan subsidios y protección a la producción nacional, se suprime el valor
fiscal de exportación al petróleo, se liberan y multiplican los precios de la
gasolina y demás derivados petroleros, se hiperdevalúa el bolívar y se decreta
una hiperinflación, junto con un aumento de impuestos internos que desencadena
el mayor empobrecimiento sufrido por la sociedad venezolana
en la historia contemporánea, hasta reducir la remuneración de la fuerza de
trabajo al mínimo histórico de 25% del ingreso nacional en 1996 y elevar los
índices de pobreza critica al 85% de la población venezolana.
Con la complicidad abierta del gobierno, y en especial de
los Ministerios de Energía y Minas que ha abandonado totalmente en manos de
PDVSA sus funciones rectoras de la política petrolera, minera y energética, de
Hacienda, que acepta a ciegas las declaraciones contables de PDVSA sobre sus
operaciones en el país y en el exterior, así como todas sus propuestas de
rebajas y exenciones impositivas y cambiarias en favor de sí misma o de las
empresas foráneas en el sector, de Cordiplán, que ha delegado en PDVSA la
formulación de la política económica y las negociaciones con el FMI y con el
Banco Mundial, del Banco Central, que la deja hacer y deshacer en el manejo de
sus operaciones cambiarias; del Congreso, que le garantiza aprobación a ciegas
de cualquier propuestas que le someta, y de la Corte Suprema de Justicia, que
hasta ahora la ha complacido en todo cuanto le ha pedido e incluso con creces
incurriendo en ultra petita ; PDVSA, bajo la tutela del FMI y del BM, con sus
aliados y
cómplices en las cúpulas del poder
político, ha
conseguido imponer la política de desnacionalización que PROVENEZUELA denuncia
con alarma y angustia: "De seguir esta tendencia desnacionalizadora y
ablandamiento, empezaremos a aceptar como válidos los argumentos de quienes ya
pretenden vender a PDVSA".
Justamente de eso se trata en este preciso
momento. Se trata de echar por la borda toda la política nacionalista que en
materia petrolera y minera ha unido a los venezolanos en las últimas cuatro
décadas, que condujo a la naionalización del mineral de hierro y del petróleo,
al programa hidroeléctrico del Guri y a la industria metaúrgica de la CVG. Pese
a las demandas que cursan ante la Corte Suprema, PDVSA ha procedido a su antojo
a entregar a empresas privadas presuntos campos marginales y campos maduros
incluido el primer campo productor de 1914, Mene Grande, así como las mejores
reservas de crudos livianos y medianos, amén de acceso a los yacimientos de gas
natural ya proyectos de orimulsión y de crudos extrapesados. Ahora PDVSA
pretende entregar a las compañas foráneas el mercado interno de derivados
petroleros y del gas, así como PEQUIVEN. Además están en el Congreso las
propuestas de entregar de los sectores del
acero y del aluminio de la CVG, a lo que se ha
agregado el decreto 1950 de apertura de concesiones para la explotación del oro
en la reserva forestal de Imataca, como preludio a la aprobación de una Ley de
Desarrollo Minero que ofrecería el subsuelo minero en su conjunto a empresas
privadas, desafectado el grueso de las "áreas bajo régimen de administración
especial" caracterizadas por su riqueza y fragilidad eco lógica.
El otro gran objetivo del plan
desnacionalizador es desmantelar las defensas de los precios del petróleo que el
país ayudó a construir con la creación del la OPEP. La táctica de PDVSA consiste
en violar cada vez más la cuota acordada en la OPEP para la producción nacional
(2.359 mil barriles diarios), habiéndola llevado a 3.6 millones de barriles
diarios (Programa de Educación Petrolera- PDVSA) y en proponer el abandono de
las cuotas para dar rienda suelta al aumento del volumen de producción. Así,
PDVSA se propone duplicar su producción en el próximo decenio. En suma, esto
comportaría la destrucción de la OPEP y el desencadenamiento de una expansión
productiva que acarrearía el colapso de los precios del petróleo, y por ende de
los ingresos de exportación fundamentales de nuestro país.
Tales son los retos que tiene ante sí la
Universidad. Retos que le han dado la razón en cuanto a las previsiones
formuladas a la hora de juzgar y de enfrentarse a la apertura de la entrega de
los activos petroleros, mineros y productivos en general de propiedad estatal, y
por ende de carácter colectivo, al gran capital extranjero, así como la cesión
de nuestra soberanía económica y nuestra inmunidad de jurisdicción en favor del
FMI y de poderes foráneos, No cabe duda: "La privatización es una entrega
innecesaria e inconveniente que pasará a engrosar la larga lista de los engaños
y frustraciones del pueblo, en beneficio de unos pocos, Testigos del
desmembramiento de la República no nos queda sino lanzar este llamado a la
recuperación de la razón, en función del bienestar de Venezuela ".
Son las palabras de PROVENEZUELA, a las cuales
la Universidad debe sumarse con toda decisión y urgencia, propiciando el
ENCUENTRO NACIONAL CONTRA LA DESNACIONALIZACIÓN, planteado por el Juicio a la
apertura petrolera. Preocupaciones similares se han manifestado en la Academia
de Ciencias Económicas expresadas en la edición más reciente de NUEVA ECONOMÍA,
órgano de esa corporación-, así como en el Consejo de Economía Nacional, en
relación con la "nueva misión" que ese organismo ha decidido lanzar, a fin de
poner sobre el tapete de la discusión pública "la apertura sin estrategia de
desarrollo", tal como lo formula su presidente, el Sr. Eddo Polesel. Si se toma
en cuenta la clara posición de concluir que existe en este momento una coyuntura
propicia para promover una jornada de debate nacional al más alto nivel de
calidad en tomo a este terrible amenaza, seguramente la más grave que ha
confrontado la sociedad venezolana en el último medio siglo.
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* Profesor de la
Universidad Central Central - UCV |