en peligro
de extinción pueblos indígenas de Venezuela
Federación de
Indígenas del Estado Bolívar *
En un país que se auto define como
democrático, abierto a la participación de sus ciudadanos en los planes
gubernamentales donde haya plena cabida a sus propuestas y a su
participación de acuerdo a sus situaciones concretas, el grupo minoritario
de la sociedad venezolana representado por los indígenas, sigue siendo el
más atropellado en sus derechos fundamentales y primigenios, toda vez que
ha sido relegado de todo beneficio que debe brindarle el propio estado.
Mientras la inmensa mayoría de la población
que tiene que seguir sufriendo los estragos de la política económica por la
alarmante alza de la tasa de inflación, el Gobierno actual, representado por
Rafael Caldera, negocia territorios estratégicos con transnacionales
extranjeras, donde están asentadas comunidades indígenas, no conforme con la
venta de empresas básicas del Estado, lo cual seguirá causando no pocos e
irreversibles impactos negativos en su cultura y en su medio ambiente, que
sumará mas daños a la golpeada población autóctona por invasiones, despojos,
etc. a los que ha sido sometida por siglos.
La reciente aprobación, en Consejo de
Ministros, del decreto del Plan de Ordenamiento y Reglamento de uso de la
reserva forestal de la Sierra de Imataca, reafirma una vez más la política
discriminatoria y violatoria de los Derechos Humanos de los pueblos indígenas
por parte del Estado venezolano; decreto que cambia totalmente la figura de la
Reserva Forestal de Imataca, constante de tres millones setecientas mil
hectáreas dándole apertura así a la explotación minera, turística, industrial,
forestal y poblamiento, sin consulta e información alguna a los principales
afectados que son los pueblos indígenas Warao, Aawako, Kariña, Akawaio y Pemón.
En el año 1961 se sobrepuso el ABRAE a los
territorios indígenas; luego en 1963, en su Decreto de aprobación nuevamente fue
desconocida la existencia de estos seres humanos, habitantes de esta área
boscosa, convirtiéndose en traba para la consecución de títulos de propiedad
sobre los territorios tradicionales indígenas, y no así para la explotación
minera y forestal, que ha venido devastando sistemáticamente las tierras y
cultivos indígenas.
Igualmente, el Sistema de Transmisión
Eléctrica del Sur del estado de Bolívar, proyectado hasta la República de
Brasil, atraviesa las tierras tradicionales indígenas sin ninguna información,
que sin lugar a dudas, va a causar impactos negativos de grandes magnitudes no
sólo a los indígenas, sino también al medio ambiente, al igual que el paso de la
Sierra de Imataca
De igual forma, está sucediendo en el Delta
del Orinoco, donde habitan los Warao, donde la apertura petrolera ha ocasionado
la muerte de 120 indígenas a finales del año 1996 y principios del 1997 (Diario
Católico La Religión, Caracas, miércoles 12 de febrero de 1997), como
consecuencia de la explotación y exploración de Hidrocarburos en los Caños del
Delta del Orinoco en el Estado de Amacuro, que ha hecho surgir diversas
enfermedades que van mermando a los pobladores, quienes a la vez están siendo
desplazados de sus tierras viéndose en la necesidad de mendigar en ciudades
cercanas, incluso en la capital del país en deplorables condiciones humanas, ya
indefensos y atónitos ante la desaparición de su medio de subsistencia que son
los morichales, apenas de estar expuestos a ser atraídos por los supuestos
"beneficios" del narcotráfico. A esto se agrega la aniquilación de la
biodiversidad año existente.
Se ha de señalar igual que la explotación
petrolera ha afectado los pueblos indígenas de la Guajira del Estado Zulia: Wayu,
Bari, Paraujanos y Yucpas, dejando a los últimos en peores condiciones.
Actualmente los mismos pueblos están siendo
desplazados de sus tierras debido a la explotación del carbón en la Sierra de
Perijá, lo cual los coloca en una situación dificil de correr la misma suerte
que los Waraos. Aquí se incluyen los indígenas Kariftas del estado Anzoátegui y
Monagas que han sufrido las incidencias del petróleo en su cultura y en su medio
ambiente.
En el estado Amazonas, de igual modo, el
gobierno está interesado en permitir la explotación de madera, oro y otros
recursos, en perjuicio de las comunidades indígenas, que representan la
población mayoritaria de dicho estado.
Esto significa que gran parte del Area de
Amazónica comprendido por los estados Amazonas, Bolívar y Delta del Amacuro, así
como la Sierra de Perijá (occidente del país) y parte de los estados centrales
como Anzoátegui y Monagas están expuestos a sufrir impactos agresivos de alto
grado, que se traduciría, una vez más, en una violación flagrante de los
Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas, que contradicen el espíritu de los
Convenios, Declaraciones, Acuerdos, suscritos a nivel internacional por
Venezuela.
"Los Pueblos Indígenas hacemos del
conocimiento público que nos encontramos en una situación de emergencia y
denunciamos a nuestro gobierno por la violación de Nuestros Derechos Humanos por
la política desarrollista que catalogamos como etnocida y genocida; en
consecuencia demandamos el apoyo y la solidaridad de todas las personas y ONGs
que crean en el respeto a la vida y dignidad humana, así como el derecho de
decidir su propio destino como pueblo. El apoyo y solidaridad puede manifestarse
a través de diferentes modos y medios, que nos permita luchar por nuestra
existencia física y Cultura como humanos y Pueblo Indígena.
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* Pronunciamiento de la
Federación de Indígenas del Estado Bolívar |