eN El
CAPITALISMO CADA VEZ SOBRA MÁS GENTE
Entrevista a ANWAR SHAIKH por Nestor
Collazo y Rolando Asdarita *
- La primera pregunta está referida a las
dos últimas crisis del capitalismo, la crisis de 1930 y la de los años 70.
¿Cuáles son las similitudes y cuáles las diferencias existentes en la
dinámica de una y otra y cuáles las respuestas del capitalismo para salir
de la crisis?
A.S.:
Permítaseme empezar por las similitudes; creo que la similitud fundamental es
que ambas son el resultado de las mismas fuerzas, fuerzas que están
profundamente enraizadas en el sistema capitalista, que se imponen a pesar de
las enormes diferencias entre los marcos institucionales. Yo sostengo que estas
fuerzas tienen que ver con los efectos en la acumulación de la rentabilidad,
concretamente con el hecho de que la acumulación está guiada por las
perspectivas de la rentabilidad, que se lleva adelante en el contesto del cambio
tecnológico. Esto está socavando la rentabilidad, bajando la tasa de ganancia y
en última instancia lleva al sistema a un periodo de crisis. En tal período de
crisis, una de las reacciones primeras de las empresas e incluso de los
gobiernos es tratar de gastar generando déficit a fin de atravesar la crisis con
éxito. Esto puede tener el efecto de encubrir vestirla temporariamente por medio
de los efectos de los créditos bancarios, y así crear un boom ficticio. Esto fue
lo que pasó en el capitalismo desarrollado a fines de los años 20, especialmente
en la Bolsa de Valores donde la gente podía especular tomando prestado con el
respaldo de acciones que podían comprar gracias a los márgenes de ganancia que
daba la operación. Esto se puede hacer con tremendo éxito cuando el mercado se
va para arriba, pero es fatal cuando el mercado se cae. Hechos similares se
produjeron en Estados Unidos y en todo los países capitalistas avanzados en los
años 70 y 80. Nosotros sabemos que hubo un enorme aumento de la deuda, en
particular un enorme aumento del gasto financiero deficitario que llevó a un
enorme aumento de la deuda. Sabemos que esta enorme acumulación de la deuda le
brindó al sistema un estado de salud ficticia, que fue prácticamente destruido
por el crack de la Bolsa de 1987. Yo quiero volver a este punto cuando hable
acerca de las diferencias, porque como sabemos el crack de la Bolsa de 1929
precipitó también un colapso de la economía productiva y del sistema bancario,
mientras que en 1987 todos los gobiernos más importantes del mundo intervinieron
inmediatamente para evitar que el crack de la Bolsa provocara un colapso del
sistema bancario, porque éste hubiera llevado a un colapso en el sistema de la
producción. Para continuar con las similitudes, el problema de si la crisis está
marcada por un shock, por un colapso, como ocurrió en 1929, o si se extiende a
lo largo de todo un período prolongado sin que hubiera un colapso puntual, como
pasó en los años 70 y 80, Y también como sucedió en 1870 y 1880; ese periodo fue
conocido en su tiempo como "la gran depresión". Es importante conocer los
períodos históricos porque de esta manera no asociamos las grandes depresiones
sólo con los colapsos tipo shock. De todas maneras, independientemente de que se
desarrolle de manera abrupta o lenta, la situación se caracteriza por un fuerte
aumento del desempleo, por un tremendo aumento de las desigualdades del ingreso,
una caída muy grande del nivel de vida de los trabajadores y en general de la
gente, una declinación de los precios dt: las tierras y de las acciones cuando
se los ajusta por inflación, un enorme aumento en las quiebras de empresas y un
aumento en la quiebra de bancos. Vemos estas características en las tres grandes
depresiones. La gran depresión de 1873 a 1893, hace casi exactamente 100 años de
la gran depresión actual; la gran de presión de los 20, 30 y 40 y, por supuesto,
yo voy a sostener que también es la gran depresión de los años 70, 80 y 90 de
este siglo.
- Estamos, entonces, en medio de una gran
depresión?
A. S.:
Nosotros .hemos estado en una gran depresión, yo diría desde los 70. Hay alguna
evidencia de que hay un boom en las economías capitalistas hoy; entonces yo
quiero volver al problema después, para ver si nos estamos recuperando de esto.
Pero, en cualquier caso, nosotros hemos estado en una gran de presión durante
veinte años. Ustedes deben entender que en cada caso yo estoy hablando de los
países capitalistas avanzados, porque es ahí donde está el corazón de la causa
del problema. Es más fácil hablar de gran depresión en el Tercer Mundo, pero yo
quiero centrarme en la parte más difícil, en el centro de las crisis. Veamos
ahora el problema de las diferencias. Una clara diferencia en el período de la
segunda guerra posguerra es la extensión que ha tomado la intervención del
Estado. Hay, por ejemplo, una enorme regulación e intervención del Estado en
todo el sistema financiero y bancario en todos los países capitalistas
avanzados. Esta intervención fue, precisamente, consecuencia de la experiencia
extraída de la gran depresión de los años 20 y 30. Esto quiere decir que el
Estado ha tratado de establecer reglas que limitan la sensibilidad del sistema
bancario para prevenir un colapso tipo shock. Esto no impidió que el sistema
bancario tuviera caídas. Sabemos que en países como Estados Unidos, Japón y
otros las bancarrotas y los colapsos de los bancos están en el punto más alto
desde la última gran depresión. Por ejemplo, la Bolsa japonesa cayó en los
comienzos de los años 90, en términos reales ajustados por inflación, más de lo
que cayó la Bolsa de Estados Unidos en 1929. La Diferencia está en que la caída
de la Bolsa del 29 fue muy abrupta, mientras que las caídas de las Bolsas en los
70 y 80 se extendieron a lo largo de un período de doce años, aproximadamente.
Una razón por la que sucedió esto es que hubo mucho más crédito, lo cual bombeó
al sistema hacia arriba, con el costo, por supuesto, de que aumentaba muchísimo
la deuda. Esto, en sí mismo, llevaría a una situación muy peligrosa, pero en
todos los países capitalistas avanzados el Estado ha apoyado al sistema bancario
creando reservas, ya sea directamente o incurriendo en enormes déficits. La
segunda diferencia es la intervención del Estado respecto de los negocios.
Sabemos que a lo largo de la historia enormes empresas han entrado en colapso y
también grandes bancos, que efectivamente han ido a la bancarrota en los años 70
Y 80 en todos los países capitalistas avanzados. Hemos visto que el Estado ha
intervenido para impedir estas caídas, especialmente por el peligro que se
extendiera a otras empresas. Todos los diarios especializados en negocios están
llenos de estas historias en las últimas dos décadas. La tercera diferencia es
el grado de extensión del Estado frente al movimiento obrero. Sabemos que debido
a la experiencia previa a la gran depresión, muchas políticas que ahora se
conocen como las bases del Estado de Bienestar fueron puestas en acción, en
parte por el riesgo político que significaba el desempleo masivo. Por lo tanto,
cuando sube el desempleo, nosotros tenemos cosas como el seguro al desempleado y
programas de ayuda a la gente que está sin trabajo. Y estos factores han sido
importantes para permitir que la crisis se extendiera en el tiempo y sin llegar
ni a un colapso abrupto ni a un levantamiento popular. Yo pienso que ésta es una
de las mayores diferencias entre el presente período y el previo. Pero el costo
de estas diferencias ha sido un enorme aumento de la deuda, en la medida en que
la deuda se usa para prevenir y encubrir las consecuencias de la crisis, y esto
lleva muy naturalmente al presente momento de la crisis.
- ¿Podríamos enfocarlo también desde el punto
de vista de la perspectiva de la crisis, ya que mucho se está hablando de que el
próximo siglo sería un siglo de expansión del capitalismo?
A. S.: Yo
tengo algunas estadísticas y datos de largo plazo muy interesantes que les
podría mostrar, y algunas que siguen muy de cerca las ondas de Kondratiev en
diferentes países capitalistas avanzados. Estas estadísticas y especialmente la
más importante para la economía capitalista, que es la que indica el aumento de
las ganancias, muestran un giro ascendente en el crecimiento de las ganancias.
No hemos visto que este giro ascendente beneficie a los trabajadores, porque
sabemos que este crecimiento de las ganancias ha ido de la mano de la reducción
de la fuerza de trabajo, hacerla más magra a la empresa, que es precisamente lo
que Marx llamaba la concentración y centralización del capital. El capitalismo
no se regula por los intereses de los trabajadores sino por los intereses del
capital, entonces solamente podemos juzgar si ha habido una recuperación desde
el punto de vista del capital; y aquí claramente, en los últimos años, en los
países capitalistas avanzados ha habido una recuperación de la rentabilidad.
Aquí se plantea la pregunta: ¿es una auténtica recuperación o es una partida en
falso? Porque sabemos que hay una enorme cantidad de deuda en el sistema. No me
refiero solamente a la deuda del Estado y la del capital privado, sino también
al enorme monto de deudas de los particulares. Nunca antes en la historia de la
humanidad tanta gente ha podido gastar tanto sobre la base de tan poco. Yo creo
que no hay nadie aquí presente que no deba alguna cantidad de dinero por haber
hecho alguna compra a crédito. Casi no pasa semana en New York, donde vivo, que
yo no abra mi correo y me encuentre con una oferta para una nueva tarjeta de
crédito, y las empresas o bancos que la ofrecen no me preguntan nada, solamente
debo decir que sí. Sabemos que mucha gente, en la lucha por la supervivencia, ha
sido llevada a contraer deudas, y por supuesto esta deuda es una fuente de
demanda efectiva, pero en realidad es una burbuja de demanda efectiva. No está
claro cómo esta burbuja se puede sostener, porque por un lado está creando la
demanda que inflan las ganancias, pero, por otro, no está incrementando el
empleo a una tasa rápida, y por lo tanto la base de la burbuja, que son los
ingresos de los trabajadores, no está subiendo lo suficiente para cerrar la
brecha. Un resultado posible de todo esto es que estalle la burbuja, si la gente
de pronto ve que su futuro es muy negro en términos de empleo, puede entonces
simplemente frenar la toma de préstamos o pueden ir a la quiebra, y de esta
manera los bancos cortarían rápidamente la extensión de tarjetas crédito y aún
de los préstamos. Entonces la base ficticia de todo este boom de ganancia
saldría a la luz. Yo pienso que no es fácil predecir esto, porque mucho depende
de cómo intervenga el Estado para manejar esta situación, pero sí quisiera
señalarles que aproximadamente cada dos meses en el Wall Street Joumal y en
general en la prensa especializada de economía hay algún artículo o análisis
advirtiendo sobre el posible colapso del sistema financiero, no tanto por la
situación de Estados Unidos, sino por la terrible situación financiera del
Japón. Japón tuvo la mayor burbuja en la Bolsa y en el sector inmobiliario de
cualquier país capitalista, y esta burbuja ha empezado a deflacionarse a partir
de los 90. Eso ha puesto a muchos bancos, fondos de pensión y de inversión
japoneses en grave riesgo. Volviendo a las estadísticas de largo plazo, vamos a
encontrar que hay períodos similares de ascenso en las ondas largas que
resultaron ser falsos. Un ejemplo clásico fue en 1937 en Estados Unidos, cuando
hubo un crecimiento muy rápido de las ganancias y la producción, y después vino
el colapso de 1939, del cual el capitalismo logró salir con la Segunda Guerra
Mundial. Por lo tanto, no puedo decir que soy optimista, pero ciertamente es una
situación que amerita un estudio más a fondo.
- ¿Qué papel juegan las
posibilidades que se les abren a los países capitalistas avanzados a partir de
las inversiones en China o en los países de la ex "órbita socialista"?
A. S:
Primero quisiera tomar el problema del impacto de la apertura del mercado. Visto
superficialmente, parecería que para cada capitalista individual la posibilidad
del mercado chino o del Este de Europa es una expansión de sus posibilidades del
mercado. Pero, desde el punto de vista del sistema en su conjunto, es en gran
medida una ilusión, porque sabemos que los países capitalistas avanzados están
pagando por estos mercados a través de la ayuda exterior y del apoyo a la
inversión o, por lo menos en el caso de la Europa del Este, se está pagando por
estos con enormes déficit fiscales porque sus propias economías están
colapsando. Esto nos recuerda un principio elemental del comercio internacional:
ningún país puede comprar más de lo que vende, salvo que se endeude. Uno se
endeuda con aquel que le está comprando, en cuyo caso ellos están pagando por
ello, o uno aumenta la deuda interna para hacerlo.
- ¿El crédito no puede dar un espaldarazo a la
producción en una escala superior a lo que fue antes?
A. S.: Si,
ésta es la cuestión. El crédito respalda la acumulación capitalista, pero la
acumulación capitalista nunca seria sustentable por si misma a no ser que la
tasa de ganancia fuera saludable. Pero este tipo de apoyo crediticio está
limitado por el enorme aumento de la deuda y nunca puede ser la causa
fundamental de la recuperación, aunque puede ser una ayuda importante para la
recuperación. Por eso pienso que no se puede considerar la cuestión de los
mercados exteriores como una solución a la crisis en la medida en que se trata
de la demanda efectiva, pero si puede ser un instrumento que ayude a la
recuperación. Esto sólo sucederá si China y los ex países soviéticos compran más
de Occidente de lo que Occidente compra de ellos. ¿Por cuánto tiempo podrán
hacerlo? De hecho los chinos están diciendo que no quieren hacerlo. Ellos ven a
Europa del Este y dicen claramente que ellos no quieren estar en esa situación.
Hay otro aspecto que ustedes mencionaron, que es muy importante y tiene una
implicación muy diferente: las enormes reservas de mano de obra barata en China
y en Europa del Este contienen un gran potencial para la recuperación de la
ganancia. Para un capitalista individual esto es claro, pero la cuestión es cuál
es el efecto de esto en los países de origen de los capitales, en la medida que
un aumento del desempleo en los países más avanzados o por lo menos una caida en
el crecimiento del empleo no es compensada por la inversión porque ésta se va
afuera. Esto vuelve más lento el crecimiento del mercado y es precisamente lo
que están buscando los capitales que se van afuera. No me refiero necesariamente
a China, puede ser América Latina, por ejemplo en el marco del NAFTA. Gran
cantidad de puestos de trabajo se pierden en Estados Unidos por trasladarse a
México, donde se produce más barato, pero al mismo tiempo se reduce el mercado
norteamericano. Por supuesto que para un capitalista individual no hay elección,
ya que si no se van ellos se irán otros Y los liquidarán a ellos, pero para el
sistema de conjunto esto puede crear otros problemas. Algunos estudios sobre
regiones que están incluidas en el acuerdo del NAFTA concluyen que se puede
llegar a una reducción del empleo en los tres países: Estados Unidos, Canadá y
México, porque la movilidad del capital avanza y avanza a medida que se acentúa
la centralización y la concentración.
- Usted decía que los resultados del
capitalismo hay que verlos desde el punto de vista del capitalista para poder
evaluarlos, pero parecería ser que en estos últimos años el crecimiento del
desempleo no implica que no haya un crecimiento de los beneficios y del
producto. ¿Podría estar creciendo el capitalismo mientras crece el desempleo?
A. S.: Yo
pienso que esta es una pregunta muy importante, es una cuestión muy importante
porque hace al futuro del mundo capitalista. Es claro que para cada capitalista
individual lo que cuenta es su propio beneficio; si ellos tienen que despedir el
30% de su fuerza laboral, bueno, lo hacen. Pero, claramente, desde el punto de
vista social, esto suscita una cuestión: ¿adónde va toda esa gente desplazada?
Yo creo que si miramos la historia del capitalismo, si dibujamos una línea en el
mapa con los limites sería pequeña, pero, a lo largo del tiempo, esa área iría
creciendo y ahora posiblemente esto cubriría todo el globo, con excepción de muy
pocos países como Cuba. Si yo preguntara cuántos son los desempleados dentro de
estos límites, yo pienso que la figura que podríamos ver sería la siguiente: en
los comienzos el capitalismo crea una gran cantidad de desempleo, porque
desplaza a campesinos y artesanos que no pueden competir con él, son gente que
pierde su acceso a la tierra y cosas por el estilo. Sin embargo, también en el
comienzo, el capitalismo está creciendo muy rápidamente y por lo tanto en una o
dos generaciones logra emplear a los hijos de estos desplazados, pero a medida
que se va extendiendo se expande a otras áreas del mundo en forma de colonias y
por lo tanto aquí también tenemos el mismo doble efecto. En países como la India
crea desempleo por desplazamiento, pero también crea por sí mismo empleo.
Básicamente en las colonias, los efectos fueron limitados por el propio límite
del desarrollo del capital. Pero, a medida que el capitalismo se va expandiendo
a estas áreas y las va transformando en países con economías capitalistas,
encontramos ya este fenómeno característico del desempleo en la periferia. Yo
pienso que a lo largo del tiempo este desempleo realmente ha crecido, porque las
posibilidades de crecimiento del capitalismo han ido declinando a lo largo del
tiempo, no tanto por el crecimiento de la producción, pero sí por el crecimiento
del empleo. Porque, como sabemos, el grado del empleo depende del grado de
mecanización del trabajo; hay gente que estima que hoy, en los países avanzados,
de cada cuatro trabajos tres podrían ser eliminados por las computadoras los
robots, y no estamos hablando aquí solamente de trabajos simples sino de
trabajos muy calificados. Hay computadoras que ya pueden diagnosticar
enfermedades en pacientes, y ya hay robots que pueden practicar operaciones
quirúrgicas a pacientes, hay algunos robots que fa han sido diagramados para
1acer cirugías de precisión. Y como sabemos la enseñanza puede ser llevada a
cabo mediante las computadoras y la red de Internet. Entonces tenemos las
perspectivas posible de una recuperación de los sectores capitalistas que
sobrevivan y al mismo tiempo una extensión del desempleo de la periferia al
centro. Y muchos observadores agudos de la situación
presente coinciden en que las perspectivas se ven muy malas.
-
¿Cómo influye lo que acaba de describir en la categoría de movimiento obrero en
la visión de Marx, cómo se trastoca aquel movimiento obrero de principios de
siglo con el de ahora?
A. S.: Yo
pienso que en la mayoría de los países capitalistas avanzados la clase obrera no
tiene éxito en su reacción frente a esto, no ha podido hasta ahora tener éxito.
Yo pienso que claramente el colapso de los países del bloque soviético, indicó
claramente que este intento particular de salirse del capitalismo fracasó.
Cualesquiera sean las razones, es claro que fracasó. Pero, de todas maneras,
también es claro que las causas que estimularon ese intento permanecen y aún son
peores que antes. La cuestión que se plantea es: ¿cuánto puede soportar la clase
obrera estas condiciones? Y esto, en última instancia, depende de las fuerzas
políticas que la clase obrera pueda reunir. En estos momentos las cosas no están
bien, no suenan bien, no lucen bien, porque el poder de la ideología del mercado
es muy fuerte, pero si lo que yo estoy diciendo acerca de las tendencias del
sistema de mercado son correctas, entonces, estas cuestiones no van a
desaparecer y esto lo vemos muy claramente ya en los países del ex bloque del
Este donde es el gobierno el que está empujando al capitalismo desde el Estado y
arrojándoselo al cuello de la gente de la misma manera que hace unos años
estaban forzando a la gente arrojándole al cuello al socialismo. Hay una
importante implicación de esto, es el hecho terrible del que estuvimos hablando
y es que la gente comienza a ser redundante dentro del sistema capitalista. Cada
vez más mayor cantidad de gente comienza a ser redundante en el capitalismo y
esto nos echa a luz la enorme necesidad de que hay un control de la población.
Nos dicen, una y otra vez, que la razón para controlar el crecimiento de la
población es reducir la presión sobre los recursos, pero, de hecho, el tremendo
uso de los recursos se hace en los países centrales, desde que sabemos que cada
norteamericano o europeo consume diez veces más recursos que cualquier otra
persona. Si ustedes imaginan un mapa del mundo en el cual la densidad de la
población fuera medida no por el número de la población sino por la intensidad
del uso de los recursos por cada persona, o sea, en última instancia, la
población ponderada por el uso de los recursos entonces veríamos que el problema
del exceso de la población está en el centro del capitalismo. Y esto, de nuevo,
mucha gente reconoce, pero esto por supuesto no crea un movimiento político que
tenga mucha fuerza en los países del centro y tampoco ocurre eso en cualquier
otro lado, pero, al mismo tiempo, es una cuestión de la que no se puede
escapar.
- Después de lo que usted ha planteado hasta
ahora, ¿es válido una alternativa al sistema capitalista de tipo socialista,
diferente a lo que sucedió en la URSS?
A. S.: Yo
pienso que tiene mucho sentido y es muy importante señalar esta salida
socialista, pero está claro también que cuando nosotros utilizamos la palabra
socialismo no puede ser confundida con la manera como se la usó en el pasado.
Nosotros no podemos pensar en un socialismo en el cual la gente esté prisionera
dentro del socialismo, porque entonces vamos a perder la lucha ideológica con el
capitalismo. En el capitalismo la prisión es más suave; para la mayoría de la
gente, hay una red de conexiones que la mantiene en su lugar, y esto es
particularmente cierto en el mundo capitalista avanzado, pero también es cierto
para algunos países del Tercer Mundo. Si queremos proponer un socialismo
creíble, éste debe basarse en el poder de la gente de decidir sus propias vidas
y que la gente tenga la posibilidad de dejar el experimento del socialismo si no
le gusta. En este momento no tenemos un modelo creíble de algo semejante, pero
tenemos en muchas partes del mundo experimentos sociales en donde mucha gente
está tratando de crear comunidades alternativas y yo creo que es muy importante
que estudiemos esto para aprender las lecciones. Yo no quiero decir que todo
pueda venir por medios parlamentarios, pero creo que debemos tener imaginación
para ir a distintas concepciones y ciertamente para enfrentarnos sin
subterfugios con los errores del pasado.
__________
*
Anwar Shaikh: reconocido internacionalmente como uno de los más
importantes economistas marxistas de actualidad, paquistaní, es profesor de la
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales del New Scholl of Research de Nueva
York y miembro del consejo editor del Cambridge Journal of Economics. |