¿CUAL IDEARIO
SOCIAL IGUALITARIO DE
EZEQUIEL ZAMORA?
Dr. Federico_Brito_Figueroa
«Hagamos Patria también para los negros
e indios (….) tierras y hombres libres. (…) igualación social: que el
pobre sea igual al rico, e1 indio, el negro igual al blanco». (Lemas
políticos de la insurrección campesina de 1859).
«La propiedad de los pobres se respeta,
pero a los oligarcas y godos hay que dejarlos en camisa». (Ezequiel
Zamora, amonestando a un soldado que se había apropiado de los bienes de
una mujer del pueblo, Llanos de Barinas, 1859).
«El secreto del porvenir está en la
bala que le quitó la vida».
(José Gil Fortuol, Berlín, 1906).
Correspondió a mi generación, la
generación intelectual y política de los años cuarenta, «redescubrir»
históricamente (uso la expresión con cautela) a Ezequiel Zamora. En
efecto, inmersos, como estábamos (de esto hace ya más de medio siglo) en
la acción combativa y militante contra el latifundio y el latifundismo, y
por la emancipación del campesinado sometido a relaciones económicos
sociales «de servidumbre y peonaje, nos vimos constreñidos a buscar en el
pasado una justificación a lo que hacíamos. De esta manera descubrimos la
Biografía del Jefe del Pueblo Soberano y General en Jefe Ezequiel Zamora,
redactada por Laureano Villanueva, publicada en 1898. Este libro nos fue
facilitado por el peón agrícola José Colorado, antiguo manumiso,
descendiente de esclavos propiedad del Conde de Tovar y Ponte, quienes se
habían emancipado «trabajando horas extras, cosechando café en la hacienda
El Conde», situada al Norte del Municipio El Consejo, la cual se extendía
hasta el nacimiento de los ríos Tuy y Aragua. Luego vinieron las
enseñanzas de Salvador de la Plaza, Carlos Irazábal y César Rengifo,
quienes nos ayudaron a seguir hacia adelante. Especialmente a mí, que ya
desde entonces escogí la «historia militante»como la actividad intelectual
fundamental de mi vida, además de las de trabajador de la educación y de
periodista de opinión.
En consecuencia, al informar al
campesinado quién había sido Ezequiel Zamora, la razón de sus luchas y las
causas de su muerte en San Carlos, todavía no suficientemente esclarecida,
su nombre se transformó en un Programa de lucha en boca de peones,
conuqueros, pisatarios y pobres del campo en general, y yo comprendí, en
la viva cotidianidad de los hechos, la inexorable conexión entre el pasado
y el presente. Apoyado en esta lección de método, lo cual no se aprende en
manuales y manualillos, pisé terreno firme y comencé a trabajar el
personaje y su contexto económico, social, político y cultural, hasta
«construir» Tiempo de Ezequiel Zamora. Comprendí igualmente porqué el
himno Oligarcas temblad, viva la libertad era cantado con tan apasionado
entusiasmo en latifundios, haciendas, plantaciones y caseríos de la
Venezuela rural y semiurbana de la época. Asi, en un ambiente de acción
militante y de alegría, organizamos el movimiento agrario y campesino que
impulsó la Ley Agraria de 1945, la primera en el país; orientada
precisamente a la «emancipación social del campesinado venezolano». Esa
Ley no llegó a aplicarse porque fue derogada de un plumazo por los
gestores del golpe «cívico-militar», pomposamente denominado «gloriosa
revolución de octubre», el 18 de ese mismo mes del alto antes mencionado.
Ezequiel Zamora (1817-1860) simboliza
en Venezuela el mito de la igualdad social; introyectado en la mentalidad
colectiva de los «humildes y desarrapados» como una realidad para la
acción, es decir, como un instrumento espiritual para continuar, a lo
largo del tiempo, de una a otra generación, combatiendo por la República
de la verdadera igualdad, en la que no haya ricos ni pobres, y sean
iguales el indio, el negro, el blanco; elementos integradores del credo
igualitario y de horror a la oligarquía, proclamado por Ezequiel Zamora,
el Jefe del Pueblo Soberano. General en Jefe de los Ejércitos de la
República. Rómulo Gallegos imagina en una de sus novelas e interpreta la
acción social de Ezequiel Zamora de la manera siguiente:
«Es Boves que vuelve, decían los
ancianos, llamándose ahora Ezequiel Zamora. Como Boves arrastraba las
masas en pos de sí (...) Poseía la capacidad de militar que se obstinaban
en negarle los envanecidos oligarcas de la Academia de Matemáticas, era
dueño del don de la fascinación de las multitudes, (...) Venía a la cabeza
de sufacción, a caballo, cejijunto, mirando hacia adelante,
obstinadamente, con los ojos febriles, cavados en el rostro (...) Era un
hombre en pos de una idea tremenda que le trazaba un destino dramático,
seguido por otros de caras torvas, negras y ceñudas, que como él
cabalgaban en silencio» (Rómulo Gallegos, Pobre Negro, pp. 295 Y
317, Caracas, 1938).
Ezequiel Zamora, Jefe del Pueblo
Soberano, simbólico y significativo titulo (de carácter civil democrático
y militar-revolucionario) conferida al hijo de Alejandro Zamora y Paula
Correa por el pueblo liberal del Valle de Aragua y su entorno, en 1845,
por intermedio de la Sociedad Liberal de Villa de Cura; agrupación por él
fundada, que a su vez, en acto .realizado en la hacienda El Ancón le hace
entrega de una bandera amarilla (color electoral del liberalismo
doctrinario en Venezuela), con la siguiente inscripción: orden, principio
alternativo, elección popular, horror a la oligarquía. Programa de acción
política de innegable contenido democrático en los cuadros de la República
oligárquica (cf. FBF: Historia Económica y Social de Venezuela, IV,
Caracas 1987) denominada República sin Ciudadanos por Laureano Vallenilla
Lanz, porque en opinión del autor de El Sentido Americano de la Democracia
(Caracas, 1926) esa República mantuvo la esclavitud y la división de sus
habitantes en ciudadanos de primera, segunda, tercera y cuarta categoría;
esta última, correspondiente a quienes no siendo esclavos, empero,
carecían de todos los derechos políticos.
En ese contexto, las oraciones, en
sentido gramatical, inscritos en la bandera amarilla, simbolizan el
progreso político frente al oscurantismo; la democracia frente a la
reacción post-colonial. Pero el postulado Tierras y hombres libres,
igualación social, completa y amplia en sentido popular reivindicativo el
credo liberal proclamado por Antonio Leocadio Guzmán en El Venezolano:
«...nuevos hombres alternabilidad republicana». Es entonces, a partir de
ese momento, cuando ideólogos como Manuel María Echeandía, Napoleón
Sebastián Artega, Bias Bruzual, y publicistas de Provincia, especialmente
un joven Requena de Valencia comienzan a hablar y difundir el credo
igualitario. Esos dos esbozos de un ideario común (elemental (y sin
formulaciones teóricas precisas) integran el Programa reivindicativo de la
rebelión o insurrección antiesclavista y campesina de 1846; acción armada
popular y de masas que tenía como objetivos, además, de protestar
violentamente contra el fraude electoral de 1845 ( el primero en nuestra
historia política) de «colocar a Guzmán en la Silla Presidencial»:
expresión muy difundida en el pueblo venezolano de la época, (cf. FBF:
Tiempo de Ezequiel Zamora, 6ª edición aumentada y corregida, Caracas,
1983).
Esa rebelión o insurrección (que tuvo
como escenario el territorio de la antigua Provincia de Caracas y su
entorno llanero) puede considerarse como la primera prueba de fuego del
Jefe del Pueblo Soberano, en el orden militar, como organizador, táctico,
estratega y «conductor de tropas». Esa rebelión que durante doce meses
conmovió al país fue el antecedente de la rebelión o insurrección
campesina y antiesclavista de 1859, movimiento armado, conducido por
Zamora, que confirmó su genio militar: avanzando como una saeta «en
tenazas», desde la Vela de Coro, vía los llanos, para luego marchar hacia
Caracas, objetivo final frustrado por la bala asesina de San Carlos, el 9
de enero de 1860.
Pero, ¿por qué General en Jefe de los
Ejércitos de la República? La pregunta es atinente y voy a responderla de
inmediato: a raíz del 24 de enero de 1848, Ezequiel Zamora fue incorporado
al Ejército de la República con el grado de Comandante por el Presidente
de la República General José Tadeo Monagas, tomado en consideración el
grado de Teniente de Milicias que tenía en 1845, y las dotes de jefe
militar demostrada en la conducción de la rebelión de 1846.
Con el grado de Comandante, Ezequiel
Zamora, presta servicios en guarniciones de Caracas, Maracaibo y Coro; se
inscribe en la Academia de Matemáticas que funcionaba en Caracas,
destacándose especialmente, como brillante alumno del Capitán de
Artillería, Ingeniero Olegario Meneses; participa en la campaña militar de
1849, en defensa del régimen liberal autocrático de José Tadeo Monagas y
contra la rebelión goda acaudillada por José Antonio Páez y su mentor
político en esa época: el abogado antibolivariano y sanguinario, ex
Secretario del Interior y Justicia Ángel Quintero, bautizado por el pueblo
con el sobrenombre de la sierpe goda.
El Senado de la República asciende a
Ezequiel Zamora a Coronel en 1852 y a General de Brigada en 1856,
merecidos ascensos, con absoluta fundamentación legal, tomando en
consideración el servicio activo prestado como jefe de guarnición en
Caracas, Barinas, Ciudad Bolívar, Maracaibo, Coro, Oriente de la
República, fronteras con Nueva Granada y Brasil. El25 de febrero de 1859,
la Junta Revolucionaria de Gobierno (instalada en Coro como resultado del
«golpe de calle» del 20 del mismo mes) decreta el ascenso de Ezequiel
Zamora a General de División, y finalmente en vísperas de la Batalla de
Santa Inés, Juan Crisóstomo Falcón (Presidente de la República, en
campaña) asciende al General de División Ezequie1 Zamora a General en Jefe
y Generalísimo de los Ejércitos de la República. Legítima e inobjetable
decisión de gobierno, fundamentada en los principios del derecho
revolucionario, el que crea toda revolución en marcha. La feberación (así
pronunciaba y escribía el pueblo la palabra federación) la verdadera
República (tal como lo proclamó Ezequiel Zamora en Orden General, expedida
en Coro el 23 de febrero de 1859, actuando como Jefe de Operaciones del
Ejército Liberal de Occidente simbolizaba la revolución democrática, la
democracia social venezolana, sueño y utopía, todavía en nuestra Patria,
en esa última década del siglo veinte, sociedad neocolonial, financiera y
políticamente esclavizada por el imperialismo planetario made in United
States.
¿Cuáles contribuciones del Valiente
Ciudadano Ezequiel Zamora en la construcción colectiva del mito realidad o
ideario emancipación nacional, democracia social, fraternidad universal
descrito a lo largo de este ensayo de comprensión histórica?
Bien, he aquí algunas respuestas a la
anterior interrogante:
a) Ezequiel Zamora coincide con el
Libertador con respecto a la idea: «el Ejército es el pueblo en armas»,
para hacer la revolución; un Ejército al servicio del pueblo, para
proteger la propiedad de los pobres «no de los ricos a los cuales hay que
dejar en camisa.
b) Ezequiel Zamora representa en 10
individual, en el cuadro del movimiento liberal venezolano del siglo
diecinueve, la orientación popular, si se quiere «plebeya» expresada en el
himno oligarcas temblad... viva la libertad, tierras y hombres libres
igualación social, Programa de acción política, sin elaboración teórica,
que superaba los limites ideológicos del liberalismo, y lo aproxima a
«ciertas ideas utópicas de socialismo, e igualdad de bienes";
c) para Ezequiel Zamora, la verdadera
República o feberación equivalía a la aplicación de ese programa en
funciones de gobierno. No así para los demagogos del tipo de Antonio
Leocadio Guzmán, el hijo de la Tiñosa, para quienes feberación significaba
sustituir un grupo político opresor por otro; tal como lo confirma el
Pacto de Coche, suscrito en 1863 por federalistas y centralistas;
d) Ezequiel Zamora es la introyección
de esos ideales de redención social en la mentalidad venezolana, mito y
realidad que subyace a lo largo del tiempo, que funciona como instrumento
de combate y que las acciones de reforma o revolución «sacan a flote» y
repotencian en el contexto de nuevas condiciones económico-sociales,
políticas y culturales, Nuestro César Rengifo (con la maestría que él
sabía hacerlo) interpreta hermosamente, ese sentimiento venezolano en la
pintura, el verso y el teatro:
«¡Oigan todos! ¡Alcen en alto las
banderas! ¡Que redoble un tambor y que traigan por las bridas un potro de
pólvora y tormenta, porque Ezequiel Zamora ya despierta (...) ¡Y que venga
el coro de los vientos! ¡Y el de la madrugada enrojecida! ¡Porque ya
Ezequiel Zamora va con el pueblo y hay una tempestad por los caminos».
(César Rengifo. lo que dejó la
tempestad. p. 75 México. 1964).
Sí, hay un hilo de continuidad
histórica entre el credo igualitario de Ezequiel Zamora y nuestro Programa
de acción sintetizado en los siguientes lemas: hagamos Patria también para
los pobres, hacia una democracia patriótica hasta construir una democracia
social avanzada, en una Venezuela cuya línea de desarrollo como Nación
oprimida, parece ser: de colonia del Imperio español a colonia del Imperio
del dólar. Línea de desarrollo implantada por fuerzas financieras foráneas
en convivencia con estratos explotadores nativos. Cuyo rumbo,
aparentemente inexorable, en razón de la planetarización imperial,
aspiramos modificar en sentido favorable a la Patria venezolana, y, por
extensión, a todas las comunidades nacionales y étnicas de América Latina
y el Caribe. Al actuar de esta manera, conscientes de los riesgos que
corremos, estamos actuando, (en las condiciones de nuestro tiempo) como
fieles continuadores de la utopía de Don Simón Rodríguez, y de Francisco
de Miranda; del guáramo combativo de José Leonardo Chirinos, Manuel Gual y
José María España; del indomable espíritu de combate de Su Excelencia El
Libertador Simón Bolívar, y del credo igualitario del Jefe del Pueblo
Soberano y General en Jefe Ezequiel Zamora. Sí, para recordarlo una vez
más; hay un hilo de continuidad entre pasado presente, presente pasado,
marchando hacia lo por venir. Utilizando en este caso expresiones de Marc
Bloch y William Shakespeare. Sí, ellas son atinentes
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* Historiador, Antropólogo. Profesor
Titular de la Universidad Central de Venezuela – Prof. Honorario de la
Universidad Rómulo Gallegos. |