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Por
Ligia Elena Rojas *
El 11 Congreso Anfictiónico celebrado
del 15 al 19 de julio del presente año, en Caracas, tiene como objetivo
principal la reactualización del pensamiento bolivariano y la búsqueda de
un proyecto alternativo, que supere la crítica situación socioeconómica en
que se debaten los pueblos de esta estremecida América. Constituye una
oportuna invitación, para iluminar una vez más, aquel conjunto de ideas,
donde fundamentó su acción para intentar un desarrollo integral de los
ciudadanos, pero también, el derecho de los pueblos a su independencia,
soberanía y derecho a la Libre Autodeterminación...
Su temprana muerte y la acción
opositora de adversarios transnacionales, impidieron concretar en la
acción la culminación en parte de lo planteado... Así lo sintetiza la
expresión admonitoria del apóstol cubano con el que encabezamos este
espacio... Tomemos de la mano el primer aspecto: desarrollo integral del
ciudadano y evolución de los pueblos.
Es innegable cómo vibran en estos
momentos históricos, los tres valores que fundamentaron su pensamiento,
con especial énfasis en lo educativo: VERDAD-JUSTICIA-LIBERTAD... En lo
educativo hizo grandes señalamientos como principios básicos en la
formación del ciudadano que necesitamos. Consideró al docente como
formador integral, así lo expuso en carta a Oleary, cuando afirma, que no
sólo es transmisión de conocimientos la función del docente, sino, la
formación de ciudadanos integrales, cultivo de valores morales, formar
ciudadanos probos, honestos, en fin, para combatirnos sólo la ignorancia,
sino el vicio, la deshonestidad y corrupción... Expresó que la Justicia es
la reina de las virtudes republicanas, con ella se sostiene la igualdad y
la libertad... Hoy, en nuestra realidad americana, la vigencia de la
interrelación de estos tres preceptos, es innegables: Sin justicia, no hay
Paz... No se ha hecho justicia al ejercicio de los derechos del ciudadano
común: vivienda, alimentación, salud, educación, seguridad. Corren el
riesgo de ser señalados como desestabilizadores, quienes señalan o luchan
por esta realidad social.
Esto ha sido el norte de los luchadores
sociales y el tema de los críticos, que ven con claridad los hondos
motivos que impulsan una lucha por una vida digna. ¿Quiénes dejaron crecer
pueblos a extremos agraviantes, la pobreza crítica que caracteriza a
pueblos de este continente? Cómo habremos de llamar a quienes no
cumplieron a tiempo con su deber de preservar el bienestar de los pueblos
y la dignidad de esos ciudadanos. Aquellas minorías por sensibilidad
social, por conocimiento de las verdaderas causas de los actos de
injusticia se han convertido en defensores de las clases humildes y
desasistidas. Hoy, ese camino se ha ensanchado en civiles, militares,
religiosos, etc. Vislumbran el mismo horizonte: sanear la Patria herida.
Salvar las ahogadas instituciones del estado y rescatar del naufragio, la
barca que se llama Nación. Así hemos llegado al otro aspecto de la
trilogía de valores bolivarianos: VERDAD...
Grandes valores en la historia de la
humanidad han tenido entre sí puntos comunes en la diversidad. «La verdad
os hará libres», expresó aquella figura patrimonio de la humanidad, Jesús
de Nazareth. Conocer las verdades, legítima la postura del ciudadano ante
el acontecer. La verdad ha llegado a las masas, ella piensa sobre sí
misma, sobre su inseguro destino. Ha conocido los derechos que las leyes
le otorgan. La ignorancia se está desterrando. Se hace necesario
remitirnos a aquel, que cambió su nombre en el viejo continente, por el de
Samuel Robinson:
«Se instruye para pensar, se educa para
sentir, para el sentimiento». Los pueblos aprendieron a sentir porque
están conociendo la "verdad. Los pueblos sienten lo que se les ha hecho,
para bien o para mal, pero igualmente sienten, lo que se .le ha dejado de
hacer. El pueblo ha asumido la verdad. Por conocerla, pide justicia. La
justicia, les dará la libertad de escoger en la vida, de ser libres en el
pensamiento y en la acción. Destierra cualquier forma de dependencia, hoy,
disimuladas esclavitudes sociales. Vibran pues, en la necesidad social de
nuestros pueblos, los tres valores que guiaron al Hombre de las
Dificultades. Todo ello, fundamentó su visión de un gobierno: EL MEJOR
GOBIERNO ES AQUEL QUE PROPORCIONA MAYOR SUMA DE FELICIDAD.
Vayamos al otro espacio del pensamiento
bolivariano, vigente actualmente por tratarse del respeto a la soberanía e
independencia, así como el Derecho a la Libre Autodeterminación de los
pueblos, donde Cuba y Puerto Rico, en marco político diferente, son claros
exponentes de la previsión de sus ideas.
En 1814, Bolívar siente y expresa que
la Patria es América, porque la idea de unificación política y defensiva
estaba latente en él.
En 1815, en la Carta de Jamaica
expresa:
«Yo deseo, más que otro alguno, ver
formar en América la más grande nación del mundo, menos por su extensión y
riqueza, que por su libertad y gloria». El lazo étnico e hispánico fue
considerado para esta afirmación. Entendía que el elemento de coherencia
supranacional, representado por la colonia, debía ser suplantado por
instituciones autóctonas. Comprendiendo pues, que para mantener esa
independencia y soberanía era necesario, la unidad de los pueblos
hermanos, la organización internacional, sintetizados en unificación de
los rubios, que en las distintas áreas sustentan la condición de nación.
Todo lo anterior, constituyó el
objetivo fundamental del Congreso de Panamá, donde se reflejó la disensión
política, que en el ámbito internacional, se presentó entre Bolívar y
Santander, cuando éste invita a Estados Unidos, contrariando la
disposición del Libertador al respecto. El rechazo a este Congreso por
parte de la nación norteña, se canaliza por su representante de asuntos
exteriores, Henry Clay, quien declara, que EE.UU. no cooperará en la
formación de una Liga con «poder de decidir en última instancia las
controversias entre los estados americanos o regular un poco su conducta».
Reflexiones se acomodan al respecto en las circunstancias actuales, dado
el poder económico sintetizado en el capitalismo arrasante y el
neoliberalismo, acunado en aquel poder, indiferente a la problemática
económica y social que abaten los pueblos de esta orbe latinoamericano.
La evidencia actual de los efectos del
poder del capitalismo, sintetiza la visión bolivariana, de conformar la
unidad latinoamericana, para defender las naciones liberadas, de nuevas y
diversas formas de dependencia y colonización, Los resultados del Congreso
no fueron los esperados por el Libertador, así lo confirma en carta a
Páez: El congreso de Panamá, institución que debiera ser admirable, si
tuviera "más eficacia, no es otra cosa que aquel loco griego que pretendía
dirigir desde una roca los buques que navegaban». Hoy, Latinoamérica y el
Caribe, intentan reactualizar ese ideal bolivariano. Este compromiso
histórico, refrendado por el apóstol Martí, ocupa en varias dimensiones
los programas de lucha reivindicativa en América Latina: LO QUE BOLÍVAR NO
HIZO POR HACER ESTA. Veamos en la dimensión de soberanía e independencia,
así como el derecho a la libre autodeterminación de los pueblos, caso
específico de Puerto Rico y Cuba, en dos marcos circunstanciales
diferentes. Es oportuno recordar que en 1826, el Libertador escribió a
Gual y Briceño Méndez, representantes plenipotenciarios por Colombia ante
el Congreso de Panamá, los puntos esenciales sobre el mismo en el numeral
6 decía:
«Defender cualquier parte de nuestras
costas que sean atacadas por los españoles o nuestros enemigos.
Expedicionar contra La Habana y Puerto
Rico.» Claro indicador que estos pueblos hermanos estaban en sus planes
liberadores. Lo ratifica Páez en sus memorias: «Uno de los principales
asuntos, de que me hablara el Libertador, en 1827 fue la libertad de Cuba
y Puerto Rico. Tomada Cuba, según los planes del Liberador, los habitantes
de la isla, así como los de Puerto Rico, serán libres»
Es así, que después de la batalla de
Ayacucho, conque queda liquidado el gobierno español, considera necesario
liberar a las antillas, ello fue planteado en el Congreso de Panamá,
asunto éste que molestó a Estados Unidos, en especial la liberación de los
esclavos como estaba planteado. Pedía a EE.UU. a través de Henry Clay, su
representante que se «retrasase toda operación hostil contra Cuba y
Puerto Rico». Temía pues, EE.UU. que tales islas pasan a pertenencia
continental, mientras que por otra parte, manifestaban a Fernando VII, su
satisfacción que tales islas sean dependientes del poder español.
El 25 de enero de 1827 escribe a
Briceño Méndez: «Aún cuando no podamos tomar a Cuba, una expedición a
Puerto Rico puede y debe hacerse fácilmente». Tres décadas posterior a la
muerte de Bolívar, la idea de libertad de ambas islas, se reactualiza en
cubanos y puertorriqueños, pero con mayor énfasis en Cuba, específicamente
en su héroe y apóstol José Martí, seguidor de las ideas bolivarianas y
estudioso de su pensamiento. Al respecto de las soberanías de estas islas,
expresó Bolívar:
«Un pueblo libre a su modo y no al
ajeno, que disfruta de su soberanía según la voluntad de su conciencia».
Clara evidencia, que aunque no utilizó el término autodeterminación, no
fluyente en el ambiente, Bolívar llegó conceptualmente y en la realidad de
su acción a esa visión del derecho a decidir de cada pueblo, de cada
nación. Ese derecho está permanentemente presente en el ideal bolivariano.
Lo expresa en carta desde Chuquisaca en 1825 a Hipólito Unanué en Perú:
«Cada pueblo será libre a su modo y
disfrutará de su soberanía, según la voluntad de su conciencia». Tales
principios tienen absoluta vigencia en el derecho internacional relativo a
este aspecto.
Concluimos reafirmando, por una parte
el respeto a la decisión del pueblo cubano a mantener su soberanía y
rechazo a todo intervencionismo, así como el derecho de la nación
puertorriqueña al uso de su autodeterminación, derecho reservado por la
constitución de EE.UU., y así lo expresa: «Puerto Rico pertenece a, pero
no forma parte de «EE.UU. Asunto éste, que cada año, el pueblo de aquella
nación antillana, pide en la ONU. se le traspase tal derecho a su libre
autodeterminación. Esta realidad, visionada por el insigne poeta y
luchador José Martí, la sintetiza en su frase admonitoria: Lo que no dejó
hecho, sin hacer está hoy, porque Bolívar tiene que hacer en América
todavía.
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* Educadora |