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VENTA DEL CUERPO, VENTA DEL ALMA

Por Pedro García Albela *

Siempre y en todas partes se ha dicho que es, el de la prostitución, «el oficio más viejo del mundo». Claro está que se trata de una de esas sentencias, entre tantas de la llamada «sabiduría popular», que no podemos tomar en absoluto al pie de la letra, pero cuyo sentido de verdad aproximativa y justificativa es fácil de comprender: existe desde que el mundo y la humanidad existen, y presumiblemente seguirá existiendo... 

Apenas un mínimo de rigor es suficiente, sin embargo, para ubicar la prostitución, como un fenómeno histórico, asociado a la aparición de la propiedad privada y de la monogamia, aunque con antecedentes en ancestrales costumbres religiosas; y para inferir que bajo la premisa de que dichas condiciones económicas y sociales no existieran alternamente, deberá desaparecer en otro momento de la historia, más tarde o más temprano. 

Pero nuestro propósito, aquí y ahora, no es filosofar con rigor o sin acerca del tema de la prostitución, ni el de entrar en ninguna otra clase de consideraciones generales sobre este «oficio» que tanto ha evolucionado desde sus ya lejanísimos antecedentes cuando no era tal oficio y estaba exento de culpa y vergüenza hasta llegar a convertirse en parte de un negocio que en muchos lugares y para afrenta de toda la humanidad, explota incluso a un número creciente de niños de los dos sexos. 

Nos limitaremos, en las líneas que siguen, a exponer algunos de los resultados obtenidos por investigaciones cubanas en torno a este fenómeno, que resurgió en el país después de muchos años durante los cuales se extinguió virtualmente, como consecuencia de los profundos cambios económicos y sociales realizados por la Revolución cubana a partir de 1959. 

Surgió así el llamado jineterismo, nuevo y curioso vocablo derivado de jinetear, del que también derivan los igualmente inventados jinetera y jinetero, en lugar de jinete o jineta, que puede asimismo usarse para el caso concreto de la mujer que jinetea o monta a caballo. En definitiva, nombres novedosos para un fenómeno que aparece o reaparece bajo formas indudablemente sui géneris. 

La formación familiar 

Debido a la propia naturaleza del problema, una de las organizaciones que más de cerca lo ha seguido y examinado es la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), con el fin de profundizar sobre todo, en las causas y motivaciones de una conducta que tiene «comprobadas consecuencias negativas en la vida personal, familiar y social», y que es «esencialmente contrapuesta a la condición enaltecedora que han alcanzado las mujeres en nuestra sociedad», según expresa en un documento sometido a debate en los diferentes niveles de la organización femenina.

Celia Borges Díaz, especialista en trabajo social de la FMC, afirma que, en principio, no creemos que nadie en nuestra sociedad, deba prostituirse para vivir. Es cierto que el mundo de hoy se caracteriza por una incertidumbre, pero en este país se vive con seguridad: hay amplias oportunidades de trabajo para todos, atención médica y enseñanza gratuita, asistencia social; nadie está desamparado

«También es cierto prosigue que nuestro país llegó a alcanzar en determinado momento un nivel de vida satisfactorio, con buenas perspectivas de mejorarlo más aún... Y de pronto, sobrevino la crisis cuyas causas todas sabemos y que significo un retroceso notable en el orden económico. Esto nos ha afectado mucho pero pensamos que tampoco justifica la prostitución.» 

A partir de estas consideraciones, la especialista y sus colegas razonan del siguiente modo: si todos, incluida nuestra juventud, estamos sometidos a las mismas carencias materiales, ¿cuál es la razón de que un pequeño número de muchachas, muy minoritario, se prostituya, buscando por esa vía fácil y negativa sobrevivir como muchas afirman  o mejorar sus condiciones económicas de existencia? 

«En resumen enfatiza Celia Berges, no estamos de acuerdo en aceptar la prostitución (y así le llamamos, no por su nombre sustitutivo de jineterismo) como una estrategia de sobre vivencia, sino como consecuencia de la pérdida de valores espirituales que se ha producido dentro de ese grupo minoritario. Nos consta, por el trabajo directo de la FMC con ellas, que por lo general están desatendidas en su medio familiar y que carecen de una correcta formación y de convicciones morales. Muchas de las familias que hemos conocido toleran e, incluso, estimulan la conducta de estas muchachas. 

Para la organización femenina cubana está claro, sin embargo, que la prostitución no se reduce a la existencia aislada de la mujer prostituida. En el otro polo de la relación está el hombre que la solicita y le paga, es decir, el «cliente» (« y que también es víctima en cierto sentido, pero una víctima privilegiada, pues su conducta es sancionada de ningún modo»). Y están, sobre todo, otras personas inescrupulosas que facilitan la prostitución y se benefician de ella, y que de hecho son proxenetas. 

«Por todo ello termina diciendo la especialista nuestra organización ha emprendido un amplio trabajo de orientación, prevención y atención individual, diferenciada, para ofrecer apoyo moral e incluso material (empleo, capacitación, etc) a estas jóvenes y también participamos en un mecanismo coordinador de gobierno, junto a los organismos del Estado vinculados al trabajo social, a fin de enfrentar el aspecto legal del problema, porque nuestro objetivo es lograr, además, que no queden impunes aquellos que se benefician de la prostitución». 

No todo es blanco o negro 

Tanto las evidencias observables como algunas estadísticas parciales ya conocidas, indican que la gran mayoría de las mujeres que siguen esta conducta hoy en Cuba se encuentran entre los 20 y los 30 años de edad, aunque también hay un cierto número en edades por debajo del límite señalado. Es decir, que se trata de un problema que atañe directamente a una parte de la población más joven del país. 

Esa es la razón de que el Centro de Estudios sobre la Juventud haya realizado en tiempos recientes varias investigaciones al respecto, y de que prosiga haciendo ahora nuevas y más completas indagaciones. 

Imposible sería reflejar aquí los resultados de estas encuestas y análisis, pero hemos creído de interés exponer al menos algunos a los que ha llegado, por ahora, un equipo de investigadores del mencionado centro, compuesto por Natividad Guerrero, Ana Isabel Peñate y Luís Robledo. 

Las respuestas obtenidas por estos jóvenes especialistas señalan a la nueva modalidad de prostitución como «un fenómeno complejo y multicausal, imposible, por tanto, de ser atribuido a una causa única y común en todos los casos. « En sentido general escriben ellos en uno de sus informes, en estos jóvenes se mezclan aspiraciones que se inclinan con mayor fuerza hacia lo material, pero dejan un espacio considerable al orden espiritual. 

La casi totalidad de las muchachas entrevistadas manifiesta no haber logrado satisfacer algún deseo, como el de tener casa propia y una buena posición económica, en tanto afirman sentirse infelices por la carencia de amor familiar y de pareja estable. Otros deseos insatisfechos se refieren a viajar al extranjero o poder ir en Cuba a centros turísticos y otros lugares con acceso mediante divisas, mientras que en el orden sentimental atribuyen gran importancia a la vida afecta, a los reproches y la incomprensión por la conducta sexual que llevan. 

Al ser interrogadas sobre algunos aspectos de su autoestima, se reveló que entre sus virtudes distinguen el ser francas, cariñosas, buenas madres y hijas y buenas amigas; pero también sitúan en este plano algo bien curioso el llamar la atención a los hombres y el gustarle la buena vida y las cosas de calidad. 

En cuanto a los defectos, apuntan dos con mayor frecuencia: el no poder desprenderse de lo material y el no sentirse a gusto con la inestabilidad de su vida sexual. En menor medida, el ser ostentosas, egoístas, agresivas y mentirosas, mientras que algunas consideran que la sensibilidad y la sinceridad pueden ser virtudes o defectos según el caso... 

Como se ve, siempre una ambivalencia, una mezcla de lo espiritual y lo material. Y al definirse esto último, confiesan que responde a la filosofía del «tener» utilizando como medio de obtención el sexo, entendido por ellas como el camino «más fácil» para llegar a su fin. 

Acerca de lo que ellas piensan de la prostitución, se evidenció que la consideran motivada por la crisis económica, algunas la censuraron, pero sólo porque podría causar daño a su propia salud, y hubo un grupo que aseveró que «siempre va a existir». 

En una de sus consideraciones finales, los autores de este estudio exploratorio consignan que «se manifiestan contradicciones que de ningún modo son antagónicas, pero sí evidencian poca solidez en lo que expresan», así como «la ausencia de una convicción hacia el ejercicio del jineterismo». y terminan señalando que esto podría favorecer un trabajo ideológico individual encaminado a erradicar esta práctica en nuestra sociedad. 

Un estudio sociológico 

Hace algo más de un año, en el taller internacional «La mujer en los umbrales del siglo XXI», realizado en la Universidad de La Habana, las profesoras Teresa Díaz Canals y Graciella González Olmedo, de la. Facultad de filosofía de dicha institución, presentaron la ponencia titulada «Cultura y prostitución, una solución posible».

Se trata de un análisis muy riguroso que aborda con amplitud y profundidad el tema de la prostitución en Cuba, comenzando por exponer la magnitud y características del fenómeno en los momentos previos al triunfo revolucionado de 1959. Para establecer luego diferencias con la situación actual, y hacer un examen del llamado jineterismo a la luz de las condiciones socioeconómicas y culturales en que surgió, sin rehuir los aspectos más complejos y polémicos del problema. 

El trabajo de las profesoras cubanas señala el fenómeno como uno de los muchos y más significativos efectos sociales de la crisis económica posterior a 1990, y en el contexto de una «visible erosión de determinados valores», vinculada a su vez, en un proceso complejo, a medidas indispensables para la adaptación al nuevo escenario internacional y hacer frente a la crisis. 

Díaz Canals y González Olmedo también están de acuerdo en que el caso cubano actual rompe los esquemas y rasgos que distinguieron al fenómeno durante la república neo colonial, y lo califican como sui géneris. 

Ellas no excluyen, en su análisis, el componente económico como detonador de la explosión, así como tampoco el impacto del turismo internacional, que provocó un comportamiento inusitado a partir de su aumento acelerado, aunque señalan que es de esperar una coexistencia normal de la sociedad con él sin que ello se traduzca en una eliminación total del fenómeno y finalizan proponiendo, como vía para la solución del problema, una reflexión que incluya su tratamiento como consecuencia del deterioro de valores morales, una dimensión cultural que elimine todo tipo de discriminación a la mujer, no confundir lo delincuencial colindante que hay en la prostitución con lo puramente delictivo y una atención diferenciada de acuerdo con los problemas sociales que pueden estar presentes en los diferentes casos. 

Epílogo muy breve 

Hasta aquí hemos presentado diversos puntos de vista, respuestas, criterios y conclusiones acerca de un mismo problema, con discrepancias entre sí y también con algunas coincidencias, y ahora queremos agregar a estas últimas dos o tres más aún no mencionadas. 

Todos los analistas están de acuerdo en que por el momento hay sólo aproximaciones al problema, sin verdades ni conclusiones definitivas, en la importancia de tener plena conciencia sobre él, y en la necesidad de darle un tratamiento adecuado e inteligente, a la altura de un proceso social y de un pueblo que siempre ha sabido encontrar las mejores soluciones aun en las peores circunstancias.

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* Tomado de: CUBA INTERNACIONAL, Nº 304,1997. Miembro del Grupo de Investigación Integral de Trabajadores Sociales cubanos, Centro de Estudios Sobre la Juventud.

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Debate Abierto: revista venezolana para la reflexión y discusión. Director responsable y fundador: Carolus Wimmer
ISSN: 1316-497X. Deposito legal: p.p. 19702DF390 - RIF: J30691967-8