Socialismo
[Principal] [Arriba] [Francisco Alpino] [Editorial 1] [Venezuela] [Mujer] [Mexico] [Chiapas] [Clero] [Propuesta] [Encuentro] [Socialismo] [Partido] [Corea] [PCF] [Historia]


Desde 01/07/07
Page Ranking Tool
 

*

Principal
Arriba

Contra el neoliberalismo y por el socialismo

 

Oscar Figueroa

 

I. Contexto en el que desarrollamos nuestro accionar político

 

Recientemente, el 23 de enero de 1997, se cumplieron 39 años del derrocamiento de .la última dicta­dura militar y el surgimiento de la de­mocracia representativa en Venezuela, la cual nació signada por el acuerdo de las élites representativas del poder eco­nómico, militar, eclesiástico, sindical y político, propiciado por el Departamen­to de Estado norteamericano, denomi­nado «Pacto de punto fijo» y suscrito por Acción Democrática (socialdemó­cratas,) COPEI, (democratacristianos). y Unión Republicana Democrática (na­cionalista).

 

Dicho pacto estuvo dirigido a excluir a los comunistas de todos los espacios sociales y poder, aislando y segregando al partido que trazó la línea política de amplia unidad nacional antidictatorial, cuya justeza comprobó la práctica. Este era un requisito necesario para cortar con todo el apoyo del imperio, garanti­zando la conformación de un modelo de democracia representativa que, en esencia, posibilitaba el reforzamiento de la condición de país dependiente del imperialismo.

 

En efecto, durante estas casi cuatro décadas, las tendencias de desarrollo previsibles en el marco de una econo­mía dependiente, se han venido conso­lidando como consecuencia de la ofen­siva mundial del capital transnacional, el cual ha impuesto el demonio de la fracción financiera especulativa sobre los demás sectores de la sociedad, acen­tuando el proceso de concentración y monopolización, la eliminación de las fronteras comerciales, la liquidación de los estados nacionales, difuminacion del concepto de soberanía y autodetermina­ción de los pueblos, el reforzamiento de mecanismos neocoloniales como la in­moral deuda externa, todo ello en el contexto del llamado «nuevo orden mundial» del imperialismo.

 

Estos componentes de la tesis neoliberal han determinado una nueva forma de relacionarse, los grupos eco­nómicos con el estado venezolano, en el marco de una concepción general de sociedad en la que pugnan para que pri­ve lo individual sobre lo colectivo, los intereses del capital sobre la sociedad, la transculturización y deformación de nuestras raíces culturales sobre la plu­ralidad e integración cultural, la elimi­nación de la intermediación y representación de los sectores sociales más pre­carios por la imposición de formas di­rectas e individual izadas en la relación social.

 

En lo concreto, la política neoliberal que se viene imponiendo desde media­dos de la década de los '80s, adquiere hoy a través de la «Agenda Venezue­la», niveles dramáticos para nuestro pueblo. Vayan algunos ejemplos ilustrativos: cada vez son más amplios los sectores excluidos del proceso pro­ductivo, al elevarse el desempleo abier­to al 15% de la fuerza de trabajo y la informalidad alcanza el 51 % de ésta, según datos oficiales; el deterioro del poder adquisitivo del salario mínimo nacional, que es el ingreso de más del 70% de los asalariados, solo se mantie­ne un 30% de su poder adquisitivo en comparación con finales de la década de los 70's.; el 85% de los hogares ve­nezolanos se encuentran en el umbral de la pobreza crítica, al recibir ingresos que solo le permiten adquirir el 45% de la canasta de alimentos básicos.

 

Aunado a lo anterior se desarrolla toda una ofensiva del capital trans­nacional y del local a el asociado, como parte de una política de estado, dirigi­da a desregular y flexibilizar al máxi­mo las relaciones de trabajo, por la vía de reducir o eliminar conquistas histó­ricas de los trabajadores (prestaciones sociales) y derechos inalienables como la convención colectiva, la huelga y la sindicación.

 

La venta de sectores estratégicos y básicos de la economía, como parte de la entrega de la soberanía nacional, es otra de las orientaciones neoliberales que el gobierno de Caldera y el Estado Venezolano (Congreso/Ejecutivo/Judi­cial/CTV/Fedecamaras) cumplen a cabalidad. Así mismo, la reducción de los presupuestos para la salud y educa­ción, propician el colapso de estos sec­tores públicos y la difusión fortaleci­miento de sus expresiones privadas.

 

Otro rasgo, característico a la im­plementación del modelo neoliberal que también hace su aparición en forma pro­gresiva, es la restricción de los espa­cios democráticos y penalización de la protesta social, la cual en las últimas dos semanas la han sufrido dirigentes del gremio médico y de diversas orga­nizaciones sindicales (Sec. General Sindicato de Trabajadores Electricistas, Sec. Org. de la Central Unitaria de Tra­bajadores, integrantes del Comité Eje­cutivo del Sind. Textil, etc.) clasistas, quienes fueron detenidos arbitrariamen­te por la policía política del régimen.

 

Esta realidad, que produjo las re­vueltas de masas de Febrero del 89 y justificó la insurgencia militar de febre­ro y noviembre de 1992, se agudizó en lo que va del gobierno del Dr. Caldera y ha abierto el año 97, con un gran conflictividad social expresada en huel­gas de médicos y de trabajadores uni­versitarios, así como amenaza de paros en el sector público y presiones de las comunidades organizadas.

 

II. La experiencia electoral del PCV.

 

A) El Partido Comunista de Vene­zuela ha transitado en su actividad las diversas formas de luchas, abiertas y clandestinas, insurreccional y pacífica. Como consecuencia de la situación de ilegalidad en que nos desenvolvimos du­rante casi toda la década de los 60's, participamos en las elecciones de 1968 (en las anteriores de 1963 asumimos la posición de abstención militante como consecuencia de la línea insurreccional armada que adelantábamos) con una or­ganización electoral denominada «UNJON PARA AVANZAR» (UPA), con la cual alcanzamos una importante presencia parlamentaria. Esta experiencia de actividad electoral de los comunistas a través de un instrumento am­plio, es precisamente una de las cues­tiones que se debate actualmente en el P.C.V.

 

Posteriores procesos electorales, como consecuencia de la importante división con el surgimiento del movi­miento al socialismo (MAS), y despren­dimientos posteriores, el PCV acude con mucha debilidad a los procesos electo­rales, la cual se potencia aún más con los niveles de ventajismos que concede el sistema a los partidos burgueses, la discriminación de que somos objeto y la pérdida del perfil revolucionario a la que nos lleva nuestra propia práctica política.

 

Precisamente nuestro XII Congreso (octubre 96) señaló en forma autocríti­ca: «nuestra responsabilidad es no ha­ber propiciado, durante las tres últimas décadas, una clara estrategia de poder que nos permitiese contribuir a organi­zar la acción política de las masas tra­bajadoras, para impedir que el bloque de clases dominantes, surgidas del «pac­to de punto fijo», impusiese en el apa­rato del estado su sistema político ex­plotador, antinacional y corrupto». Con esta reflexión pretendemos adelantar un esfuerzo dirigido a reconstruir el perfil revolucionario del PCV, cualquiera que sea la forma de lucha que jerarquicemos en una situación determinada.

 

Históricamente, las elecciones en Venezuela se han desarrollado en un cuadro de total ventajismo de los parti­dos del sistema (AD-COPEI) con rela­ción a los demás agrupamientos políti­cos, en especial con los que expresamos posturas de izquierda. Estas ventajas se concretan en:

 

1.- Un or­ganismo (Con­sejo Supremo Electoral) que está concebido, integrado y controlado por AD-COPEI para adelantar masivos fraudes en contra de la voluntad de los electo­res: robo de vo­tos en las me­sas electorales a las organiza­ciones que no tienen testigos, falsificación en actas de los re­sultados legíti­mos (acta mata voto) traslado de votos de unas circuns­cripciones electorales a otras para favorecer un de­terminado candidato, inscripción y vo­tación de personas fallecidas, etc. Ac­tualmente se discute una reforma glo­bal del CSE que intenta superar estos vicios.

 

2.- El gran desequilibrio que existe en el financiamiento de las campañas electorales de los diferentes partidos políticos. Una organización como el PCV, que desarrolla su campaña elec­toral con una milésima parte en com­paración con los dos grandes partidos del sistema AD-COPEI, a los dos gran­des partidos del sistema AD-COPEI, a los cuales se suma ahora el MAS, es muy difícil que pue­da competir. Mientras las grandes em­presas y el pro­pio Estado entregan miles de millones de bo­lívares a las su­sodichas organizaciones, los partidos mino­ritarios activa­mos con el aporte de nues­tros militantes y amigos, sin recibir, en mu­chos casos, ningún tipo de contribución del Estado. De ahí, la exigencia del PCV de establecer un tope en el gasto de las campañas y precampañas electorales, y que el financiamiento corresponde al Estado, para ser distribuido equitativa­mente entre los partidos y grupos de electores de carácter nacional. Esto es hoy más importante ante el peligro mal, de financiamiento de las campañas elec­torales por el narcotráfico.

 

3.- La restricción del acceso a los medios masivos de comunicación social, es especial la televisión, tanto por la debilidad económica como por la inexis­tencia de normativas legales que esta­blecen el deber de tales instituciones, a garantizar la presencia en el respectivo medio de las diversas opciones ideopolíticas en juego.

 

4.- El dominio clientelar del apara­to del estado por parte del bipartidis­mo, apuntala redes de corrupción y so­lidaridades cómplices, en lo referente al usufructo ilegítimo de recursos y a la manipulación-chantaje de los trabaja­dores.

 

B) Un breve análisis comparativo de los resultados electorales de los últi­mos dos procesos nacionales (1988 y 1993), nos demuestran que se han pre­sentado importantes cambios en la co­rrelación de fuerzas entre las diversas organizaciones políticas. En efecto, en 1989 el bipartidismo (AD-COPEI) lo­gró concentrar el 75% de los votos pe­queños (elección diputados y senadores) y el 96,3 % de los votos grandes para sus candidatos presidenciales (ganó CAP). Esta realidad sufrió cambios sus­tanciales en 1993, cuando formalmen­te se rompe el bipartidismo con el triun­fo de la candidatura del Dr. Caldera (apoyada por MAS-CONVERGEN­CIA-PCV-MEP-MIN...), quien derro­ta los candidatos de AD-COPEI, y a lo cual se suma la alta votación lograda por el candidato de la causa radical y en general, la estrecha diferencia de sufragios existentes entre los cuatro principales candidatos presidenciales.

 

En el escenario del poder legislati­vo también se expresó este cambio, al bajar la concentración de votos del bi­partidismo al 46% aproximadamente (AD = 24% / COPEI = 22%) causa ra­dical se elevó casi al21 % y el chiripero que apoyó a Caldera concentró aprox. un 28% (CONVERGENCIA: 14% ­MAS: 10.8).

 

Estos resultados del '93 plantearon un nuevo cuadro de alianzas a nivel del Congreso, que se concretó en la llama­da TRIPLE ALIANZA (causa radical-­MAS-COPEI), la cual integra, sectores totalmente disímiles desde la perspec­tiva ideopolítica, confiriéndose a dicha alianza en papel básicamente burocrá­tico para el control del Congreso.

 

Otro factor que irrumpió con mu­cha fuerza en los procesos analizados, fue la abstención y el voto nulo. En 1988 alcanzó un 20% y en 1993 sobrepasó el 50%. Más aún, en las elecciones regionales y municipales de 1995, la absten­ción superó el 70%. Este segmento de la población electoral, aún cuando tie­ne heterogeneidad política e ideológica coincide en el descontento por la situa­ción actual, y plantea un reto para los sectores revolucionarios la urgencia de su movilización y captación, porque cuando los auténticos partidarios del cambio social se abstienen, entonces el voto castigo se convierte en inercia ciu­dadana, que facilita mantener la hege­monía de los partidos del sistema, quienes imponen su maquinaria y vota­ción cautiva.

 

También es bueno señalar qué periódicamente, en cada elección nacional, surgen los llamados «fenó­menos electora­les», los que gene­ralmente se desva­necen en el corto plazo, pero de­muestran la búsqueda de representan­tes distintos por varios sectores socia­les, en especial por las capas medias, como una vía para rechazar las organi­zaciones tradicionales.

 

C) Al efectuar una aproximación evaluativa de la experiencia electoral de los comunistas venezolanos, hemos sa­cado un conjunto de conclusiones en torno a las cuales trabajamos actual­mente:

 

1.- Necesidad de clasificar cada vez más la importancia de las elecciones como la forma de lucha de masas prin­cipal del PCV en las actuales circuns­tancias, sin desconocer la obligación principista de prestar la mayor atención al desarrollo concreto de la acción de las masas, de cuya práctica surgen for­mas y mecanismos nuevos, que un par­tido revolucionario debe estudiar, ana­lizar y hacer consciente. Los prejuicios «electoralistas» son una traba real al éxito de la táctica política que se asu­ma.

 

2.- El estable­cimiento de una estructura perma­nente, que tenga en cuenta el carác­ter científico que tienen las campa­ñas electorales en la actualidad y la necesidad de de­sarrollar técni­cas modernas. Es otra de las orien­taciones que im­pulsamos, en el entendido de:

 

  • No debe hacerse una campaña sin in­vestigación. Al no existir una pre­ponderancia de la relación personal del candidato con el elector, se exi­ge la utilización de métodos para saber qué piensa el votante, como ve a los candidatos y cómo reacciona ante lo que se le propone.
  • La opción electoral está influida, en muchos casos determinada, por los medios de comunicación. Es una re­lación meditatizada por los medios que exige grandes recursos técnicos y económicos.
  • El mensaje del candidato deber mo­ver al elector, establecimiento meca­nismo de retroalimentación.

3.- Asumir la promoción orgánica de los liderazgos sociales, regionales y locales, en el marco de una estrategia dirigida a construir espacios de poder local.

www.lapatriagrande.net - www.debateabierto.net

Debate Abierto: revista venezolana para la reflexión y discusión. Director responsable y fundador: Carolus Wimmer
ISSN: 1316-497X. Deposito legal: p.p. 19702DF390 - RIF: J30691967-8