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Contra el
neoliberalismo y por
el socialismo
Oscar Figueroa
I. Contexto en el
que desarrollamos
nuestro accionar
político
Recientemente, el 23
de enero de 1997, se
cumplieron 39 años
del derrocamiento de
.la última
dictadura militar y
el surgimiento de la
democracia
representativa en
Venezuela, la cual
nació signada por el
acuerdo de las
élites
representativas del
poder económico,
militar,
eclesiástico,
sindical y político,
propiciado por el
Departamento de
Estado
norteamericano,
denominado «Pacto
de punto fijo» y
suscrito por Acción
Democrática
(socialdemócratas,)
COPEI,
(democratacristianos).
y Unión Republicana
Democrática
(nacionalista).
Dicho pacto estuvo
dirigido a excluir a
los comunistas de
todos los espacios
sociales y poder,
aislando y
segregando al
partido que trazó la
línea política de
amplia unidad
nacional
antidictatorial,
cuya justeza
comprobó la
práctica. Este era
un requisito
necesario para
cortar con todo el
apoyo del imperio,
garantizando la
conformación de un
modelo de democracia
representativa que,
en esencia,
posibilitaba el
reforzamiento de la
condición de país
dependiente del
imperialismo.
En efecto, durante
estas casi cuatro
décadas, las
tendencias de
desarrollo
previsibles en el
marco de una
economía
dependiente, se han
venido consolidando
como consecuencia de
la ofensiva mundial
del capital
transnacional, el
cual ha impuesto el
demonio de la
fracción financiera
especulativa sobre
los demás sectores
de la sociedad,
acentuando el
proceso de
concentración y
monopolización, la
eliminación de las
fronteras
comerciales, la
liquidación de los
estados nacionales,
difuminacion del
concepto de
soberanía y
autodeterminación
de los pueblos, el
reforzamiento de
mecanismos
neocoloniales como
la inmoral deuda
externa, todo ello
en el contexto del
llamado «nuevo orden
mundial» del
imperialismo.
Estos componentes de
la tesis neoliberal
han determinado una
nueva forma de
relacionarse, los
grupos económicos
con el estado
venezolano, en el
marco de una
concepción general
de sociedad en la
que pugnan para que
prive lo individual
sobre lo colectivo,
los intereses del
capital sobre la
sociedad, la
transculturización y
deformación de
nuestras raíces
culturales sobre la
pluralidad e
integración
cultural, la
eliminación de la
intermediación y
representación de
los sectores
sociales más
precarios por la
imposición de formas
directas e
individual izadas en
la relación social.
En lo concreto, la
política neoliberal
que se viene
imponiendo desde
mediados de la
década de los '80s,
adquiere hoy a
través de la «Agenda
Venezuela», niveles
dramáticos para
nuestro pueblo.
Vayan algunos
ejemplos
ilustrativos: cada
vez son más amplios
los sectores
excluidos del
proceso productivo,
al elevarse el
desempleo abierto
al 15% de la fuerza
de trabajo y la
informalidad alcanza
el 51 % de ésta,
según datos
oficiales; el
deterioro del poder
adquisitivo del
salario mínimo
nacional, que es el
ingreso de más del
70% de los
asalariados, solo se
mantiene un 30% de
su poder adquisitivo
en comparación con
finales de la década
de los 70's.; el 85%
de los hogares
venezolanos se
encuentran en el
umbral de la pobreza
crítica, al recibir
ingresos que solo le
permiten adquirir el
45% de la canasta de
alimentos básicos.
Aunado a lo anterior
se desarrolla toda
una ofensiva del
capital
transnacional y del
local a el asociado,
como parte de una
política de estado,
dirigida a
desregular y
flexibilizar al
máximo las
relaciones de
trabajo, por la vía
de reducir o
eliminar conquistas
históricas de los
trabajadores
(prestaciones
sociales) y derechos
inalienables como la
convención
colectiva, la huelga
y la sindicación.
La venta de sectores
estratégicos y
básicos de la
economía, como parte
de la entrega de la
soberanía nacional,
es otra de las
orientaciones
neoliberales que el
gobierno de Caldera
y el Estado
Venezolano
(Congreso/Ejecutivo/Judicial/CTV/Fedecamaras)
cumplen a cabalidad.
Así mismo, la
reducción de los
presupuestos para la
salud y educación,
propician el colapso
de estos sectores
públicos y la
difusión
fortalecimiento de
sus expresiones
privadas.
Otro rasgo,
característico a la
implementación del
modelo neoliberal
que también hace su
aparición en forma
progresiva, es la
restricción de los
espacios
democráticos y
penalización de la
protesta social, la
cual en las últimas
dos semanas la han
sufrido dirigentes
del gremio médico y
de diversas
organizaciones
sindicales (Sec.
General Sindicato de
Trabajadores
Electricistas, Sec.
Org. de la Central
Unitaria de
Trabajadores,
integrantes del
Comité Ejecutivo
del Sind. Textil,
etc.) clasistas,
quienes fueron
detenidos
arbitrariamente por
la policía política
del régimen.
Esta realidad, que
produjo las
revueltas de masas
de Febrero del 89 y
justificó la
insurgencia militar
de febrero y
noviembre de 1992,
se agudizó en lo que
va del gobierno del
Dr. Caldera y ha
abierto el año 97,
con un gran
conflictividad
social expresada en
huelgas de médicos
y de trabajadores
universitarios, así
como amenaza de
paros en el sector
público y presiones
de las comunidades
organizadas.
II. La experiencia
electoral del PCV.
A)
El Partido Comunista
de Venezuela ha
transitado en su
actividad las
diversas formas de
luchas, abiertas y
clandestinas,
insurreccional y
pacífica. Como
consecuencia de la
situación de
ilegalidad en que
nos desenvolvimos
durante casi toda
la década de los
60's, participamos
en las elecciones de
1968 (en las
anteriores de 1963
asumimos la posición
de abstención
militante como
consecuencia de la
línea insurreccional
armada que
adelantábamos) con
una organización
electoral denominada
«UNJON PARA AVANZAR»
(UPA), con la cual
alcanzamos una
importante presencia
parlamentaria. Esta
experiencia de
actividad electoral
de los comunistas a
través de un
instrumento amplio,
es precisamente una
de las cuestiones
que se debate
actualmente en el
P.C.V.
Posteriores procesos
electorales, como
consecuencia de la
importante división
con el surgimiento
del movimiento al
socialismo (MAS), y
desprendimientos
posteriores, el PCV
acude con mucha
debilidad a los
procesos
electorales, la
cual se potencia aún
más con los niveles
de ventajismos que
concede el sistema a
los partidos
burgueses, la
discriminación de
que somos objeto y
la pérdida del
perfil
revolucionario a la
que nos lleva
nuestra propia
práctica política.
Precisamente nuestro
XII Congreso
(octubre 96) señaló
en forma
autocrítica:
«nuestra
responsabilidad es
no haber
propiciado, durante
las tres últimas
décadas, una clara
estrategia de poder
que nos permitiese
contribuir a
organizar la acción
política de las
masas trabajadoras,
para impedir que el
bloque de clases
dominantes, surgidas
del «pacto de punto
fijo», impusiese en
el aparato del
estado su sistema
político
explotador,
antinacional y
corrupto». Con esta
reflexión
pretendemos
adelantar un
esfuerzo dirigido a
reconstruir el
perfil
revolucionario del
PCV, cualquiera que
sea la forma de
lucha que
jerarquicemos en una
situación
determinada.
Históricamente, las
elecciones en
Venezuela se han
desarrollado en un
cuadro de total
ventajismo de los
partidos del
sistema (AD-COPEI)
con relación a los
demás agrupamientos
políticos, en
especial con los que
expresamos posturas
de izquierda. Estas
ventajas se
concretan en:
1.- Un organismo
(Consejo Supremo
Electoral) que está
concebido, integrado
y controlado por
AD-COPEI para
adelantar masivos
fraudes en contra de
la voluntad de los
electores: robo de
votos en las mesas
electorales a las
organizaciones que
no tienen testigos,
falsificación en
actas de los
resultados
legítimos (acta
mata voto) traslado
de votos de unas
circunscripciones
electorales a otras
para favorecer un
determinado
candidato,
inscripción y
votación de
personas fallecidas,
etc. Actualmente se
discute una reforma
global del CSE que
intenta superar
estos vicios.
2.- El gran
desequilibrio que
existe en el
financiamiento de
las campañas
electorales de los
diferentes partidos
políticos. Una
organización como el
PCV, que desarrolla
su campaña
electoral con una
milésima parte en
comparación con los
dos grandes partidos
del sistema
AD-COPEI, a los dos
grandes partidos
del sistema
AD-COPEI, a los
cuales se suma ahora
el MAS, es muy
difícil que pueda
competir. Mientras
las grandes
empresas y el
propio Estado
entregan miles de
millones de
bolívares a las
susodichas
organizaciones, los
partidos
minoritarios
activamos con el
aporte de nuestros
militantes y amigos,
sin recibir, en
muchos casos,
ningún tipo de
contribución del
Estado. De ahí, la
exigencia del PCV de
establecer un tope
en el gasto de las
campañas y
precampañas
electorales, y que
el financiamiento
corresponde al
Estado, para ser
distribuido
equitativamente
entre los partidos y
grupos de electores
de carácter
nacional. Esto es
hoy más importante
ante el peligro mal,
de financiamiento de
las campañas
electorales por el
narcotráfico.
3.- La restricción
del acceso a los
medios masivos de
comunicación social,
es especial la
televisión, tanto
por la debilidad
económica como por
la inexistencia de
normativas legales
que establecen el
deber de tales
instituciones, a
garantizar la
presencia en el
respectivo medio de
las diversas
opciones
ideopolíticas en
juego.
4.- El dominio
clientelar del
aparato del estado
por parte del
bipartidismo,
apuntala redes de
corrupción y
solidaridades
cómplices, en lo
referente al
usufructo ilegítimo
de recursos y a la
manipulación-chantaje
de los
trabajadores.
B)
Un breve análisis
comparativo de los
resultados
electorales de los
últimos dos
procesos nacionales
(1988 y 1993), nos
demuestran que se
han presentado
importantes cambios
en la correlación
de fuerzas entre las
diversas
organizaciones
políticas. En
efecto, en 1989 el
bipartidismo
(AD-COPEI) logró
concentrar el 75% de
los votos pequeños
(elección diputados
y senadores) y el
96,3 % de los votos
grandes para sus
candidatos
presidenciales (ganó
CAP). Esta realidad
sufrió cambios
sustanciales en
1993, cuando
formalmente se
rompe el
bipartidismo con el
triunfo de la
candidatura del Dr.
Caldera (apoyada por
MAS-CONVERGENCIA-PCV-MEP-MIN...),
quien derrota los
candidatos de
AD-COPEI, y a lo
cual se suma la alta
votación lograda por
el candidato de la
causa radical y en
general, la estrecha
diferencia de
sufragios existentes
entre los cuatro
principales
candidatos
presidenciales.
En el escenario del
poder legislativo
también se expresó
este cambio, al
bajar la
concentración de
votos del
bipartidismo al 46%
aproximadamente (AD
= 24% / COPEI = 22%)
causa radical se
elevó casi al21 % y
el chiripero que
apoyó a Caldera
concentró aprox. un
28% (CONVERGENCIA:
14% MAS: 10.8).
Estos resultados del
'93 plantearon un
nuevo cuadro de
alianzas a nivel del
Congreso, que se
concretó en la
llamada TRIPLE
ALIANZA (causa
radical-MAS-COPEI),
la cual integra,
sectores totalmente
disímiles desde la
perspectiva
ideopolítica,
confiriéndose a
dicha alianza en
papel básicamente
burocrático para el
control del
Congreso.
Otro factor que
irrumpió con mucha
fuerza en los
procesos analizados,
fue la abstención y
el voto nulo. En
1988 alcanzó un 20%
y en 1993 sobrepasó
el 50%. Más aún, en
las elecciones
regionales y
municipales de 1995,
la abstención
superó el 70%. Este
segmento de la
población electoral,
aún cuando tiene
heterogeneidad
política e
ideológica coincide
en el descontento
por la situación
actual, y plantea un
reto para los
sectores
revolucionarios la
urgencia de su
movilización y
captación, porque
cuando los
auténticos
partidarios del
cambio social se
abstienen, entonces
el voto castigo se
convierte en inercia
ciudadana, que
facilita mantener la
hegemonía de los
partidos del
sistema, quienes
imponen su
maquinaria y
votación cautiva.
También es bueno
señalar qué
periódicamente, en
cada elección
nacional, surgen los
llamados «fenómenos
electorales», los
que generalmente se
desvanecen en el
corto plazo, pero
demuestran la
búsqueda de
representantes
distintos por varios
sectores sociales,
en especial por las
capas medias, como
una vía para
rechazar las
organizaciones
tradicionales.
C) Al
efectuar una
aproximación
evaluativa de la
experiencia
electoral de los
comunistas
venezolanos, hemos
sacado un conjunto
de conclusiones en
torno a las cuales
trabajamos
actualmente:
1.- Necesidad de
clasificar cada vez
más la importancia
de las elecciones
como la forma de
lucha de masas
principal del PCV
en las actuales
circunstancias, sin
desconocer la
obligación
principista de
prestar la mayor
atención al
desarrollo concreto
de la acción de las
masas, de cuya
práctica surgen
formas y mecanismos
nuevos, que un
partido
revolucionario debe
estudiar, analizar
y hacer consciente.
Los prejuicios
«electoralistas» son
una traba real al
éxito de la táctica
política que se
asuma.
2.- El
establecimiento de
una estructura
permanente, que
tenga en cuenta el
carácter científico
que tienen las
campañas
electorales en la
actualidad y la
necesidad de
desarrollar
técnicas modernas.
Es otra de las
orientaciones que
impulsamos, en el
entendido de:
-
No debe hacerse una
campaña sin
investigación. Al
no existir una
preponderancia de
la relación personal
del candidato con el
elector, se exige
la utilización de
métodos para saber
qué piensa el
votante, como ve a
los candidatos y
cómo reacciona ante
lo que se le
propone.
-
La opción electoral
está influida, en
muchos casos
determinada, por los
medios de
comunicación. Es una
relación
meditatizada por los
medios que exige
grandes recursos
técnicos y
económicos.
-
El mensaje del
candidato deber
mover al elector,
establecimiento
mecanismo de
retroalimentación.
3.- Asumir la
promoción orgánica
de los liderazgos
sociales, regionales
y locales, en el
marco de una
estrategia dirigida
a construir espacios
de poder local. |