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19º Congreso del Partido Comunista Francés

Continuidad y Cambio

 

Pedro Ortega Díaz

 

Del 18 al 22 de diciembre pasado tuvo lugar el 19º Congreso del Partido Comunista Francés, al que asistió como invitado, en nombre del Partido Comunista de Venezuela, el abogado laboral y secretario de asuntos internacionales Pedro Ortega Díaz. Siete meses antes el Comité Central de PCF puso en manos de los militantes una propuesta de cinco temas a debatir. Con los aportes recolectados fue redactado un nuevo documento, ordenado en tres ejes temáticos:

 

En el primer eje -los desafíos de nuestro tiempo- se traza un cuadro de situación de Francia y el mundo y todo lo que conocemos sobre el actual estado de cosas, con la lógica capitalista como causa principal de la crisis.

 

En el segundo eje -el proyecto del Partido Comunista- aceptando en general la idea de superación del capitalismo, aparecen preocupaciones y desacuerdos; hay quienes dicen «no se trata de superar al capitalismo sino de abolirlo», otros argumentan que «superación no es adaptación»; la abolición como acto único es una bella consigna, pero no es real.

 

El tercer eje centra su reflexión sobre el partido mismo. El documento define al PCF como una asociación voluntaria de hombres y mujeres que quieren intervenir en la vida social y política para contribuir a la transformación de la sociedad, a la solidaridad y la paz; un partido que actúa en la perspectiva de un comunismo libertador de la humanidad, que se nutre de lo que el pensamiento y la acción humana han producido de progresista en el mundo, así como de las tradiciones revolucionarias del pueblo francés. En cuanto a la mutación (renovación a fondo) en la que está empeñado el PCF no implica renuncia a la identidad comunista. Por el contrario, el documento precisa «nuestra decisión de ser y continuar llamándonos comunistas».

 

Pedro Ortega Díaz afirma que el documento central aprobado por el 29 Congreso del PCF, «La Política del Partido Comunista Francés» tiene un «Preámbulo» donde se plantean importantes problemas ideológicos y políticos:

 

         a) Vivimos no solamente el fin del siglo sino una verdadera variación de época. Pero los cambios se suceden con violencia contra los individuos y más ampliamente contra la sociedad y la humanidad. Todos estamos conscientes que nada será igual que antes. La gente ve con angustia cual sociedad, cuál mundo van a dejar a sus hijos.

 

Los cambios científicos y tecnológicos jamás han sido tan fulgurantes, pero ellos no significan avance de la civilización, coexisten, al contrario, con un desbordamiento de la crueldad y la injusticia, con una regresión de la condición humana.

 

¿Es esto ineluctable? Todas las corrientes del pensamiento, todas las fuerzas políticas, están confrontadas.

 

Algunos tratan de utilizar esta situación para sus egoístas fines políticos.

 

El PCF eleva su política, asume su mutación para ponerse a la altura que requiere variar el camino actual por algo nuevo y bueno. Para ello el PCF compromete con todo ardor todas sus iniciativas.

 

         b) La mutación ha sido el centro del debate en el Congreso pues ella marcará profundamente al Partido Comunista.

 

La opinión mayoritaria es que la mutación es indispensable para jugar un papel útil. Pero hay quienes piensan que con ella el Partido pierde su identidad y otros, por el contrario, que está planteada en forma muy débil.

 

El PCF ha decidido hace 3 años convenirse en «un Partido Comunista de nuevo tipo, que identifica la sociedad para la cual él actúa, la vía para y por venir, su propio funcionamiento a la promoción de la capacidad de intervención de cada individuo, a la democracia».

 

Se trata de la concepción de la sociedad y del mundo, de la revolución del papel que por largo tiempo inspiró la acción. Esta concepción correspondió a una realidad social que hoy está profundamente transformada.

 

El modelo establecía como realidad determinante de la evolución de la sociedad la lucha entre la clase capitalista y la clase obrera, la clase explotadora y la clase explotada. La clase obrera tenía por «misión histórica» ejercer la dirección de la sociedad - pues al liberarse ella liberaba a la sociedad toda entera - para abolir el capitalismo y transformarla en sociedad socialista y después comunista. Esto implicaba la conquista y ejercicio del poder por el partido de la clase obrera, el Partido Comunista y los aliados agrupados a su alrededor. Esta concepción marcaba nuestro papel en la sociedad y nuestras reglas de vida.

 

Esta concepción le ha permitido al PCF librarse de la socialdemocracia, rechazar la sumisión a los dominantes, la defensa de los explotados y oprimidos, hacer de todo esto una constante de nuestra acción. También el rasgo de la identidad comunista que el PCF quiere hacer vivir y mantener en toda circunstancia.

 

Pero este modelo choca con la concepción francesa sobre la ciudadanía, la política, la República, herederos de la revolución de 1789.

 

Y el modelo ha fracasado. La experiencia histórica ha demostrado que ninguna transformación social puede efectuarse a favor del pueblo que no sea decidida, dirigida y controlada por éste. El objetivo final y los medios deben armonizar.

 

El desplazamiento del capitalismo implica el desplazamiento de todo lo que él significa y especialmente de todas las formas de dominación sobre la sociedad y el individuo. Históricamente el estatismo ha demostrado que no puede cumplir esta misión. El ha tenido como llevar el dirigismo y por corolario la nivelación y la subordinación. Lejos de abolir la alienación la ha mantenido en otra forma...».

 

Luego se afirma que este modelo permitió una «desnaturalización monstruosa de la esperanza de octubre de 1917 como lo fue el estalinismo».

 

         c) ¿Cuál es la apreciación de la lucha de clases hoy? Que los cambios del asalariado confieran a la lucha de clases unas dimensiones y unos contornos nuevos. Hay comunistas que se preguntan si la mutación nace de la concepción de que la lucha de clases no es una realidad.

 

Otros adherentes piensan que el papel que se asigna a la clase obrera es insuficiente, que su papel en la producción de los bienes materiales y en las relaciones de explotación continúa jugando un rol determinante. Para otros la clase obrera se ha extendido a otras categorías que pasan a ser el sujeto determinante. Y todavía otros piensan que el concepto mismo de clase obrera ya no es pertinente para interpretar la lucha de clases en la sociedad francesa. Por ello, a pesar de que el texto fue aprobado por aplastante mayoría se hace un llamado a los comunistas y a quienes quieran ayudar a conocer y comprender las relaciones de la clase en la sociedad francesa para seguir estudiando el tema.

 

El modelo anterior procede de una visión de la sociedad que no es la de hoy. No se trata de que el capitalismo ha desaparecido, no, nunca ha tenido tanta capacidad para dañar. Por supuesto a la clase obrera, pero también en diferentes grados y formas, a todo el mundo del trabajo, donde el 90% son asalariados, y que son afectados por las relaciones de explotación y alienación. Más, es el equilibrio y el porvenir de la sociedad toda entera que sufre la des regulación, la precarisación y la exclusión. Es la propia nación, su soberanía, su identidad, sus valores republicanos que están en peligro por las fuerzas dirigentes francesas y europeas.

 

Así la lucha de clases toma unas dimensiones y unos contornos nuevos. Descartar la lógica capitalista significa no privilegiar a una clase en particular sino reunir a todos aquellos que de alguna manera son tocados por el capitalismo.

 

Además, lo que constituía a la clase obrera como la sola clase revolucionaria, las relaciones de asociación y cooperación en oposición a las relaciones de competencia y guerra que caracterizan la clase capitalista, esas relaciones, se han convertido en exigencias para la humanidad, en necesidades para e] trabajo y la sociedad, unas aspiraciones, más y más repartidos.

 

«Esto da su pleno valor a nuestra decisión de ser y de continuar llamándonos «comunistas». Lo somos el PCF porque inscribimos nuestros compromisos en la línea de excepcional patrimonio contestatario y revolucionario de nuestro pueblo en la filiación de las luchas populares que han forjado un verdadero «comunismo francés». En la fidelidad a los combates por la justicia, la solidaridad, la libertad, la paz que las generaciones de militantes que nos han precedido han conducido forjando así una identidad comunista francesa, única, dinámica, abierta. Es la continuación del proyecto de socialismo a la francesa, democrático y autogestionario que constituye un avance decisivo no sólo para desprendemos del modelo soviético sino de una concepción de la revolución simbolizada en una «gran tarde». Nosotros lo somos sobre todo porque nosotros descubrimos en las realidades de hoy las razones para afirmar la modernidad comunista.

 

         d) Asociación, participación, comunidad, cooperación, intervención, todo esto toma una vitalidad inédita en relación con el desenvolvimiento de la revolución tecnológica e informacional y la complejidad de la sociedad, la evolución del trabajo, las necesidades del ciudadano, nuevas relación entre el ser humano y la naturaleza. Es un hecho que el progreso de toda sociedad moderna reposa en el desenvolvimiento continuo de las potencialidades de los seres humanos, sobre su intervenci6n y su creatividad con la extensi6n de sus derechos y poderes.

 

El PCF se concibe como partido revolucionario no en el sentido de que quiere «arrasarlo todo» para instalar un modelo de sociedad con desprecio de las realidades actuales sino porque su objetivo es contribuir a que unas respuestas ajustadas sean dadas a estas realidades y que estas respuestas coincidan con una transformación profunda de la sociedad, un nuevo orden internacional, el desplazamiento del capitalismo. El realismo implica hoy hacer verdaderamente lo nuevo.

 

«Nuestra escogencia del humanismo y la democracia se encuentra con una necesidad mayoritaria de cambio...» y choca con la lógica del capitalismo de concentrar más y más poderes, el saber y la riqueza.

 

«La escogencia de la democracia no es la de la facilidad, por el contrario es la del llamado al esfuerzo, la iniciativa y la creatividad de los ciudadanos, de los pueblos y de nosotros mismos».

 

Esfuerzos para combatir la arbitrariedad y el desprecio en el trabajo y en toda la sociedad, los atentados a la ciudadanía y a la soberanía nacional, el integrismo, el nacionalismo, el racismo, el antisemitismo, la intolerancia bajo todas sus formas, las dominaciones impuestas a las mujeres, las discriminaciones a los jóvenes, la explotaci6n de los niños, la violencia y la inseguridad, la droga y la mafia. Esfuerzos para no dar ninguna respuesta autoritaria a la crisis. El Partido Comunista hace al respecto un compromiso irrevocable para hoy y para el futuro.

 

Esfuerzo para contribuir a que el pueblo logre su aspiraci6n de decidir su destino, abrir una perspectiva progresista, hacer la prueba de ser lo bastante fuerte para hacer retroceder a la derecha y al patronato y lograr una esperanza de cambio real. Conducir luchas amplias, unidas, donde los participantes tengan la dirección de principio a fin como en los movimientos sociales de fines de 1995.

 

Hace 15 años se hablaba de un Partido «históricamente condenado». Ahora se dice de una «funci6n social nueva» de este Partido. Los comunistas tomándolo al pie de la letra lo interpretan como los demás partidos funciones políticas, ejercicio del poder, el Partido Comunista una «función social» y han rechazado la hipótesis. Pero el PC debe estar atento a realidades nuevas que encubra, a su manera, este planteamiento y a las responsabilidades que puedan desprenderse.

 

Para enfrentar estas responsabilidades el PCF ha adoptado una concepción nueva, creadora de la política que se elabora no contra los ciudadanos sino a partir de sus necesidades y sus esperanzas, que favorece no el despojo de sus poderes sino su intervenci6n, que alienta no la resignación al orden establecido sino lo que emerge, lo que construye lo nuevo, que hace de la acci6n en el terreno, de la sensibilidad ante las preocupaciones populares, de la construcci6n de la solidaridad y del espíritu abierto su regla permanente.

 

Ante la violencia contra el pueblo, ante los grandes peligros, la sociedad tiene necesidad de una funci6n nueva, de la acci6n del Partido Comunista, una política nueva que haga nacer y renovar lazos humanos en la acci6n para cambiar esta sociedad para crear las condiciones para. la intervenci6n en la política de los millones de ciudadanos que están descartados.

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Debate Abierto: revista venezolana para la reflexión y discusión. Director responsable y fundador: Carolus Wimmer
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