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El
Partido Frente al
Futuro
Carolus Wimmer
1.-
Ante nuestros ojos,
día a día, aunque no
hiciésemos nada por
damos cuenta, el
mundo se ha ido
transformando. Mucho
de lo mejor que la
humanidad ha
alcanzado y
atesorado durante
este siglo, nadie
podría razonadamente
negarlo, es
producto directo de
los esfuerzos de los
Partidos Comunistas
y obreros, de los
partidos
revolucionarios de
características
socialistas
surgidos
mundialmente con la
Revolución rusa de
1917 e inspirado en
las ideas originales
de los eminentes
sabios alemanes,
Carlos Marx y
Federico Engels.
Sin
embargo, y esto es
un hecho
incuestionable,
todavía no ha
aparecido en parte
alguna de este mundo
el tipo de sociedad
perfeccionada
totalmente
compatible con los
ideales básicos del
movimiento comunista
y obrero. En cambio,
nos ha tocado
presenciar el
derrumbe del bloque
eurosoviético.
Actualmente no
podemos restarle
pertinencia a la
pregunta de si la
culpa de semejante
fracaso es de la
teoría misma o, más
bien, deberá ser
achacada a sus
adeptos y
practicantes.
2.-
Con serenidad, con
paciencia y mucho
espíritu autocrítico,
debemos estudiar el
problema. En este
Seminario queremos
precisar algunos
factores, a nuestro
juicio, causantes de
la crisis y fracaso
del régimen estatal,
proclamado ya como
socialista en la
Unión Soviética en
la Constitución de
1936, y la cual a
todas luces fue una
declaración
prematura en
extremo. Nos hemos
permitido elaborar
las cuestiones
principales
divididas en tres
categorías:
económica,
política. y
teórico-práctica que
forman un conjunto
totalmente
interrelacionado:
a) En lo económico:
excesos en la
centralización de
las decisiones;
ineficiente manejo
de los recursos
disponibles en
relación a la
prioridad otorgada
a ciertos sectores
en detrimento de
otras ramas de la
economía; políticas
equivocadas en la
agricultura; errores
graves en los
aspectos de precios
y salarios;
desarrollo paralelo
de una economía
ilícita pero
prácticamente
tolerada; una falsa
solución al problema
del desempleo
heredado del viejo
sistema;
deficiencias mayores
en los canales de
transporte y
comercialización de
las mercancías; poca
atención a los
servicios públicos;
burocracia excedente
y fallas
administrativas; en
suma una evidente
falta de medidas
adecuadas para
lograr el incremento
continuo de la
productividad del
trabajo,
aprovechando los
avances de la
revolución
científico-técnica.
b) En lo político:
existía poco o
ningún uso de la
crítica y
autocrítica
revolucionarias en
cuanto a los
organismos y
personas en cargos
de dirección;
desaparición
virtual del partido
como organismo
político realmente
vivo y pensante;
suplantación de los
sindicatos y otras
organizaciones de
masas por aparatos
de fachada;
fortalecimiento
excesivo de los
órganos de coerción
estatal y violación
de los derechos del
individuo;
militarización en
todos los órdenes
disfrazada bajo
pretextos de
seguridad estatal;
mantenimiento de la
censura como forma
en los medios de
comunicación de
masas; regimentación
burocrática de las
actividades
científicas,
artísticas y
culturales por
instituciones
estatales; una
manifiesta falta de
rotación y mejores
métodos de selección
de cuadros en
posiciones
dirigentes;
conocidos brotes de
nepotismo y
corrupción en lo
administrativo; un
clima casi hostil a
los proponentes de
innovaciones; el
conservadurismo y la
desmoralización
social como lógico
resultado de todo
ello.
c) En lo
teórico-práctico:
se vio un escaso
rigor científico en
la conducción de
complejo proceso de
transición al
socialismo;
dogmatización de
procedimientos no
acordes con el
desarrollo de nuevas
fases en ese
dilatado y dinámico
proceso; retardo
notable de la teoría
respecto a las
realidades nacientes
a consecuencia de
los transformaciones
logradas;
reconocimiento
tardío de la
existencia de
contradicciones en
el seno de la
sociedad; falta de
análisis moderno en
las relaciones entre
clases,
nacionalidades y
etnias. Lo más grave
quizás, fue la no
comprobación en
forma sistemática de
la tesis ya
sumamente discutida
en tiempos de Lenin,
sobre la posibilidad
de una construcción
del socialismo en
un sólo país. En el
8Q Congreso del
Partido Comunista de
Rusia en 1919, Lenin
había hecho la
tajante advertencia
que hoy nos debe
llamar a reflexión:
«Vivimos no
solamente en un
Estado, sino en un
sistema de Estados,
y la existencia de
la República
Soviética durante
largo tiempo aliado
de Estados
imperialistas es
inconcebible. En fin
de cuentas,
triunfará una, cosa
u otras».
3.-
Una de las
experiencias
principales de éste
derrumbe es saber
separar lo nuevo de
lo viejo. En esto
nos parece, reside
la clave del método
que debemos aplicar
en la actual
situación de nuestra
teoría. Cada
formulación nueva
ha de ser comprobada
repetidamente en la
práctica. Incluso
viejas formulaciones
pueden con el tiempo
resurgir bajo otras
circunstancias. Lo
que no debe hacerse
es aferrarse a unas
determinadas ideas
si la vida nos dice
que son incorrectas.
El
marxismo tiene plena
vigencia y es
necesaria para la
lucha actual y
futura. Algunos
regimen han
terminado en un
fracaso no por ser
socialistas, sino
por haberse ido
convirtiendo
exactamente en una
negación del
marxismo. La falta
de una vida política
activa de gran parte
de la población, era
sin duda, un signo
alarmante. La poca
correspondencia
entre los hechos y
las palabras, entre
lo realizado y lo
ofrecido, acabó a
minar la confianza
de las masas y
desacreditó
finalmente la idea
misma del
socialismo.
4.-
En otras palabras,
lo que allí había
últimamente, no era
algo que se pudiera
considerar como una
variedad del
socialismo, ni
siquiera como un
tipo deformado del
socialismo.
Habría que pensar
entonces, en la
tesis de una posible
involución sufrida
por tales regímenes,
a partir de
determinado momento
de su desarrollo.
Esto significaría
que la construcción
del socialismo
puede perfectamente
iniciarse y luego
dar marcha atrás, si
no se la conduce de
manera acertada. No
sólo por actos de
traición, no tampoco
sólo por la acción
enemiga, sino
sencillamente por
incapacidad de la
dirección para
trazar políticas
orientadas de
manera científica y
la consiguiente
ausencia de lo más
esencial en todo
proceso
revolucionario, como
es la participación
de las masas.
5.-
Nos ha fallado pues,
la tan proclamada
«Dirección
científica de la
sociedad». Lo cierto
es que acabamos de
comprobar que la
economía política
del socialismo, como
rama científica del
pensamiento
marxista, todavía se
encuentra en sus
inicios. Razón mayor
para que prestemos
más atención, por
ejemplo, a todo lo
mucho que los
camaradas del
Partido Comunista de
China vienen
investigando y
ejecutando en cuanto
al mercado regulado
del socialismo, que
es ciertamente
bastante distinto
del mercado
monopolizado que
vemos bajo el
capitalismo. Es una
valiosa experiencia
que los camaradas
vietnamitas también
están aplicando con
éxito.
6.-
En su documento
«Proclamas de la
Situación Mundial»,
el Comité Central
del Partido
Comunista de
Venezuela, expresó
que nada sería tan
contraproducente
para los partidarios
del socialismo como
la adopción de
actitudes negativas
ante los fenómenos
renovadores que
están a la orden del
día, y el encierro
melancólico en un
pasado sin
posibilidades de
retorno. El futuro
socialista depende
ahora en mucho de la
capacidad que
tengamos los
revolucionarios de
autocriticarnos. Los
próximos intentos de
construcción
socialista deberán
tomar muy en cuenta
las lecciones de
ese pasado para no
repetir los
numerosos errores
cometidos y utilizar
al marxismo
realmente como lo
quería el propio
Carlos Marx, es
decir, no como un
dogma sino en verdad
como un instrumento
para el estudio de
la realidad y la
transformación
revolucionaria del
mundo.
7.-
De ahí la enorme
trascendencia de los
debates teóricos,
como este Seminario
sobre «Los Partidos
y la nueva
sociedad»,
organizado por el
Partido del Trabajo
de México, y la
importancia de las
opiniones emitidas
por las diferentes
organizaciones
asistentes que
luchan por una
plataforma
socialista.
Pero
no sólo debe
interesamos el
estudio de los
factores causantes
de fracasos, es
igualmente
indispensable
redoblar esfuerzos
en cuanto a la
defensa propia del
socialismo. La
construcción del
socialismo en la
actualidad no se
acabó. China, Cuba,
Corea y Vietnam son
ejemplo claros de su
vitalidad. Pero lo
que hace falta mas
que nunca es una
abierta solidaridad:
solidaridad con la
lucha del Partido
del Trabajo de Corea
y del pueblo coreano
por la unidad
panacional y la
reunificación de
Corea y contra las
constantes
agresiones del
imperialismo,
solidaridad con
lucha del Partido
Comunista de Cuba y
del Pueblo Cubano
contra el bloque
económico impuesto
por el imperialismo
yanqui, contra la
inhumana ley Helms-Burton
y por la
autodeterminación
del pueblo cubano,
por la construcción
en paz del
socialismo en Cuba.
Tenemos que conocer
mejor y divulgar por
todos los medios las
gigantescas
realizaciones del
socialismo en
múltiples campos, y
pasar asimismo al
contraataque, pues
la mejor forma de
defender a los
derechos de los
pueblos y
concretizar las
ideas socialistas,
después de todo, no
es en abstracto,
sino mediante la
propia lucha en cada
país.
Desde
el primer manifiesto
de los Comunistas en
1848, ya hace casi
cerca de siglo y
medio, la fuerza
moral que lo impulsa
está ligada a una
forma distinta de
comprender la
política, el poder
y la democracia. Su
modelo, según la
expresión de Engels
es el siguiente:
1.
La forma de
producción social y
los hombres en una
época histórica está
relacionada con la
historia política e
intelectual de esta
sociedad.
2.
La historia de la
humanidad ha sido,
con excepción de
algunas comunidades,
la lucha entre
clases explotadas y
explotadoras.
3.
Esa historia de la
lucha de clases ha
alcanzado una etapa
en que la clase
explotada y oprimida
no puede
emanciparse sin
liberar a toda la
sociedad de la
explotación y la
opresión, esto es,
sin poner fin a la
lucha de clases.
La
política
revolucionaria debe
sintetizar el
espíritu histórico
de la época,
reconocer la trama
del poder en que se
realiza y aspira a
la abolición de la
explotación.
Los
comunistas
venezolanos de
forma sistemática a
veces y otras veces
no, hemos construido
una perspectiva ante
los problemas de la
política, el poder y
la democracia. Y de
una manera directa
experimentamos la
existencia de
modificaciones en
la forma de pensar y
hacer la política.
El
Partido Comunista de
Venezuela, subraya
la necesidad de la
existencia de un
partido con un
conjunto de
argumentos expuestos
en su X Congreso, en
octubre 1996,
algunos de los
cuales son:
-
La
existencia de una
tradición
revolucionaria de
lucha en defensa de
los intereses
populares que se
remonta a su
fundación en 1931 y
se nutre también en
las ideas
bolivarianas.
-
La
posibilidad de
desarrollar
creadoramente el
marxismo-leninismo
a partir de la
realidad
venezolana.
-
La
existencia en
nuestro país de
condiciones de
explotación
capitalista que
incrementa el
desempleo, la
miseria, la
injusticia social,
la violencia contra
el pueblo, la
imposibilidad de
realización humana
de las mujeres de
Venezuela.
-
La
vigencia de la
búsqueda de una
sociedad justa,
democrática y en
paz.
-
La
existencia potencial
en Venezuela de las
condiciones y el
espacio político
para la
consolidación de un
gran bloque de
fuerzas sociales y
políticas,
revolucionarias y
progresistas,
incluido el PCV.
Las
características más
generales del
Partido Comunista de
Venezuela en la
actualidad y en el
futuro, además su
inspiración en el
marxismo-leninismo,
han sido también
expuestas:
1.
Un partido nacional
y autónomo, fundido
con las esperanzas y
expectativas de los
venezolanos.
2.
Un partido
patriótico e
internacionalista.
3.
Solidario con los
trabajadores, los
campesinos, los
sectores populares,
los jóvenes, la
intelectualidad y
las capas medias de
la población.
4.
Un partido capaz de
defender sus
espacios y las
conquistas
populares.
5.
Un partido flexible
y accesible,
divorciado del
sectarismo y de una
elevada moral
revolucionaria.
Somos un partido que
lucha por una
sociedad nueva y nos
distanciamos frente
a las experiencias
autoritarias que
caducaron
históricamente con
el derrumbe
eurosoviético.
6.
Damos una
orientación popular,
democrática,
antiimperialista a
nuestro proyecto de
socialismo.
7.
La identidad está
ante todo, en los
principios
irrenunciables, en
la doctrina y el
método que Lenin
llamó marxismo
revolucionario.
Pero
la vida de estos
principios no está
únicamente en la
teoría. Esta además
y, principalmente en
la actitud
revolucionaria, en
la conducta política
y en la actividad
práctica del partido
del futuro.
8.
Los comunistas
venezolanos hemos
mantenido en ese
orden una
consecuente posición
de enfrentamiento al
neoliberalismo.
Hemos ampliado la
política de
alianzas en base de
propuestas
alternativas al
neoliberalismo. En
las alianzas tenemos
las relaciones más o
menos formales con
el MBR-200, la
participación en el
Bloque Popular
Unitario, las
conversaciones y
acciones con otros
sectores, pero, como
es comprensible este
es un terreno
difícil.
Necesitamos afinar
continuamente
nuestra política de
aliados y precisar
muy bien el programa
alternativo al
neoliberalismo.
Este programa es
fundamental. Todo el
que está de acuerdo
con el programa o
con una parte de él
es aliado, al menos
circunstancial y
debemos actuar en
conjunto con todo el
partido, sector,
movimiento u
organización para
impulsar las labores
y los objetivos en
los cuales
coincidimos.
Por
ejemplo, en la lucha
contra el pago de la
deuda externa, han
coincidido y no han
tenido reparo en
sentarse junto con
nosotros sectores
burgueses. Es justo
continuar esta lucha
aliado de ellos,
pues aliviar el peso
de la deuda externa
es recortar las uñas
al enemigo
principal, al
imperialismo yanqui
y mejorar las
condiciones de vida
del pueblo.
Ahora
bien, esos burgueses
continuarán
explotando a sus
trabajadores y
nosotros como
partido de clase,
como partido de los
trabajadores,
lucharemos
diariamente contra
esta explotación.
Son situaciones
difíciles,
contradictorias,
pero como diríamos,
parafraseando a
Carlos Marx, no las
inventamos
nosotros, son
contradicciones de
la vida y hay que
enfrentarlas como
existen. |